LA FE. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro

La Fe. Imag Steemit. Google Images

Y es que la fe no se da únicamente en el terreno de la religión, a la fe la podemos encontrar como decíamos en un principio, en todos los actos que efectuamos, simples y complejos…


Hasta el día de hoy, no existe una definición adecuada y satisfactoria, que deje complacido al lector de tal definición, hasta hoy tal definición de lo que es la FE, sigue considerándose un misterio. Han pasado miles de años, desde que filósofos, librepensadores y religiosos han tratado de definirla, se han hecho mil intentos, tal vez más, por lograr con palabras describir tal portento. Tratados completos se han escrito sobre lo que es la fe, pero siempre hay alguien que corrige lo que con antelación se haya dicho, y es que es algo tan íntimo, entendiendo con esto que está muy adentro de nosotros, que todos intuimos lo que es, pero no lo podemos definir con palabras. Podríamos concluir que la fe es indefinible, de la misma manera que Dios lo es.

Si lo pensamos detenidamente, la fe está presente en casi todos los actos y circunstancias que, de alguna manera, están relacionados con nosotros, la humanidad; es más nacemos con la fe puesta, como si fuera parte del instrumental con el que nos vamos a enfrentar a la acción de vivir, simplemente está ahí de la misma forma, como todos sabemos que dentro de nosotros existe un alma.

Durante miles de años, y yo me atrevería a decir cientos de miles de años, la humanidad se ha preocupado por aceptar o no aceptar, ciertas características que van un poco más allá de los sentimientos, tan importantes siempre han sido que una parte de la humanidad los acepta sin reparos y otra, en ocasiones de la misma magnitud, hace todo lo posible por deshacerse de ellos, como si la aceptación de estas peculiaridades hicieran mella en el ejercicio de su libertad.

Sin embargo, aunque se pasen toda la vida defendiéndose exteriormente de estos principios, llamémoslos divinos, con los que estamos equipados interiormente, en muchas ocasiones son sus más acendrados defensores, pues siempre los tienen presentes. Y la fe es un principio muy importante para ellos, pues todo el tiempo, tratan de reconocerla, tanto en ellos mismos como en sus semejantes.

Y es que la fe no se da únicamente en el terreno de la religión, a la fe la podemos encontrar como decíamos en un principio, en todos los actos que efectuamos, simples y complejos. Por ejemplo ¿no es la fe la que nos hace levantar de la cama todos los días y saber que al apoyar nuestras plantas en el suelo, nuestras piernas serán capaces de sostener nuestro cuerpo?, o por el contrario, si estamos impedidos físicamente de hacerlo, ¿no es la fe quien nos da la fuerza para aceptarlo?

¿No es acaso la fe en nosotros mismos y en todo lo demás, que nos conmina a luchar y levantarnos cuando caemos, sin importar el número de veces que lo hagamos? Y ¿qué hay de la fe hacia nuestros semejantes?, ¿no renace ésta cada vez, que uno solo satisface nuestras expectativas, aunque diez o veinte o treinta las traicionen?

La fe esta siempre ahi... Imag. Luz Nava Torres. Google images
La fe esta siempre ahi… Imag. Luz Nava Torres. Google images

 

Nuestra fe está ahí siempre que la necesitamos, ¿cuántas veces hemos dejado inconclusa, alguna actividad, el desarrollo de una idea, o la esperanza que alguien ha depositado en nosotros?, y acaso ¿no nos llena de dicha y satisfacción cuando completamos un ciclo productivo o contribuimos a completar la felicidad de alguien más?, y ¿no es nuestra fe la que se acrecienta y nos exhorta a continuar en la batalla?

¿Cuántos ejemplos existen de personas que han sido desahuciadas, por cientos de enfermedades que la medicina alópata por más esfuerzos que hace, la ciencia médica es incapaz de curar?, y de estos ejemplos, ¿cuántas personas desesperados por encontrar una cura, acuden a remedios alternativos, incluso a beber agua de ciertos manantiales?, y ¿no es su fe la que finalmente cura sus males?

 

 

 

La fe nos da pistas. Imag pbartozik.pl. Google images
La fe nos da pistas. Imag pbartozik.pl. Google images

En las relaciones interpersonales, la fe es siempre la que desenreda entuertos. La fe nos da pistas de que no somos únicamente seres materiales, si así fuera, ¿por qué manejar energías internas a la vez sutiles y poderosas?, ¿por qué acudir a estas fuerzas en momentos especiales de nuestras vidas, cuando creemos que todos nos han vuelto la espalda? Tan importantes y tan presentes están que nos damos el lujo de despreciarlas y hasta negar su existencia, y sin embargo estas energías siempre están ahí no les importa el desuso o el desinterés que les mostremos, siempre están dispuestas a ayudar en el momento que lo requiramos.

Las obras más grandiosas de la humanidad, se han hecho por la fe, de las siete virtudes teologales que en la religión católica se oponen a los siete pecados capitales, es la fe la campeona de ellas, por la fe la humanidad se ha elevado a lo más alto y también ha descendido a lo más bajo, la fe es el herramental más poderoso con el que cuentan los hombres, por esa razón es que es tan importante comprender lo que es la fe.

Por la fe se han iniciado miles de guerras, lo que demuestra que no importa si el uso de la fe es para bien o para mal, es decir esa herramienta poderosa es completamente neutral, no tiene preferencia ni por uno ni por otro, la fe está al servicio del libre albedrío, por la fe el hombre vive o muere, en la certidumbre o en el error, porque la fe no se anda con medias tintas, es todo o nada, y cuando la fe toma posesión del hombre, no habrá nada ni nadie que lo haga desistir, de lo que su fe le impone.

¿Cómo pues podemos discernir en cuanto a nuestra fe?, ¿cómo una vez aceptada, tendremos la claridad de discernir, si la estamos usando a favor o en contra del plan divino? incluso si usamos nuestra fe para adorar a Dios, eso no garantiza, que la estemos usando adecuadamente, pues acaso ¿Dios necesita de nuestra adoración?, ¿Dios necesita que tengamos fe en él, más que en nosotros mismos?

Coincidamos pues, que la fe es un arma poderosísima, que está a nuestro servicio, en el momento que queramos usarla, pero debemos ser muy cuidadosos en su uso, pues si nos equivocamos, podría terminar con nosotros y no sabemos con cuantos más.

Existe en nosotros una fuerza muy poderoza que se llama Fe. Google images
Existe en nosotros una fuerza muy poderoza que se llama Fe. Google images

Queridos nietos, primero sepan que existe en nosotros una fuerza muy poderosa que se llama fe, que debemos aprender a discernir adecuadamente, antes de hacer uso de ella, que es tan fuerte la inspiración que provoca, que una vez utilizada, no habrá nada que la detenga, que nunca se pierde, pues cuando parece perderse, resurge siempre con más fuerza, que compartida es más esclarecedora y menos peligrosa, y que si tomamos la determinación de no usarla, nos estaremos perdiendo de experimentar una de las fuerzas más aleccionadoras que la naturaleza nos ha suministrado a través de la divinidad.


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