REFLEXIONES SOBRE EL VALOR DEL HONOR EN ÉPOCA ELECTORAL (2 de 3). Autor: Julio Díaz Reyes

Gorras y playeras que duraran más tiempo que las promesas. Google images

…habrán de ver y escuchar en el folclor efímero de las campañas electorales, henchidas éstas, de gorras y playeras que durarán más tiempo, en algunas ocasiones, que el cumplimiento mismo de las promesas…


“Y no perdáis de vista que el futuro de hoy, será el presente del mañana”
Gustavo Gabriel Poratti

Reflexionemos en el deseo de ver a las próximas generaciones, probas, esperando que verdaderamente nuestra sociedad se destaque por individuos íntegros, que lleguen a sentirse orgullosos de quienes forjaron su país, libre por su democracia.

Reflexionemos en lo vertiginoso que vivimos en el entorno más cercano, la familia, si en esa mínima célula de la sociedad, pero mirarla como el origen del desarrollo y de la decadencia humana de los individuos. Por ejemplo entender por qué cada día se incrementa el número de familias disfuncionales, familias atípicas. Ha crecido el número de divorcios, y con ello los hijos “pin-pon” formados en la oportunidad de coincidir con formadores de ideas disyuntivas.

Reflexionemos las consecuencias de las acciones disyuntivas de los valores que dictan el respeto entre los individuos, evocando al “Benemérito de las Américas”. Sirva para reflexionar y analizar sin prejuicios de colores, partidos o preferencias electorales, el desgaste psicológico, sociológico, antropológico y emocional, que se vierte en el ámbito social mexicano.

Para unos cuantos, ávidos por conservar el poder y otros, la mayoría, propios de la clase pobre de nuestro país, casi la mitad de todos los compatriotas, es decir más de 50 millones de personas con todo el peso del derecho constitucional, viven ajenos. Ellos saben perfectamente, que de manera cíclica, habrán de ver y escuchar en el folclor efímero de las campañas electorales, henchidas éstas, de gorras y playeras que durarán más tiempo, en algunas ocasiones, que el cumplimiento mismo de las promesas y la realización de los planes administrativos de nuestras autoridades de los tres niveles de gobierno. Pues una vez electos aquellos candidatos, apenas les alcanzara el tiempo, primero como aprendices y después acomodando los presupuestos a modo fácil que garanticen obras inútiles y programas sociales, que embabuquen y entretengan, mientras ellos, nuestros “servidores públicos” viven cómodamente del presupuesto, aparentando que su presencia y títulos resuelven las necesidades urbanas, que demanda la clase social.

Así que, honor a quien honor merece, pero quien o cuantos de los candidatos lo merecen, pues la mayoría por no decir todos, para no equivocarme, buscan el escaño para el usufructo personal, pues antes de aprender los puestos y elaborar un plan de compromisos y retos, se subliman por asegurar sus canonjías, porque la tarea ya está hecha, reflexionemos en que nuestra Carta Magna de 1917 contiene lo fundamental que garantiza el derecho a la vida, al trabajo, a la educación, es decir las garantías individuales, sobre todo al dominio del territorio nacional.

Levanta dedos dormidos. Google images
Levanta dedos dormidos. Google images

Reflexionemos entonces lo que los sátrapas “levantadedo” promueven, en la mayoría de las ocasiones, son las ideas ajenas, aun durmiendo en las curules. Lamentablemente para acomodar las leyes a intereses proclives al poder, a costa inclusive de la misma soberanía.

Reflexionemos ahora en esta nueva época 2018, acerca de la “nueva” hornada de actores políticos, los más ataviados de experiencias y trayectorias contrarias al más puro valor de la honestidad pues, en general los discursos de los candidatos reflejan promesas que jamás cumplirán con el servicio público, a no ser que entiendan que servicio, es servirse para el usufructo personal y de sus íntimos adherentes.

Reflexionemos en el pensamiento de Montesquieu, para comprender un poco en que como sociedad no hemos cambiado, “cada pueblo tiene las formas de gobierno y las leyes que son propias a su idiosincrasia y trayectoria histórica, y no existe un único baremo desde el cual juzgar la bondad o maldad de sus corpus legislativos. A cada forma de gobierno le corresponden determinadas leyes, pero tanto éstas como aquéllas están determinadas por factores objetivos tales como el clima y las peculiaridades geográficas que, según él, intervienen tanto como los condicionantes históricos en la formación de las leyes y los grados de libertad a los que ha llegado un determinado pueblo”

¡Honor a quien honor merece!

CONTINUARÁ…


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