EL ERMITAÑO URBANO. (1ª). DE LA TRIBU A LA SOLEDAD. Autor: El Adobero

El Ermitaño Urbano. Imag planoinformativo. Google images

Cada vez estamos más solos y lo interesante es que ni cuenta nos hemos dado de ello. No hemos convertido inconsciente o voluntariamente en “Ermitaños Urbanos”…


Inmerso en la actual tecnología, la falta de convivencia humana me motiva a compartir con ustedes mi punto de vista acerca del nuevo habitante de este mundo. “El Ermitaño Urbano”


Las primeras tribus. Imag lifeder. Google images
Las primeras tribus. Imag lifeder. Google images

El hombre, por naturaleza, es un ser sociable, hecho para vivir dentro de un grupo social. Iniciando como miembro de una tribu con tareas asignadas para cada miembro del grupo hasta convertirse en un ciudadano integrado dentro de un gran grupo social o una nación.

En este primera parte del siglo XXI la población mundial se ha transformado de una población rural donde la mayor parte se asentaba en los núcleos sociales rurales, dado que los sistemas de producción se desarrollaban principalmente en el campo. Las unidades de producción eran mayormente familiares en las que todos sus miembros se organizaban y trabajaban con un objetivo común. Había familias de panaderos, herreros, carpinteros, agricultores, arrieros, pastores, etc.

A partir de la revolución industrial la población se fue trasformado de rural a urbana hasta llegar a esta época cuando la población urbana rebasa el 70% de la población total del mundo. Este fenómeno nos haría pensar simplemente en que esta gran concentración de grupos sociales inmensos en las ciudades, facilitaría la convivencia entre todos sus habitantes. Sin embargo en un medio social cuyo principal objetivo es la productividad y la generación de riqueza, lo que menos importa es la calidad de la convivencia humana.

Las formas de comunicación han ido cambiando enormemente, de la sencillez del contacto humano directo, hemos pasado al gran universo de la comunicación a gran escala y con una rapidez tal, que nos rebasa en cuanto a la calidad de la misma.

Del contacto personal, que platicábamos en el artículo anterior: “Antes de la Era Smart” ( http://eladobero.com/?p=7464 ), en el que todos teníamos nombres y apellidos, familia, apodos, caracteres que casi todos conocían en nuestro entorno, convivíamos, hacíamos amigos, enemigos, nos saludábamos e insultábamos en persona, en forma directa. Los chismes sabíamos quién nos los contaba, a pesar de la distorsión de su sentido original en cada paso. Hemos caminado a través de la historia desde la individualidad reconocida, hasta el anonimato inmerso en una gran masa humana.

A pesar de los avances tecnológicos, que favorecen la comunicación entre los ciudadanos, la calidad de la convivencia se ha ido deteriorando poco a poco. Ahora los individuos que integramos estos universos, tenemos diferentes sentimientos, angustias, miedos, ilusiones, objetivos, sueños, necesidades. Cada vez estamos más solos y lo interesante es que ni cuenta nos hemos dado de ello. No hemos convertido inconsciente o voluntariamente en “Ermitaños Urbanos”

La definición de ermitaño se refiere fundamentalmente al hombre solitario, que vive aislado de la convivencia social.

Los primeros ermitaños. Imag creedypasta. Google images
Los primeros ermitaños. Imag creedypasta. Google images

Muchos de los primeros hombre santos de la humanidad se caracterizaron por vivir en soledad, se creía que esta soledad favorecía el crecimiento de la santidad. A mi particular opinión no dudo que, dentro de ese universo de ermitaños, alguno si fuera realmente santo, sin embargo, la soledad es uno de los más fuertes generadores de los desequilibrios mentales. Inclusive los enclaustramientos de algunas órdenes religiosas dedicadas a la oración, la penitencia y el silencio, han encerrado secretos de vicios humanos tan grandes dentro de sus paredes que por ello han ido desapareciendo paulatinamente a lo largo de los tiempos.

En los siguientes artículos me referiré a la complejidad de la convivencia humana actual, caracterizada por el aislamiento y la individualidad. Un nuevo ermitaño, “el ermitaño urbano”.

 

 

 

 

 


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2 Thoughts to “EL ERMITAÑO URBANO. (1ª). DE LA TRIBU A LA SOLEDAD. Autor: El Adobero”

  1. Anónimo

    Ing. Pio: Interesante artículo, en lo personal yo creo que la santidad viene por unción, es decir no se busca en un ambiente solitario, hace tiempo escribí un artículo sobre la despersonalización en el ambiente urbano y como en las grandes ciudades si alguien se muere en el metro todo el mundo lo brinca y nadie sabe quien es. Te mando un cordial saludo

  2. Anónimo

    CADA VEZ MÁS INSPIRADO VIEJITO.

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