BUENOS DÍAS CON POESÍA. Autor: Antolín Orozco Luviano

Poesía. Google images

A quien le gusta la poesía no puede ser una mala persona…


No es lo mismo vivir de la poesía que vivir en la poesía. En esta ocasión Antolín nos comparte la maravilla de amanecer temprano con una poesía en los labios y en el pensamiento…


Qué afortunados somos los tlalchapenses que a nuestra presidenta municipal le guste la poesía y comparta fragmentos de poemas en su muro para darnos los buenos días.

Hace unas semanas, le comenté a una estimada amiga doctora que publicó en su muro un poema de Whitman, que ya sabía por qué era buena doctora: porque le gusta la poesía.

Lo mismo le digo a la doctora Amalia: Ya sé por qué es buena presidenta municipal, porque le gusta la poesía.

Es rarísimo encontrar presidentes municipales que les guste la poesía. Yo tengo la satisfacción de conocer un presidente municipal que es buen poeta y buen presidente, se llama José Velázquez (es de un pueblo mágico de Guanajuato).

Mario Benedetti. Imag revoluciónmagazine.com. Google images
Mario Benedetti. Imag revoluciónmagazine.com. Google images

Gracias, estimada Dra. Amalia, por compartirnos fragmentos de poemas de Mario Benedetti. Veo las reacciones, y me emociona que los breves poemas que publicas en tu muro le gusten a la gente.

Y me alegra que al próximo presidente que tendremos los tlalchapenses, Martín Mora Aguirre, también le gusta la poesía. Eso me consta. Y Estoy seguro que será buen presidente.

Celebro recordar que cuando Lupita Eguiluz y Martín eran novios, ella me preguntó en la víspera del cumpleaños de Mora, qué regalo le sugería para comprárselo. Sin dudarlo, le dije: le va a gustar el disco de Amparo Ochoa donde canta el poema “Te quiero”, de Mario Benedetti. Así lo hizo y Martín no cabía de contento, a todos sus amigos nos presumió su regalo.

Yo sabía que a Martín le gustaba la poesía. Había leído a José Martí, Neruda, Benedetti, Amado Nervo, Manuel Acuña, Sabines. Y a Benedetti también lo habíamos escuchado en su propia voz en un disco editado por la UNAM.

Lupita y Martín se casaron y entraron en la lucha social y en la actividad política, y en ese horizonte sintieron cerca los versos del uruguayo, que en la voz de la querida y recordada Amparo Ochoa se sentían hasta en la piel:

Amparo Ochoa. Imag El Veraz. Google images
Amparo Ochoa. Imag El Veraz. Google images

“Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos”.

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos”.

Años después vi una foto de ellos que tenía en el fondo el texto del poema “Te quiero”, de Benedetti.

A quien le gusta la poesía no puede ser una mala persona. Eso lo oí en “El lado oscuro del corazón”, una película surrealista de 1992 que mi ahijado Martín Mora me regaló un día que pasamos a la librería del Congreso, en la Ciudad de México.

—He buscado esta película y, mira, dónde la vine a encontrar —le dije—; está llena de poesía, tiene diálogos que son poemas de Benedetti, de Juan Gelman, de Oliverio Girondo. Es una producción argentino canadiense que dirige Eliseo Subiela. ¡Me la llevo! Y me dirigí a la caja.

—Padrino, yo te la regalo —me dijo—. Un obsequio que conservo todavía. Es la película que más he visto repetidamente en mi vida; me divierte, me trae nostalgia, me humedece los ojos, me deja esencia de erotismo, me alimenta de poesía. Es como una tarde en que se encuentra a la persona que vuela.

El Lado Oscuro del Corazón. Google images
El Lado Oscuro del Corazón. Google images

En una escena de “El lado oscuro del corazón”, el protagonista, que es poeta, encuentra en un cabaret a una chica que en un diálogo poético le contesta con “Táctica y estrategia”, de Benedetti, y en el baño de su departamento tiene libros de poesía. Cuando él le pregunta por qué lo hace, ella refiere cómo fue que empezó a leer poesía y, entre otras cosas, le cuenta que la poesía le permite conocer a las personas, porque a quien le gusta la poesía no puede ser mala gente.

En un canto a la vida… amor y erotismo, vida y esperanza, recital de poesía contemporánea organizado en 2009 por la Agrupación pro Instituto de Cultura de Tierra Caliente, A.C., y la Galería taller Conato Visual, en el que participamos mi esposa Evelia Flores y su servidor, incluimos poemas de nuestra autoría, así como de nuestra querida amiga poeta María Encarnación Ríos Collazo y cerramos el recital con poemas de Benedetti.

Aun cuando la invitación a ese evento cultural fue amplia, abierta a toda la sociedad, entre la concurrencia al recital sólo asistieron dos políticos: el Dr. Gustavo Juanchi, que en ese tiempo era el presidente de Pungarabato —quien invitó tinto y canapés—, y mi ahijado Martín Mora Aguirre, que estuvo atento, emocionado.

 

 

 

 

Buenos Días con Poesía. Evelia Flores y Antolín Orozco
Buenos Días con Poesía. Evelia Flores y Antolín Orozco

Tuvo lugar en la sede del Club Rotario de Ciudad Altamirano; fue conducido por Gregorio Urieta; contamos con la participación de amigos de la cultura y la bohemia, como Andrés Jaimes Sánchez, Mario Ruiz Santamaría, Roberto Chavira, Beto Solís, Sarymer Muñoz, José Luis Santamaría, y amistades generosas que colaboraron con entusiasmo en dicho evento. A todos nos quedó la energía que da la poesía, el canto, las bellas artes, y la fuerza emotiva del poema “No te rindas”, de Benedetti.

Por eso ahora que recibo la invitación para asistir en octubre al VIII Congreso y Festival Internacional del Proyecto Cultural Sur, en Montevideo, Uruguay, soñé que llegaba a esa ciudad y visitaba la tumba de Benedetti, llevándole flores de mi tierra, como una ofrenda de mis amigos que hemos disfrutado su poesía en un recital o con un vaso de ron o simplemente en una lectura en el “feis”. Desperté cuando en mi sueño sobrevolaba la cordillera de los Andes satisfecho de haber conseguido un “raite” de la Ciudad de México hasta Uruguay.

Antolín Orozco Luviano

 


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