LA INDIVIDUALIDAD. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro

Individualidad. Google images

…todos los seres somos iguales, todos tenemos insatisfacciones, todos deseamos más felicidad, todos queremos que disminuyan nuestros sufrimientos, todos proyectamos estas carencias…


Queridos nietos, el día de hoy vamos a analizar como la individualidad, tiene que subsistir y desarrollarse dentro de una colectividad, pero sin perder su identidad, en otras palabras como lograr sobrevivir en un mundo aparentemente caótico y desordenado. Vamos a tratar de comprender cómo el devenir de las cosas que suceden a nuestro alrededor, tienen que ver con cada uno, cómo esa aparente complejidad, donde en ocasiones no se le ve pies ni cabeza, en realidad sigue leyes universales muy contundentes. En esta disertación nos daremos cuenta que todo aquello que creemos ser producto de la casualidad y de la suerte, en realidad está programado por inteligencias superiores y como se van concatenando los sucesos que van surgiendo ante nosotros, desde conceptos muy elementales, hasta súper complicados.

Primeramente, tenemos ante nosotros una imagen de un ser cualquiera que podemos ser nosotros u otra persona, este ser tiene una vida que a veces es satisfactoria y otras muchas no lo es. En verdad, podríamos decir que tiene que pagar un instante de felicidad por diez de desdicha. Este ser mira a su alrededor y ve seres como él, que les pasa exactamente lo mismo, algunos de ellos, suelen ser un poco más optimistas que otros, entonces esos otros, suelen pensar que los que son más optimistas, tienen algo que los demás no tienen. Pero en la soledad el optimista, piensa lo mismo de los demás, porque en el fondo de todo, creemos que la vida tiene una deuda con nosotros.

Colectividad. Google images
Colectividad. Google images

La colectividad en donde nos estamos desarrollando, nos lleva a pensar, en la mayoría de las veces, que nuestra estancia en este lugar y en este momento, sigue visos meramente materiales, que la justificación de nuestras vidas queda satisfecha con la conocida fórmula de nacer, crecer, multiplicarse y morir. Que sembrando un árbol, teniendo un hijo y escribiendo un libro, habremos alcanzado la cúspide de la sobrevivencia y hasta de la inmortalidad.

En estas circunstancias, nuestra relación con la colectividad se ajusta únicamente a un intercambio comercial, de dar algo para recibir otra cosa, exprimiendo lo mejor de lo que podamos tomar, y dando lo menos que se pueda, es decir todo el tiempo estamos tratando de obtener el mayor beneficio posible con el menor esfuerzo plausible. Todo el tiempo, tratamos de engañar a los demás aún a costa de engañarnos a nosotros mismos.

La convivencia con nuestra colectividad, es difícil, existen muchos arquetipos que debemos adoptar para poder ser aceptados por esa colectividad, arquetipos que la mayoría de las veces son absurdos y banales, pero que a fuerza de repetirse terminan por ser importantes.

Las consecuencias de vivir de este modo, hacen que nuestra individualidad, se disuelva dentro de la colectividad, sin haber logrado gran cosa y a veces nada en beneficio propio, de nuestra familia o de nuestra colectividad, el resultado final de esta situación, traerá como consecuencia la nadedad.

Nadedad. Google images
Nadedad. Google images

La nadedad, no se opone al plan divino, pero lo atrasa, es decir, es una acción colectiva- individual que marcha en la misma dirección pero a velocidades muy inferiores, con la consabida reacción de todas las fuerzas anteriores que por esta falta de velocidad, se ven obligadas a hacer lo propio produciéndose atascos y aglomeraciones que dificultan el avance de las cosas.

Esta reacción se puede observar, en nuestra colectividad y por ende en nosotros, podemos ver como esta colectividad dista de lo que debiera ser, si lo queremos analizar a partir de nuestro ser, veremos la imagen de éste, como un ser carente de satisfacción, de felicidad, conforme vamos extendiendo el panorama que emana de éste ser, veremos que su casa y su familia, comparten las mismas insatisfacciones, después sus vecinos y la manzana donde se localiza la casa en donde vive, ahora observamos la colonia y el municipio, es exactamente lo mismo.

Si extendemos la vista aún más allá, vamos a ver que los municipios que forman el estado político y la conjunción de estos que forman un país, da el mismo resultado. Si queremos ir más allá veremos que los continentes y la unión de estos que forman nuestro mundo, será exactamente lo mismo. Ahora bien partamos del análisis de otro individuo distinto al primero, y en ese tenor imaginemos una infinidad de individuos y llegaremos a la conclusión que partamos de donde partamos el resultado es el mismo.

Hemos llegado a una conclusión, todos los seres somos iguales, todos tenemos insatisfacciones, todos deseamos más felicidad, todos queremos que disminuyan nuestros sufrimientos, todos proyectamos estas carencias. Todos tenemos el poder de proyectar esta divergencia al espacio y al tiempo que cae en la zona de influencia a la que pertenecemos, y conforme esa zona de influencia, va creciendo en proporción al número de seres que influyen en esa divergencia, ese espacio y ese tiempo crecen de tal forma que termina por ocupar todo nuestro planeta y más allá.

Entonces esta situación termina por convertirse verdaderamente en un problema, y un problema que ya no solamente nos atañe a nosotros como humanidad, sino que por ley de afinidad estamos causándoles problemas a otros mundos. Ustedes me preguntaran, si no ha sido así durante toda la existencia de nuestro planeta, la respuesta es dual, sí y no.

La destrucción o enmedar los errores cometidos. Google images
La destrucción o enmedar los errores cometidos. Google images

Si, por que todo es cíclico, hace doce mil años, tal vez un poco más, la humanidad estaba pasando por un trance muy parecido al nuestro, y lo que sabemos de esta situación es que hubo una gran destrucción, y un nuevo despertar. No, porque el Universo está en constante expansión y los eventos que se repiten, tienen posibilidades de ser diferentes. En este momento la humanidad tiene la disyuntiva de aceptar la destrucción o de enmendar los errores cometidos.

Queridos nietos, todo fluye y confluye a través del ser, si el ser tiene la capacidad de influir en el universo, entonces estamos a tiempo de ponernos las pilas, para poder influir positivamente en toda la humanidad, debemos empezar por nosotros mismos a no dejarnos diluir en la colectividad, debemos cambiar nuestra actitud ante la vida, debemos reconocer nuestros errores, para de ahí iniciar a enmendarlos, debemos aprender a vivir en armonía, dando amor a nuestros semejantes, queriendo ser mejores cada día, menos egoístas, tratar y tratar verdaderamente, con ahínco a alcanzar la tan anhelada conciencia.

 

 

Influir positivamente en toda la humanidad. Google images
Influir positivamente en toda la humanidad. Google images

Si empezamos a trabajar en nosotros mismos, si comprendemos que todo inicia a través de nuestra individualidad, si vamos influyendo positivamente primero en nuestra casa y familia y luego extendiendo paulatinamente esa influencia a la colectividad, seguramente no salvaremos a nuestro país únicamente, sino que salvaremos nuestro mundo… si empezamos a trabajar.

 


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