EL AMOR. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro

El Amor. Google images

El amor no es egoísta, el amor no condiciona, el amor no hace distinciones, el amor no juzga, ni miente, ni lucra, ni es injusto, ni es cambiante…


Nadie pone en duda que el principio universal, gracias a lo cual todo existe como una manifestación de Dios, es el amor. Sin él nada de esto existiría. No podemos disociar amor y dios, puesto que uno y otro son indistintos para nuestra comprensión conceptual. Pero al poner en práctica ambos conceptos, solo practicamos el amor y nos olvidamos de Dios. Estamos conscientes, que Dios además de contener el amor, por analogía, deberá de contener otros muchos principios, cualidades, poderes, manifestaciones, etc., (que, tal vez, jamás lleguemos a conocer cabalmente), pero también comprendemos, que si sólo rigiéramos nuestras vidas con el amor, aun desconociendo el resto de virtudes divinas, sería suficiente para alcanzar una comprensión más profunda y más cercana con nuestro creador.

Pero aquí yace el problema; no comprendemos cabalmente lo que es el amor, lo practicamos todo el tiempo, pero lo hacemos mal, lo sentimos avasalladoramente en nuestros pechos, lo ponemos en práctica cuando surge alguna bella expresión de la naturaleza, pero endurecemos y envilecemos esas manifestaciones cuando se trata de interactuar con otros seres humanos, siempre estamos a la defensiva, desconfiamos, tememos, envidiamos, despreciamos, en fin nos convertimos en seres que no saben amar, aunque sea temporalmente.

Cambiamos a cada momento... Google images
Cambiamos a cada momento… Google images

En estas circunstancias, ¿qué es lo que sucede con nosotros?, cambiamos a cada momento, ahora estamos bien, irradiamos amor a borbollones y al rato estamos despotricando contra todo el mundo, para volver a adquirir serenidad y después volver a convertirnos en energúmenos. Esto no debe ser normal, esto indica que hay algo que está mal en nuestras vidas, no podemos ser meras veletas que se mueven al son de la tormenta, no es posible que no podamos gobernar nuestra propia vida, ni siquiera con lo que respecta al amor.

Lo primero que tenemos que hacer, es preguntarnos que es el amor. Nuestra conciencia responderá a esa pregunta de tal manera que podamos comprenderlo, pero es necesario liberar esa conciencia, abrir nuestro entendimiento, elevar nuestra vibración con pensamientos positivos, dejar que el espíritu que vive en nosotros se manifieste, y cuando esto suceda, cuando nuestra conciencia responda, cuando comprendamos la definición del amor en toda su plenitud, entonces hemos de llevarlo a la práctica, practicar y practicar sin descanso, pues es un placer inefable, que da felicidad, que revitaliza.

El amor no es egoísta, el amor no condiciona, el amor no hace distinciones, el amor no juzga, ni miente, ni lucra, ni es injusto, ni es cambiante. Constantemente han sido enviados seres de muy alta vibración a nuestro planeta, para recordarnos qué es y qué no es el amor, porque somos proclives a olvidar, muchos han sido los mensajes de amor que estos seres han procurado, aún incluso a costa de sus vidas, esto demuestra cuán importante es que la humanidad viva en el amor. No ha existido otro principio universal que genere tanto interés en los mundos inferiores y superiores.

Si de algo estamos seguros, es del amor incondicional que Dios tiene para con sus hijos. Si algo nos fortalece, después de perder una batalla, es el amor; el amor es el ingrediente secreto que hace que el gusano se haga hombre, es la ambrosia de los dioses, la materialización de la voluntad divina, nada supera al amor, aun la libertad necesita del amor para subsistir. Sin amor nada somos, la creación misma carece de sentido, si no está regada constantemente por el amor. Luego entonces ¿por qué no sabemos amar?, ¿será acaso que no lo dejamos fluir por temor al desencanto?, ¿será que tenemos miedo de amar?, ¿Qué es lo que está mal con respecto al amor?

Aprendiendo a dar amor... Google images
Aprendiendo a dar amor… Google images

Nietos míos, yo pienso que el amor como todo en la vida, es susceptible de aprenderlo, se dice que nadie nace sabiendo, y aunque es una verdad a medias, la realidad indica que los conocimientos que se aprenden en vidas anteriores, se olvidan, por tanto es menester recordarlos, esto quiere decir que el conocimiento está ahí, y sólo hace falta un detonante para que éste llegue a nosotros como un torrente de sabiduría; así mismo es el amor. El amor está en nosotros e inflama nuestros corazones, pero la ignorancia, el no recuerdo, sellan su flujo hacia el exterior y principalmente hacia nuestros hermanos. En consecuencia debemos empezar a dar amor a todo aquello que no nos cause temor, dirijamos nuestro amor hacia cosas pequeñas, un animalito, una planta; posteriormente hacia los seres que nos acompañan en nuestra vida, cónyuges, hijos, padres, hermanos, amigos. Después iremos extendiendo ese vínculo de amor paulatinamente, hasta que dar amor se convierta en algo sustancial para nuestra existencia. No será fácil, en el trayecto debemos superar muchos egos, muchas influencias en contrario, pero como decíamos es un ejercicio que nos va a beneficiar enormemente.

La vida nos pondrá a prueba muchas veces. Sabemos amar, solo hace falta ponerlo en práctica, no luchemos contra el amor y nunca esperen dar demasiado, porque el amor no tiene límites y nunca esperen retribución, el amor solamente da, y mientras más amor dé, más amor saldrá de ustedes. No teman traiciones, ni celos, ni dificultades, el amor es tolerante, generoso, abundante, hermoso, perseverante, paciente.

Hombres y mujeres sabios, han coincidido en explicar que Dios es Amor, que amar al prójimo es amarse a sí mismo, que amar a Dios es amar a la humanidad. Todos queremos amar, sabemos de tantos ejemplos, que no podemos querer otra cosa, pero tenemos miedo y tenemos miedo, porque pensamos mucho en nosotros mismos, en nuestra conveniencia, nuestro placer, nuestras necesidades, pues bien, es muy bueno que pensemos en nosotros mismos y en todo lo que rige nuestra supervivencia, pero hagámoslo sin miedo, que los temores no nos asalten en el momento de amar. Si amamos, como se debe, seremos bendecidos con muchos más dones de los que pudiéramos imaginar, porque al amar nos estamos convirtiendo en Dios.

Queridos nietos amen, ámense a ustedes mismos, amen a los demás. Google images
Queridos nietos amen, ámense a ustedes mismos, amen a los demás. Google images

Queridos nietos amen, ámense a ustedes mismos, amen a los demás, amen sus ideas y las propias, amen todo lo que está ahí para la humanidad, pero háganlo sin temores, dense completamente, no guarden nada para ustedes, el amor finalmente lo único que produce es más amor.


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

pioxsalgado@eladobero.com
adobero21@gmail.com

¡Hasta el próximo adobe!

Related posts

Deja un comentario