MISIÓN, TEMPLO Y CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE BUCARELI EN EL CORAZÓN DE LA SIERRA GORDA QUERETANA. Autor: Jaime Font Fransi

Misión de San Francisco de Bucareli. Foto. Jaime Font

Por un lado, la iglesia que le dio origen a la fundación franciscana en el siglo XVIII con un diseño barroco, y por el otro, el templo inacabado con su convento realizado a finales del siglo XIX…


En una exuberante hondonada que se encuentra antes de llegar a uno de los puntos más altos de la Sierra Gorda queretana conocido como la Puerta del Cielo se puede bajar a la Misión de Bucareli. Esta misión está compuesta por una pequeña comunidad que habita en reducidas viviendas hechas con materiales de la región alrededor de dos importantes conjuntos religiosos. Por un lado, la iglesia que le dio origen a la fundación franciscana en el siglo XVIII con un diseño barroco, y por el otro, el templo inacabado con su convento realizado a finales del siglo XIX de influencia neoclásica. La primera fue realizada en tiempos del Virrey Don Antonio de Bucareli y Ursúa (1771-1779), de ahí su nombre, y fue fundada por Fray Juan Guadalupe de Soriano con el nombre de la Purísima Concepción de Bucareli en 1775 perteneciente a la orden de Frailes Menores Descalzos, de la Provincia de San Diego de Alcalá de México, orden que tenía su representación en la ciudad de Santiago de Querétaro en el Templo de San Antonio de Padua.

La finalidad de fundar dicha misión era poder congregar a las diferentes etnias de la Sierra Gorda, fugitivos algunos de la Misión de Tolimán, y otros de la Misión de San José Vizarrón, extinguida en 1748. Este pequeño templo conserva aún la originalidad y sencillez típica de las construcciones de esa época en la región, así como un gran sentido de integración hacia el paisaje natural que la circunda.

Plano inédito de la Misión de Bucareli. Querétaro. 1901. Herón. J. Font.
Plano inédito de la Misión de Bucareli. Querétaro. 1901. Herón. J. Font.

Por otro lado, el imponente conjunto conventual de finales del siglo XIX corresponde a uno de los últimos conventos realizados en nuestro país con el partido arquitectónico que aún conservaba las características de los conjuntos monacales del siglo XVI. Según un plano hecho a mano 5 años después de iniciada la obra y fechado el 14 de noviembre de 1901, se aprecia tal y como hoy día lo podemos ver. Un majestuoso templo inacabado sin cubiertas abovedadas que en ese momento estaba marcado en el documento como en proceso de construcción con un camarín al fondo, y una sacristía a un costado que después se convertiría en capilla. Estos dos espacios junto con dos habitaciones más, al parecer fueron realizados por un fraile de la Santa Cruz de los Milagros de Querétaro de nombre Mariano Aguilera en el año de 1868.

En el costado derecho del templo se encuentra el amplio claustro cuadrado porticado conformado por diversos espacios como la celda de huéspedes, o de peregrinos, el oratorio, la librería y las celdas distribuidas alrededor. Al centro, una gran fuente. En la parte posterior, hacia el sur, existe un segundo patio cuadrado donde se encuentra el refectorio, la cocina, la ropería, bodegas, diferentes cuartos más sencillos que los del claustro y las letrinas, también en una disposición cuadrada con una gran pila en medio que seguramente eran los lavaderos. Una puerta de campo permitía pasar a la huerta que estaba más al fondo en la misma dirección, y que debió haber sido muy fecunda, pues el microclima del lugar permite la producción de todo tipo de frutas como el mango, plátano, mamey, ciruelas, duraznos y todo tipo de cítricos que aún cosechan hoy día los pocos habitantes de la misión, y de las comunidades aledañas.

Contrariamente a la mayoría de los templos, ambos están orientados de norte sur probablemente para ser el remate visual desde la entrada a la misión. Destaca la gran cantidad de libros de teología, la mayoría escritos en latín, y que aún se conservan en un modesto museo de sitio realizado hace más de veinte años, gracias a una solidaria familia que por años ha habitado y cuidado éste mágico lugar. Actualmente el convento es una escuela primaria que atiende a los niños de la zona.


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