EL DERECHO AZTECA. Autor: M. en D. Adolfo H. Vega Perales

El Derecho Azteca.- Google images

En cuanto a la forma de impartir justicia, contaban con una estructura de varias instancias, por lo que cabe la posibilidad de que las resoluciones de los jueces fueran recurribles…


Del pueblo azteca o mexica, en comparación con los demás pueblos prehispánicos, podemos establecer que sí contamos con más elementos que, nos permitan establecer ¿cómo era su sistema jurídico?, lo anterior a partir de un mayor número de fuentes que narran un momento de gran interés en la historia de la humanidad, el encuentro de dos continentes que por mucho tiempo permanecieron separados, hasta el descubrimiento de américa en 1492 por Cristóbal Colon, y más adelante la conquista, en particular de México, por Hernán Cortés.

Las fuentes relevantes que podemos citar entre otras para nuestro efecto son: El Códice del Virrey Antonio de Mendoza, del que nos pronunciamos en artículos anteriores; Las Cartas de Relación de Hernán Cortés; la obra de Fray Bernardino de Sahagún; la Crónica Verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo; la obra de Fray Bartolomé de las Casas, quien se convierte en uno de los primeros defensores de derechos humanos, por su férrea defensa de nuestros antepasados indígenas; México a Través de los Siglos, coordinada por Vicente Riva Palacio, sublime obra histórica y, por supuesto de forma más contemporánea, la imperdible Visión de los Vencidos del gran Miguel León Portilla (libro, estimado lector, que no debe perderse de leer). No obstante hay que insistir en que quienes detallaron aspectos importantes de nuestro pasado, no eran precisamente estudiosos del derecho, y que algunos de los conceptos que hoy presentaré a ustedes pueden tener cierto debate, aun cuando son generalmente aceptados.

La salida de Aztlán. Google images
La salida de Aztlán. Google images

Los aztecas provenían de Aztlan que significa lugar de garzas o lagos, lo que puede darnos una idea de su posible origen que hoy, aún no tiene certeza absoluta, la gran mayoría coincide en que es el norte de nuestro país, entre Nayarit, Chapala, o incluso más al norte en la frontera con Estados Unidos; después de una larga peregrinación de aproximadamente 2 siglos, llegaron al sur del lago de Texcoco, dónde, según la leyenda, encontraron un águila devorando una serpiente sobre un nopal, lo que de acuerdo con la profecía, marcaba el territorio dónde habrían de vivir de forma definitiva.

Estas tierras pertenecían a Azcapotzalco, gobernado por un importante y fuerte soberano Tezozomoc, a quien los aztecas tributaron por varias décadas, hasta que después de varios acontecimientos, lograron independizarse con una triple alianza que realizaron con los reinos de Tacuba y Texcoco, con quienes de manera conjunta lograron conquistar una gran cantidad de territorios que abarcaron desde Veracruz hasta el sur de América, con excepción de los bravos pueblos tarascos y tlaxcaltecas, con quienes siempre estuvieron en pugna. Los aguerridos tlaxcaltecas pelearon al lado de Cortés en la conquista.

Eran una rama de los chichimecas (de poco avance cultural) que en su peregrinar tuvieron contacto con los sabios y cultos toltecas, de quien mucho aprendieron y tomaron conocimiento de la leyenda de Quetzalcóatl, que a la postre, tanta influencia tuvo en su destino final.

Una vez asentados en el lago de Texcoco, solicitan al rey de Culhuacán, que permitiera que una hija suya, se casara con un destacado guerrero mexica, con la intención de formar una nueva raza noble, descendiente de Quetzalcóatl, un dios hecho hombre, justo y bueno, que enseño a los toltecas artes, oficios y el cultivo del maíz, y quien al ser traicionado y obligado a pecar, se fue con la promesa de algún día regresar.

Quetzalcóatl era blanco y barbado, situación diametralmente opuesta a la raza tolteca y mexica, por ello cuando los españoles llegan a Veracruz en tiempos de Moctezuma II, éste creía firmemente que se había cumplido la profecía y era Quetzalcóatl quien regresaba.

Tlatoani . Google images
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Del nacimiento del matrimonio antes citado, se da el primer gran Tlatoani rey, máxima autoridad de nombre Acamapichtli, en 1376, y a partir de aquí se convierten en una monarquía bajo la conducción de este importante rey vitalicio y con grandes poderes (Acamapichtli tuvo varias esposas y de esa descendencia se forma la nobleza azteca)

La organización política azteca- mexica se basa entonces en la autoridad del Tlatoani, vitalicio, pero no hereditario, a su muerte un consejo de nobles, el tlaltocalzin decidía quien de la sangre noble debía ser el sucesor.

