PERDIENDO EL PISO. 2ª. (Cuento Político). APENAS SUBIÓ A UN TABIQUE Y YA LE DIO MAL DE MONTAÑA. Autor: El Adobero

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… Dejen lo guapo, lo inteligente que es el señor presidente, domina todos los temas del gobierno para bien de La Nopalera…


Para conocer a una persona dale poder y dinero. En el caso de los políticos en ascenso que recientemente han resultado vencedores de una contienda electoral, esta máxima popular adquiere una vigencia tal, que la metamorfosis a que son sometidos se acelera a tal grado que no importa ninguna deficiencia física, intelectual, profesional o moral en los vencedores. Es más ya ni se les notan.


CONTINUACIÓN…

 

2.- UNA NOCHE DE LAS VÍSPERAS

 

Las Vísperas. Imag Las Fuerzas Vivas. Google images
Las Vísperas. Imag Las Fuerzas Vivas. Google images

La noche anterior a la toma de posesión del Señor Presidente de La Nopalera, Don Jonás II, un grupo de sus más íntimos y cercanos se encontraba en la casa de Don Charlie, líder del partido que llevó al poder a nuestro candidato y representante de los poderosos de la capital, que disque del grupo de Atracomucho. Se encontraban Don Elías, líder de los albañiles, Don Secundino, líder de los comerciantes, Don Chencho, de los Caballeros de Colón y enlace con el alto clero de la Diócesis, Doña Rosario, líder la asociación de la Vela Perpetua, y Amparito, líder de las muchachas de la zona de la Merced.

La discusión estaba subiendo de tono, cada vez más se escuchaban los reclamos airados de los asistentes, desde Don Elías que insistentemente le preguntaba a Don Charlie

– ¿Cuándo vamos a recuperar los cuatro millones que les dimos para los apoyos de la campaña? Ya ve que nos quitaron al arquitecto que habíamos propuesto para las obras públicas y ustedes pusieron a quien quisieron ¡aunque de obra no sepa una pura chinada!

Continuó Don Secundino:

– ¿Y nosotros cuando vamos a cobrar lo de las despensas? Ya la estamos viendo muy cuesta arriba, pues el encargado de compras que metieron para el gabinete ya trajo comerciantes de La Yuca para que empiecen a suministrarles hasta los vinos para la comida de la toma de posesión, ¡carajo!… dando un fuerte golpe en la mesa de Don Charlie

Don Chencho, con su voz ceremoniosa como si estuviera leyendo alguna de las lecturas de la misa agrega:

– Su excelencia, Monseñor Don Quintino, me encomendó sugerir que antes de que usted proceda a nombrar a su equipo de trabajo, nos permita revisar los valores morales de tan importantes personajes. Para la comunidad es muy importante saber que, quienes tendrán en sus manos el futuro de La Nopalera, sean de creencias firmes y sobre todo protectores de la familia santa, tal y como Dios nos lo ha encomendado. Además debo recordarle que la santa iglesia tiene algunas concesiones en materia de impuestos y algotros negocitos, que poco a poco iremos platicando.

Continuó Doña Rosario, ataviada cual monja de claustro, con su rosario en la mano, procede a santiguarse y bajando la vista toma la palabra:

– Nosotras no venimos a ver a quién va a poner en los puestos importantes. Como todos ustedes saben, a la asociación de santas mujeres de La Nopalera nos interesa mucho las políticas de protección a la familia santa y queremos ser el principal apoyo de tantas actividades y labores de ayuda a los más jodi… digo más pobres y desprotegidos que realizará Doña Ciry… en el DIF. Además queremos insistir en que la presencia de esta mujer, dirigiendo la mirada de víbora a Amparito, no es del agrado de todas las respetables del pueblo…

– Jajajaja… exclamó Don Elías, el maistro arquitecto de obras, de las mujeres respetables no, pero ¿qué tal de todos los hombres trabajadores del pueblo y de la región?…

– Por favor Don Elías, le reclamó Don Chencho…

– No te hagas andejo Chencho, si de sus dominios eres cliente asiduo todos los sábados primeros de mes, obviamente después de santificarte el viernes primero. Ja ja ja ja… y de su excelencia Don Quintino, mejor no hablo… y el sacristán, ¡ya hasta le anda poniendo casa a una de las puchachas!…

En esos alegatos estaban cuando se pone de pie Amparito, y caminando coquetamente hacia Don Charlie, se coloca frente a él, dando la espalda a la concurrencia, agachándose un poco para que Don Charlie le escuchara, sin darse cuenta… su tremendo “pedorrier” quedo a la vista de todos e hizo que Don Chenco levantara inconsciente la voz de exclamando un –Ayyy- y rápidamente volvió a tomar compostura, secando las leves gotas de sudor que salieron de su frente…

