DIOS ES AMOR. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro

Dios es Amor. Google images

Así pues, el amor, como sentimiento, es sublime, inherente a él subyace todo lo bueno y lo mejor de cada individuo, de cada humanidad…


En esta ocasión Salomón nos comparte una disertación a cerca del amor de Dios y cómo percibe ese amor en todo el universo además de los valores inherentes a él.


Queridos nietos esta disertación la hago a pedido de su madre Florentina, (para mis otros nietos su tía), ella quiere saber qué clase de amor es el que Dios siente por nosotros, y si el amor solo es de un tipo, o es que hay diferentes formas de amar. Para llegar a una conclusión, debemos de empezar por el principio, el principio para todas las culturas de nuestro planeta ha sido confuso, la mayoría parten del caos, posteriormente surge Dios a través de una figura que llaman Demiurgo (Creador o Artífice), para en seguida crear todas las características que forman el universo, las galaxias, etc., hasta llegar a la conformación de nuestro planeta con todas las peculiaridades que conocemos.

Todas las culturas tiene su propia cosmogonía. Imag CadaEstudiante.com. Google images
Todas las culturas tiene su propia cosmogonía. Imag CadaEstudiante.com. Google images

Bien, primero debemos comprender que si todas las culturas tienen su propia cosmogonía, es que es de un interés general explicarnos la existencia primero de nosotros mismos y luego de todo lo que nos rodea. Que es una de las cuestiones más importantes, pues el individuo tiene que tener un principio para poder entenderse a sí mismo, de otra manera sin partir de un punto, nunca podría llegar a otro punto.

Debemos entender que el individuo como tal crea su propio entorno para sentirse cómodo, de la misma manera con respecto a la explicación del principio sucede lo mismo, imaginemos que en un pasado remoto “alguien” transmitió esa información a ciertos hombres, éstos, por lógica, para poder transmitir tal conocimiento a sus congéneres, pasaron por dos procesos, primero entender el conocimiento de la fuente, generalmente nunca se entiende perfectamente bien lo que un ente transmite a otro ente, casi siempre se entiende una cosa por otra y después la información transmitida de segunda mano siempre irá tergiversada de acuerdo a la cantidad de egos que las personas poseen, ahora

 

En un principio todo era caos. Google images
En un principio todo era caos. Google images

imaginemos que esta información oral o escrita va pasando de generación en generación hasta nuestros días.

Esto en el caso de que la información salga de la misma fuente, ahora si no hay fuente y la información la inventa cualquier persona que se sienta inspirada, la situación se torna más difícil. Sin embargo en la mayoría de los casos observamos factores en común que nos dicen que provienen de la misma fuente, es así como partimos del caos.

En un principio todo era caos, ya hemos visto que el caos es aparente, que en realidad lo que se percibe como caos es una infinidad de procesos que se están llevando a cabo al mismo tiempo, es decir es la complejidad en su máxima expresión. El caos luego entonces denota angustia y preocupación, solemos comparar el caos con la oscuridad por que todo se torna confuso, incluso en el caos algunos procesos chocan entre sí, aumentando el desorden aparente.

Aquí es donde surge la primera expresión de amor, solo con amor se puede ordenar el caos, entonces el hecho de que vivimos en un universo ordenado, desde los procesos microscópicos incluyendo al átomo y sus componentes hasta los procesos macroscópicos incluyendo la creación de nuevos mundos, indica que estamos hechos por el amor y para el amor.

Por eso decimos que Dios es amor, pues de otra manera no se puede concebir, que la percepción de la humanidad, a través de tantos miles de años no haya cambiado en relación con la explicación del principio, es muy significativa. ¿Qué otro sentimiento o fuerza podría haber imbuido el resultado que ahora observamos? Nuestra mente y nuestra conciencia no encuentran resonancia en otra cosa que no sea amor.

El amor es un sentimiento y una fuerza. Google images
El amor es un sentimiento y una fuerza. Google images

Concediendo que ya hemos explicado el adjetivo Dios es amor, ahora analicemos si hay diferentes formas de amar. Primero tenemos que aceptar que el amor es un sentimiento, pero también una fuerza y como tales tenemos que concebir que en el mundo existen conceptos duales como es el caso de la naturaleza de la luz, que se percibe como una onda y también como una partícula.

Así pues el amor como sentimiento es sublime, inherente a él subyace todo lo bueno y lo mejor de cada individuo, de cada humanidad, y la representación del amor tiene muchas facetas, es como un diamante o una gema preciosa que está cortado con distintas caras para darle forma, todas las caras son distintas, pero es la misma piedra preciosa. Así es el amor hay diferentes formas de amar, pero el amor es el mismo.

Las diferencias en las formas de amar, subsisten en relación con la intensidad, en ocasiones el amor se acompaña de otros sentimientos que a veces suelen confundirse, como es el caso del amor sexual. Por ejemplo se puede tener sexo con amor intenso y con amor de poca intensidad, pero siempre esta inherente el amor. En la relación interpersonal, también el amor subsiste, pero de acuerdo a lo que cada persona nos inspira, es la intensidad con la que respondemos a cualquiera que sea el estímulo. El amor hacia plantas y animales también está imbuido en esta acepción.

El amor acrecienta su intensidad con la continua relación interpersonal, esto lo podemos comprender con el ejemplo de tantas personas adineradas que dejan su fortuna a la gente que pasó con ellos un tiempo considerable, aun tratándose de sus empleados, pues así como se acrecienta, disminuye con el tiempo y la distancia. El amor nunca muere, pero si disminuye su fuerza.

Por amor se han cometido los actos más sublimes y también los más abyectos y horripilantes, y es que el amor es propenso a mezclarse con otros sentimientos, cuando es puro se convierte en amor incondicional, y en estas condiciones se transforma en una fuerza descomunal, capaz de derribar cualquier obstáculo, pero cuando dejamos que se mezclen otros sentimientos, situación muy general en todos nosotros, es más difícil de controlar y aprovechar.

Amar como Dios lo hace. Google images
Amar como Dios lo hace. Google images

Pues bien queridos nietos hemos llegado ya a una conclusión, respecto al amor que siente Dios hacia nosotros, es un amor puro, absolutamente nada lo contamina, se dice que es incondicional, porque carece de egoísmo, es decir no condiciona, condicionar es obtener un provecho a posteriori. Es un amor tremendamente fuerte, capaz por sí mismo de lograr cualquier cosa literalmente, lo ideal es llegar un día a amar como Dios lo hace. Mientras tanto en cada acto de amor que verifiquemos en nosotros, siempre hay que analizar que otro sentimiento está mezclado con este y por qué, observándonos a nosotros mismos, aprenderemos a conocernos y así de esta manera aprenderemos a amar como Dios nos ama.

 


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