VALORES PATRIOS Y EL CIVISMO DE ANTAÑO. Autor: José Luis Sordo Cacho

Honores a la Bandera en el siglo XX. Google images

Sé perfectamente que algunos de estos conceptos o vivencias los harán sonreír y hasta compadecerse de la forma de vida de aquellos tiempos…


Estimados jóvenes, quisiera exponer en este breve espacio algunas vivencias de civismo y valores patrios que he experimentado a través de mi vida, primero mencionaré que en la educación básica de esos ayeres se incluía el Civismo como materia obligatoria, además de que, si bien antes de mi generación existía el famosísimo Manual de Carreño en el que se puntualizaban y explicaban los modos y las formas de comportamiento generalmente aceptadas por la sociedad, también es cierto que la educación era comandada por las mamás, quienes tenían por lo general esta difícil tarea y el papá solo apoyaba a la mamá o ejercía las sanciones.

Sé perfectamente que algunos de estos conceptos o vivencias los harán sonreír y hasta compadecerse de la forma de vida de aquellos tiempos pero también quiero decirles que según algunos de nosotros esos “eran tiempos mejores”.

Símbolos Partios de México. Google images
Símbolos Partios de México. Google images

Para los Mexicanos de esa época México era ¡México!, la bandera era ¡La Bandera! y el Himno Nacional no se diga, era el ¡Himno Nacional!. Los que en alguna ocasión teníamos la oportunidad y privilegio de viajar al extranjero, el ver nuestra Bandera ondeando en aquellos lares simplemente te ponía la piel de gallina y cuando tenías varios días fuera de tu Patria, era común que hasta lagrimeabas al recordar tu tierra, no se diga cuando escuchabas el Himno Nacional por allá.

Estimados jóvenes quiero decirles que cuando veíamos la Bandera en cualquier evento, como resorte te ponías de pie y no porque te obligaran a hacerlo sino porque así lo sentías, sentías a la Patria en tu alma y huesos, también te descubrías la cabeza, aunque en esa época no se usaban las gorras pero si los sombreros, aun cuando escuchaban el Himno nacional y veías la Bandera en Televisión te parabas donde estuvieras y atendías con respeto y solemnidad el hecho, todo esto amén de que era la norma legal para los símbolos patrios. Como decía mi abuelita –“ah, qué tiempos aquellos”.

En cuanto al comportamiento general, recuerdo que cuando ibas en el camión y se subía una mujer inmediatamente le cedías el asiento y si era una señora o señor mayor de edad hasta los ayudabas a subirse y a bajar del camión.

Jamás decías una grosería o mala palabra cuando estabas en la presencia de mujeres o con adultos y menos, frente a los niños, porque tú debías ser el ejemplo para ellos. Teníamos un dispositivo insertado en el cerebro que apagaba instantáneamente el módulo de malas palabras en el momento de su aparición. Si te oían decir alguna palabra altisonante te decían que te iban a lavar la boca con jabón y algunas veces sí te lo cumplían. “Ah, qué tiempos aquellos”. Aún hoy en día creo que este punto es muy importante, ya que, según yo, las malas palabras o groserías son el primer paso para la falta de respeto y el rompimiento de una relación aunque ya algunos de mis jóvenes muy cercanos opinaron su desacuerdo.

Manual de Carreño 1875. Google images
Manual de Carreño 1875. Google images

Como datos curiosos del comportamiento diario, que los adultos y mayores de 30 podrán recordar perfectamente, puedo citar las siguientes frases cotidianas: en la comida o cena se realizaba con la presencia de todos los miembros de la familia. ¡Qué bonito! ¿no?. Y nos repetían con singular insistencia: -No hables con la boca llena, el que come y canta, loco se levanta; No subas los codos a la mesa, mastica con la boca cerrada, etc, etc.

En el vestir – Fájate, traes la camisa por fuera. – Boléate los zapatos, – ¿ya te lavaste los dientes? y otras como: -camina derecho. -Tira el chicle pareces placera; y así existían otros dichos muy controvertidos, como: – Cállate que estoy hablando; – Cuando hable un adulto, tú te callas. – Los niños no opinan… Ay amigo, te fijas, ¿cómo hemos cambiado? Unas cosas para bien y otras para peor. Ahora, los niños hasta demandan a los padres por sus derechos y muchas veces con justa razón.

El manual de Carreño (1853) te indicaba cómo comportarte en la mesa en eventos sociales. Era un manual de urbanidad y de buenas costumbres, de protocolo y etiqueta, si bien este manual es obsoleto en la mayoría de su contenido, bien valió la pena, en aquellos años en donde la Palabra de Honor prevalecía sobre un documento firmado hasta con avales.

Creo sinceramente que hoy estamos mejor, el mundo ha evolucionado a un paso que algunos no logran asimilar, sin embargo es una realidad el hecho de que hemos perdido muchos valores éticos, morales, familiares, es decir, de toda índole.

 

Y tú ¿qué piensas?, escribe y opina…

odros1@gmail.com


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

pioxsalgado@eladobero.com
adobero21@gmail.com

¡Hasta el próximo adobe!

Related posts

Deja un comentario