Amparito le susurra con voz chillante:

– Don Charlie, usted ya sabe que mis pupilas y yo, incluida, estamos a la disposición del nuevo gobierno y de usted, por supuesto. Pero… ya quintándonos de “manadas”, necesito que me aceleren los permisos que me prometieron para echar a andar las tres nuevas casas de entretenimiento que ustedes mismos me sugirieron a cambio de las “edecarnes” que les mandé para sus eventos… Es más, las que estuvieron en la fiesta la noche del triunfo me las regresaron hasta el mediodía siguiente, develadas, crudelias y todas maltrechas. Y de eso, pues nada…

Mientras todos hablaban; Don Charlie parecía escuchar a cada uno de ellos, con una mueca en su cara que quería parecerse a una sonrisa; su mente volaba por los nuevos aires del poder. Nuevamente regresaría a las ligas mayores de la política de La Nopalera, de la que estuvo retirado durante los tres últimos sexenios, desde que el partido de “los derechos” ganó la elección para el cambio de gobierno que estuvo en poder de los revolucionarios desde principios del siglo pasado.

 

3.- EL BESAMANOS:

 

El Besamanos. Imag El Economista. Google images
El Besamanos. Imag El Economista. Google images

Don Charlie elucubraba: – ahora con la llegada de “los zurdos”, a los que hemos alineado con nuestras influencias y asesorías, nuevamente estamos en la cumbre y como arrasamos en las elecciones podemos asegurar por lo menos otros cincuenta años en el poder-. En esos sueños estaba, cuando llegó de prisa la Doctora Putinski, mano derecha de Don Jonás y futura secretaria de gobernación, con plena voz, más ronca que la de Don Jonás, les gritó:

– Apúrense cabriones, que mañana empezamos con el besamanos, vendrán todos los grupos representativos de la nueva democracia para presentar sus respetos y felicitar a Don Jonás – Y mostrando una mueca que parecía una sonrisa malévola continuó: -llegarán hasta “los derechos” que tanta alharaca hicieron en la campaña, Je je je que placer tan grande me dará estar presente en ese momento- y volteando a ver a su guapa ayudante, le guiña un ojo y le manda un beso con dos de sus dedos en la boca.

Conforme van pasando los días, el señor presidente va tomando poco a poco su lugar en el poder político de La Nopalera. Mientras su equipo de transición le ha preparado la información muy digerida de los diferentes temas del gobierno, otro equipo le está dando una capacitación intensa en temas de cultura general para que no vaya a tener los desatinos de su antecesor, el cual se volvió el tema de burla de todos los nopalanos durante seis años. Además el gran equipo de asesores de imagen que ya hasta pusieron a dieta a la pareja gobernante, Doña Ciry ha palidecido notablemente por el rigor de la dieta vegetariana y las friegas en el gimnasio, Don Jonás a fuerza de dieta, ejercicio, masajes y la renovada energía que ha tomado gracias a los arrumacos de su jefa de ayudantía, la Jaqueline, ha mejorado notablemente su figura y hasta el carácter, se le aprecia de buen humor, chiflando y cantando a solas… ¡Qué chinón es el poder!…

Por fin llega el día de la reunión con los diferentes sectores de la sociedad de La Nopalera. Hasta el señor obispo está haciendo “horas nalga” para ser recibido por Don Jonás. Lo acompañan los miembros distinguidos de los comerciantes, los constructores, los directores de la prepa y las secundarias, y el rector de la universidad autónoma de La Nopalera, los gerentes de los bancos, las asociaciones de abogados, arquitectos, contadores, médicos y enfermeras, el director de la gaceta “Nopal sin Baba”, el dueño de la radiodifusora ubicada por los campos de la estación del ferrocarril; en fin, estaban todas las fuerzas vivas, y no tanto, del pueblo.

En el estadio de béisbol ubicaron, para dar un saludo multitudinario, a los gremios más representativos del sector obrero, campesino, trabajadoras del hogar, enfermos, personas con discapacidad, las asociaciones de gays y lesbianas, encabezadas por el maestro de danza de la escuela de artes del pueblo, en fin todos los que no son poderosos por sí, pero en bola, ¡Ah cómo chiflan!

Llegó la hora, Don Jonás por motivos de trabajo, llegó con una hora de retraso. La verdad no le cerraba el pantalón del traje y se lo estaban arreglando. Primeramente llegó al salón de los presidentes donde todos los riquillos y perfumados lo esperaban ansiosamente, dándose codazos y empujones amables unos a otros para ubicarse en el pasillo por donde entraría el señor presidente.

