MI HISTORIA. Autor: Ing. Manuel Alvarado y Escalante

Mi Historia. Image Freepik Google images

La tecnología nos ha esclavizado y no parece que eso tenga freno ni menos término…


En esta ocasión mi amigo Manuel Alvarado nos comparte los sentimientos encontrados de la vida tecnológica con la vida, que a muchos nos tocó vivir, llena de experiencias enriquecedoras que hacían más sencillas nuestra existencia…


Julio 8 de 2020.

Mi historia. Tengo 82 años; he vivido largo y he tenido experiencias fuertes y, desde luego, hermosas, también. Soy ingeniero constructor y la vida de esta ruta es dura y ruda. Pensaba que en lo que me falta de vida ya no habría de suceder algo grave pero me equivoqué.

El mundo está desconcertado, desorientado y materializado. La moral y la ética están muy escondidas y las conservan pocas personas en el mundo.

El dinero cuenta cada vez más y la gente se vuelve avara y egoísta; quieren mucho para ellos mismos y poco o nada comparten ni menos regalan.

La publicidad cuenta con un papel muy grande en la vida porque manifiestan mentiras o exageraciones. Prácticamente todos los anuncios son manipulaciones; encierran una falsedad o una gran mentira. Y despiertan el materialismo y el morbo de la gente. ¡Qué pena! Y casi nadie habla de ello. La prensa no lo anota o no lo quiere denunciar.

Las buenas noticias también las esconden; culpa de la prensa. Más importante es un acto de pederastia que un misionero haya salvado a 4,000 niños de la muerte de una guerra o que haya hospitales que se dedican a cuidar enfermos terminales. Por cierto solamente son los católicos.

La tecnología nos ha esclavizado y no parece que eso tenga freno ni menos término.

Simplemente la energía eléctrica se vuelve indispensable para que la vida actual funcione. Ha traído buenísimos usos pero nos ha cambiado la forma de vivir, la forma natural de vivir. Ya no vemos las estrellas porque la televisión o la computadora nos esperan en la casa al llegar y no sabemos qué es una constelación ni en dónde está la Vía Láctea.

Difícilmente encuentro a una persona que me pueda decir cuáles son las fases de la Luna ni siquiera que le llame la atención. Prefieren verla en la computadora traída de National Geographic que verla en forma natural.

Hemos llegado al colmo de jugar golf con campos iluminados con energía eléctrica. El golf que es posiblemente el deporte más propio para llevarlo a cabo en la luz del día.

Pesados, chocantes nos vemos los mayores, los abuelos, cuando platicamos y ponemos de ejemplo lo que vivimos de manera natural, aunque ya había avances tecnológicos.

Cuando yo era niño y joven, vivíamos en la calle Pilares de la Colonia del Valle en la Ciudad de México. Veíamos los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, se puede decir que, todos los días.

Vivíamos 14 personas en esa casa. Hoy es un edificio que alberga 180 personas.

El crecimiento demográfico ha sido brutal. La medicina, la nutrición y el deporte han prosperado y han salvado muchas vidas y han alargado otras tantas. Bueno, buenísimo pero nos ha trastornado, nos ha sacado de control y, de pronto, las leyes y los ordenamientos son equívocos, no malos sino inadecuados.

Paseábamos por el campo sin temor de ser asaltados; casi nadie tenía armas y menos las portaba; bebíamos agua de los ríos y de los arroyos llenando nuestras cantimploras; acampábamos en cualquier sitio. Era natural.

Las carreteras eran de dos carriles pero no hacía falta más. No había tumultos en ellas ni en las calles de las ciudades.

Había menos. muchas menos diferencias. Imag DecoPeques.Google images
Había menos. muchas menos diferencias. Imag DecoPeques.Google images

Aunque nunca se ha dado la justicia social en su verdadera manera, había menos, mucho menos diferencias y había, en porcentaje, menos pobres, menos pobreza.

Todos usábamos el autobús de línea y los jóvenes teníamos una movilidad extraordinaria con la bicicleta.

La gran pregunta para mí es: ¿cómo podemos hacer para conservar la vida natural y los beneficios de la tecnología?

Nos ha asaltado un virus que parece incontrolable aún. Que la medicina no ha podido controlar. Un virus que parece ser que fue creado por el hombre, que no es natural como la rabia, la viruela, la peste, etcétera.

Horror, pensar que el hombre es capaz de ésto y puede afectar a tantos seres humanos vivientes sin importar las consecuencias de salud, vida, economía y otros aspectos. Este es un claro ejemplo de tecnología dañina, es más, tecnología del diablo.

Es terrible imaginarse los alcances y efectos que puede tener esta tecnología de la medicina. Los daños que puede ocasionar en manos de un desalmado, persona o país. Podría ser el fin del mundo.

Este suceso nunca lo imaginé al vivir durante 82 años y al haber tenido muchísimas experiencias en mi vida.

El compendio de esto que he escrito, está: el volver más a la vida natural, el uso adecuado de la tecnología, la falta de escrúpulos de la gente y el materialismo sin valores.

 

Amable lector que has sido atento a leer mis letras, quedo agradecido de ti. También de los editores de “EL ADOBERO” que me han dado la oportunidad de expresarme.

Manuel Alvarado y Escalante.
manuelae66@yahoo.com.mx

 


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

adobero21@gmail.com
salgadoconsultoressc@gmail.com

¡Hasta el próximo artículo!

Related posts

Deja un comentario