DONDE HAY CARIDAD Y AMOR AHÍ ESTÁ DIOS. Jueves Santo. El Adobero

Donde hay caridad y amor. Google images

La remembranza de la última cena de Jesús en este jueves santo, para mi particular pensamiento, es la segunda en importancia de la fe cristiana…


Tal vez este día sea el segundo en importancia de la semana santa, después del más glorioso que es el domingo de Resurrección. En este día Jesús nos da las más grandes muestras de caridad y amor.


EL ORDEN SACERDOTAL

 

Una institución que en la actualidad se encuentra en crisis, tanto en la percepción exterior, aquella que reciben los feligreses y que constantemente ponemos en duda, dada la pérdida de la vida religiosa por caer en las tentaciones mundanas como son las riquezas materiales, la falta de caridad hacia sus semejantes y la falta de fortaleza para no caer en las tentaciones de la carne, como hacia el interior debido a la complejidad de la organización de la iglesia y sus protocolos de autoridad, muchas veces equiparables o más radicales que los protocolos de la política pública de las esferas del gobierno.

La vida sacerdotal, que cumple con los mandatos de Jesús, no es fácil, es una vida llena de sacrificios y en muchos casos incomprendida. A todos nosotros se nos hace fácil hacer burla o crítica de los sacerdotes, en muchos casos también motivados por las debilidades humanas de los mismos, pero es justo reconocer que la gran mayoría son dignos, enviados y cumplen con los mandatos que Jesús les compartió para la guía de sus feligreses hacia Dios.

Es importante reflexionar en que los sacerdotes necesitan de sus feligreses para poder cumplir con su tarea, no solamente con el apoyo económico, sino mucho más con el apoyo moral, dada la soledad de que se acompaña la vida personal eclesiástica, estar cerca de ellos hace más difícil que puedan caer en las tentaciones terrenales y materiales propias de su condición humana.

 

LA CENA DEL SEÑOR

 

La Cena del Señor. Google images
La Cena del Señor. Google images

La remembranza de la última cena de Jesús en el jueves santo, para mi particular pensamiento, es la segunda en importancia de la fe cristiana. En esta cena Jesús nos da una gran muestra de humildad y caridad con el lavatorio de los pies a sus apóstoles, y en la misma noche la institución de la eucaristía, el mayor regalo de su amor, el pan convertido en su cuerpo y el vino convertido en su sangre.

El evangelio de esta ceremonia, según San Juan, nos relata el pasaje de la lección más grande de amor por parte de Jesús, el lavatorio de los pies a sus apóstoles:

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»

Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»

Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»

Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»

Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»

Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.»

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: « ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Dentro de la magnificencia de Jesús como Dios y como hombre, nos da una lección enorme de humildad y amor.

 

Si yo os he lavado los pies. Google images
Si yo os he lavado los pies. Google images

¿Qué es lo más valor da a nuestra vida como cristianos?

 

La humildad y el amor a nuestros semejantes, estar en la total disposición para demostrar, con hechos, que podemos entregar lo mejor de nosotros en beneficio de nuestros hermanos.

El camino que nos muestra Jesús para lograr el triunfo en nuestra vida, no son los éxitos materiales ni nada relacionado con la riqueza y el poder. Es el camino del amor y la caridad hacia los demás, sin condicionar su valor como personas ni su libertad de pensamiento.

Quiero por último cerrar con un versículo de uno de los himnos que se cantan este día:

 

 

 

Ubi caritas et amor, Deus ibi est
Congregavit nos in unum Christi amor
Exultemus, et in ipso iucundemur
Temeamus, et amemus Deum vivum
Et ex corde diligamus nos sincero

Donde hay caridad y amor, ahí está Dios,
Nos ha congregado y unido el amor de Cristo,
Gocémonos y alegrémonos en Él,
Temamos, y amemos al Dios vivo.
Y con el corazón sincero, amémonos.


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