– Felicidades señor presidente

– Dios ha bendecido a La Nopalera con su elección Don Jonás- le dijo su excelencia Don Quintino.

– Cuente con los constructores para lo que se le ofrezca y así poder hacer realidad sus proyectos de infraestructura señor presidente.

– ¡Qué guapo se ha puesto Don Jonás! – le dice con voz en cuello la representante de las enfermeras.

– Dejen lo guapo, lo inteligente que es el señor presidente, domina todos los temas del gobierno para bien de La Nopalera- complementó el rector de la universidad – Ya estamos promoviendo que se le haga el reconocimiento de doctor Honoris Causa de nuestra universidad.

Luego de muchos abrazos, arrumacos y aventada de chones, que le dieron los poderosos del pueblo, por fin llegó el señor presidente al estadio de béisbol, donde recibió una apoteótica bienvenida con porras, gritos, matracas, bandas de guerra, música, estandartes de los peregrinos, lágrimas de las beneficiarias de su programa de “supera” el nuevo programa de acciones sociales del gobierno. El maestro de ceremonias a gritos falsos y algunos con falsete, animaba a la concurrencia con múltiples alabanzas a “nuestro señor presidente”, con adjetivos tan ridículos que rayaban en la “jotez”. Hasta algunos enfermos se acercaban a tocarlo para ver si les hacía algún milagro – así como a la Jaqueline, que ya le hizo el milagrito – decían las comadronas representantes de las ambulantes del mercado.

– Doña Ciry, que guapa y esbelta, pues ¿cómo le hizo para ponerse tan… bonita?- le decían las damas del voluntariado que van a ser su apoyo en el apostolado a favor de las familias más jod… no digo, más desfavorecidas- y alzando la pechuga y levantando el trastero Doña Ciry seguía su camino mandando múltiples besos al aire – a ver a quienes les tocan, cabritos.

Llego Don Jonás al templete donde estaba el estrado para dirigir su discurso que ansiosamente esperaban todos los asistentes. Con tantas porras, aplausos, y agradecimientos del señor levantando las manos y cerrándolas como abrazándose a sí mismo, tardó más de diez minutos en empezar, se limpia la garganta, chilla el micrófono, lo que origina una mentada de don Jonás

– me lleva la ching…-

En eso, se quitó el chillido y la mentada se oyó a todo volumen, así inició su discurso, guardó silencio y tragando saliva, empezó a sudar copiosamente, seguía callado,

– Ya se le olvidó, me lleva la chinada- refunfuñó Don Charlie.

Rápidamente el maestro de ceremonias organizó una porra “al hombre más mejor de La Nopalera”. Por fin pudo empezar, poco a poco, inspirado e inspirador, tanto, que después de una larga perorata  ya no hallaba a cómo terminar. Por fin, para cerrar,  gritó a todo lo que daba su tremendo bofe.

– ¡Viva la Nopalera, Viva la virgen del cerdito, Viva Yo!!

Y los vivas, gritos, aplausos y dianas de la banda, llenaron el ambiente. Lo que ayudó a disimular el descanso, que Don Jonás se echó en ese momento, de sus intestinos…

Llegó la noche, estando en su casa en puros calzones, Don Jonás, se tira en su cama y se queda profundamente dormido, al poco rato llegó Doña Ciry ataviada con su nuevo negligé que mando comprar al Palacio de Fierro, pretendiendo continuar con el festejo, como estaba a media luz no notó que el señor ya estaba jetón. Si no ha sido por tremendo ronquido que emitió Jonás, Doña Cirila hubiera continuado con su show. Solamente murmuró

– Para eso me gustabas hijo de la chinada, pero ya verás, al cabo ya me puse bien buenota y no me ha de faltar- y de mala gana apagó la luz de la lámpara y se echó a dormir.

Así, dio inicio la metamorfosis del poder…

Y poco a poco, a los políticos les da el mal de montaña estado apenas, arriba de un tabique…

CONTINUARÁ…


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¡Hasta el próximo adobe!

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2 Thoughts to “PERDIENDO EL PISO. 2ª. (Cuento Político). APENAS SUBIÓ A UN TABIQUE Y YA LE DIO MAL DE MONTAÑA. Autor: El Adobero”

  1. Anónimo

    EXCELENTES ARTÍCULOS VIEJITO, ME PERMITES COMPARTIRLOS?

    1. adobero

      CLARO QUE SÍ.

      SALUDOS

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