AMIGOS ENAMORADOS DE QUERÉTARO. Autor: Manuel Alvarado

Sierra Gorda Queretana. Google images

Nos dijo que teníamos los queretanos y los mexicanos un tesoro formidable (esa palabra la usaba mucho) con esa Sierra…


 

Manuel Alvarado
Manuel Alvarado

Les presento en esta ocasión a un muy buen amigo, compañero del servicio público desde hace bastantes años, enamorado y apasionado de Querétaro.

Al leer uno de los artículos de nuestro amigo José Luis Sordo Cacho; del que les comparto el enlace para que lo recuerden; se motivó para enviarnos en este mensaje una experiencia muy relacionada con su amor a Querétaro.

UN TOUR POR LA SIERRA GORDA QUERETANA. Autor: José Luis Sordo Cacho

Con el debido respeto a Manuel, me permito compartir con ustedes el siguiente mensaje donde me participa de estos recuerdos de unos amigos suyos que visitaron nuestra Sierra Queretana.


 

Estimado Pío: el artículo de José Luis Sordo es precioso:

¡Claro!, como él lo dice, “Es una probadita”. Hay mucho, muchísimo que comentar pero ahora solamente te voy a relatar una corta experiencia que tuve hace años, con un amigo; Va…

Resulta que una amiga de mi esposa, amiga desde la primaria, se casó con un joven suizo que vino a conocer México trabajando con un contrato para una firma de laboratorios. Para él era casi una aventura y ganaba dinero. Esto fue por el año 1960.

Así conoció a la amiga de mi esposa, Argelia, que trabajaba como secretaria en la misma empresa. Él recorría el país revisando las oficinas que estaban fuera de la capital y armando nuevas.

“Lo que tenía que pasar, pasó…”, se gustaron, se enamoraron, se casaron. Lo que siguió no tiene importancia para mi relato.

Él tenía un padre rico, con un negocio fructífero en Zürich y a los cuantos años se fueron para ayudarle y proteger el negocio familiar. Lo hizo con mucho acierto y el negocio creció “por todo el Mundo”.

Así, por negocios y por gusto (una vez cruzó el Atlántico en un yate), conoció todo el Mundo y saboreó los mejores platillos y manjares.

Uno de sus hijos, Adrián, mi ahijado, del que tengo una historia interesante para otra ocasión, estudió la preparatoria en México y vivió los tres años en mi casa.

Cuando terminó la preparatoria vinieron sus papás a las ceremonias y quisieron hacer un viaje. Yo les recomendé La Sierra Queretana y les di mucha información.

Cuando estuvieron de vuelta, esto fue por el año 1992, en el que no había celulares y no nos comunicamos nada durante su viaje, él me dijo que quería platicar con nosotros, con mi esposa y conmigo, y desde luego, con Argelia y Adrián.

Nos manifestaron la gratitud de haber tenido a Adrián durante ese tiempo y fue muy elocuente, como persona educada, preparada y culta. Pero a lo que voy es que quiso hacer pormenores de su viaje, él que conocía el Mundo entero.

Nos dijo que teníamos los queretanos y los mexicanos un tesoro formidable (esa palabra la usaba mucho) con esa Sierra.

En un detalle de su relato recalcó que había comido el mejor platillo de su vida al probar las acamayas que le dieron en un pequeño restaurante (fonda) que quedaba cerca y atrás de la Misión de Jalpan.

Quizás me alargué mucho con mi historia. Dispénsame. Al igual que José Luis, me apasiona mi Querétaro.

Un saludo con afecto para ti, Pío y otro igual para José Luis.


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