REFLEXIÓN SOBRE LA INDOLENCIA POLÍTICA 2018. Autor: Julio Díaz Reyes

Indolencia Política. Google images

Y quizá, ésta sea la justificación del cinismo y ambición desmedida para enriquecerse del erario público, para sobornar, para delinquir…


“La indolencia, como la herrumbre, descansa más aprisa que el trabajo”
Benjamín Franklin

Los invito a reflexionar sobre el ambiente preelectoral que vivimos en la sociedad mexicana, considero, que entre quienes buscan escaños o posiciones como Servidores Públicos, algunos, en realidad, quieren ser “Servidores Públicos”, así entre comillas. Ya que, si resultaren electos, me supongo ya habrán pensado como servirse públicamente del erario. Así lo han demostrado por décadas, aquellos políticos de primer nivel, que por sus actos de corrupción se les ha inculpado por desfalcos de miles de millones de pesos. Pero ante el trato impune de sus correligionarios que, estratégicamente, como fichas de ajedrez están colocados en las instancias definidas para la procuración de la justicia, pero que en lugar de aplicar las leyes, simplemente buscan los subterfugios que hábilmente servirán para tergiversar los hechos.

Reflexionemos en la diligencia condescendiente, sencilla y humilde, que nos muestran los candidatos durante sus campañas, a cambio de la actitud indolente una vez que se ungen en sus cargos. Así es, como nuestros servidores públicos adquieren una actitud plena de una incapacidad para conmoverse por alguien o por algo, actitud insensible a las tragedias ¡actitud indolente! Y quizá, ésta sea la justificación del cinismo y ambición desmedida para enriquecerse del erario público, para sobornar, para delinquir, para corromperse a costa de la especulación, de la mentira y de la procacidad.

Mas de lo mismo. Google images
Mas de lo mismo. Google images

Actores virtuales de la fantasía, escoltados por alienados súbditos. Esa actitud indolente se manifiesta en una conducta con sesgos de omnipotentes dioses del olimpo, casi sagrados. Para resultar al final más de lo mismo, que hemos constatado ya durante algunas épocas electorales. Y ante la vox populi, será el momento de gritar un ¡hasta cuando! soportaremos tanto abuso, tanto cinismo o ¿tanta indolencia ciudadana?

Reflexionemos entonces en los editoriales que nos han vendido la idea de que, resulta ocioso y hasta sin sentido utilizar generalizaciones para definir al mexicano de hoy; sobre todo si asumimos que somos una sociedad pluricultural y multiétnica en la que conviven muchas y muy variadas formas de pensar, sentir y ver la realidad presente y el futuro. No obstante, se sigue pesando en el imaginario colectivo el argumento fácil que califica al mexicano como apático, desinteresado, despilfarrador, oportunista, fiestero, corrupto o impuntual, con mentalidad de perdedor, por decir lo menos. Adjetivos descalificativos como esos nos remiten a la visión porfiriana de finales del siglo XIX “Los mexicanos están contentos con comer desordenadamente antojitos, levantarse tarde, ser empleados públicos con padrinos de influencia, asistir a su trabajo sin puntualidad, enfermarse con frecuencia y obtener licencias con goce de sueldo, no faltar a las corridas de toros, divertirse sin cesar, tener la decoración de las instituciones mejor que las instituciones sin decoración, casarse muy jóvenes y tener hijos a pasto, gastar más de lo que ganan y endrogarse con los usureros para hacer posadas y fiestas onomásticas. Los padres de familia que tienen muchos hijos son los más fieles servidores del gobierno, por miedo a su miseria; a eso es a lo que más le tienen miedo los mexicanos de las clases directivas, a la miseria, no a la opresión, no al servilismo, no a la tiranía; a la falta de pan, de casa y vestido, y la dura necesidad de no comer o sacrificar su pereza” (Paul Garner en su ensayo “Porfirio Díaz” dentro del libro Gobernantes Mexicanos Tomo 1, de Will Fowler, páginas 387-388, Fondo de Cultura Económica, México, 2008).

Reflexionemos que en la actualidad, difícilmente se podría estar de acuerdo con una visión tan pobre y maniquea sobre la forma en que nos vemos los mexicanos a nosotros mismos y al país, por las razones antes expuestas; aunque al mexicano de ayer y de hoy le interesaba y le interesa, como prioridad, satisfacer sus necesidades económicas y su seguridad personal. Es decir. que nuestra realidad de indolencia ciudadana, al aceptar que solamente es culpa del gobierno, el desprecio por el dolor humano, por el sufrimiento de aquellos compatriotas discriminados social y económicamente, de quienes que no tienen oportunidad para matricularse en las universidades públicas o para tener trabajos dignos, decorosamente remunerados. Cuando la realidad para reclamar nuestros derechos humanos consagrados en nuestra carta magna, resulta ser única y exclusivamente nuestra responsabilidad, pues ante la falta de participación ciudadana, los abusos de los “servidores públicos” se manifestará como indolencia política y ésta seguirá reinando, hasta que la voz y participación ciudadana enarbole con dejo de honradez, responsabilidad y respeto, nuestros derechos y obligaciones.

JJDR/ALCRQ/JUNIO2018

 


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

pioxsalgado@eladobero.com
adobero21@gmail.com

¡Hasta el próximo adobe!

Related posts

Deja un comentario