El tlatoani era apoyado por el Cihuacoatl que sería el equivalente en la actualidad al secretario de gobernación y en los regímenes parlamentarios, el primer ministro, hombre con gran poder militar y político, jefe del gobierno, auxiliado a su vez por un tesorero, presidia el tribunal supremo en ocasiones y vigilaba el actuar de los Magistrados y jueces.

 

Calpulli.- Google images
Calpulli.- Google images

La base de la división política fue el Calpulli (la doble ll en náhuatl se pronuncia l de forma alargada), aldeas, con un ascendiente común denominado tata que presidía un consejo de ancianos, éste cuerpo designaba a los que hoy serían considerados como servidores públicos, encargados de la seguridad, así como el responsable de tener limpias las calles y templos, y con funciones de recaudador de tributos denominado Calpulleque.

En tiempos de la llegada de los españoles se estima que habría 20 calpullis, divididos en barrios de artesanos, campesinos, médicos, etc.

La sociedad se dividía en nobles los pillis, quienes principalmente se dedicaban al sacerdocio o eran grandes militares; los comerciantes pochtecas a veces hacían funciones de espionaje o embajadores; los macehuales, los plebeyos, entre quien se encontraban artesanos, campesinos, o dedicados a los oficios, quienes vivían por su actividad común en barrios; los tamemes cargadores de oficio (recordemos que no había caballos, por eso esa actividad requería de cierta especialidad); mayeques tributarios de los pueblos vencidos; y finalmente los esclavos tlacollis, que lo eran por guerra, o bien por ciertos delitos se volvían esclavos de la víctima.

La sociedad azteca estaba sumamente organizada, eran un pueblo muy limpio, el baño era diario, respetuoso de sus padres y mayores de edad e instituciones, donde la corrupción prácticamente se reducía a la mínima expresión, no se tomaba alcohol en la vía pública, el orden era el común denominador.

Tianguis. Mural de Diego Rivera
Tianguis. Mural de Diego Rivera

Dentro de los mercados denominados tianguis, el orden y limpieza también era notable, acomodados por especialidades, contaban con jueces para dirimir controversias, una especie de policías armados para imponer de ser necesario el orden. El tianguis de Tlatelolco se estima albergaba a miles de personas, Cortés narra ello, en sus cartas de relación, con gran asombro.

Utilizaban el trueque y a manera de moneda el cacao, plumas de aves como el quetzal, etc.

La gran Tenochtitlan, ciudad fundada por los aztecas a la llegada de Cortés, tenía más de 250,000 habitantes, bajo un gran orden social y normativo, la gran ciudad, estaba rodeada de lagos, por lo que para poder generar espacios donde sembrar desarrollaron las “chinampas”, una especie de cajas con tierra sobre el lago donde podían sembrar, al haber poca tierra para cultivo, el tema de la guerra fue primordial para ellos, conquistar nuevos territorios y obligarles a tributarles, por ello fueron sumamente odiados por los pueblos conquistados. En la actualidad en Xochimilco aún se puede observar las chinampas.

En cuanto a la forma de impartir justicia, contaban con una estructura de varias instancias, por lo que cabe la posibilidad de que las resoluciones de los jueces fueran recurribles.

Se contaba con un abogado para los que quedaban sujetos a juicio, el tepantlatoani que significa, el que habla por otro, para poder serlo debía de contar con estudios.

El tema de la educación fue de gran importancia, era obligatoria, y se daba tanto para nobles como plebeyos en escuelas distintas.

Sus juicios eran orales, en presencia de los jueces y magistrados, pudiendo los litigantes presentar pruebas.

Su Derecho Penal era muy severo con penas diversas, tales como la pena capital, derrumbe de sus casas, corte del cabello, quema del cabello, exilio. El adulterio, la violación, el estupro, el homicidio, el robo, la embriaguez, traición al Tlatoani fueron considerados como delitos.

La mujer tuvo un papel secundario, no obstante podía ser sacerdotisa, acudir a la escuela donde aprendía para ser una buena esposa, el no tener por ejemplo la comida lista o el baño para su esposo, podía ser causal de divorcio.

En relación a su derecho civil, podemos decir que la familia era la estructura básica de su sociedad, el matrimonio en tal virtud era una obligación entre los hombres de los 20 a los 25 años, sólo nobles podían tener varias esposas, siendo una la principal. Para plebeyos, sólo se permitía una pareja. Al igual que los mayas, debían de pagar un precio por la hija, y contar con autorización de los padres. En el calpulli, el calpulleque, llevaba un control de nacimientos, defunciones y matrimonios, lo que es sin duda un antecedente de los censos en la actualidad y del registro civil.

Como los hebreos, las viudas se casaban preferentemente con el hermano de su esposo.

Calmécac.- Google images
Calmécac.- Google images

Su educación superior se llevaba en el Calmécac, era el lugar de estudios superiores, para los nobles, donde se preparaban para ser tlacuilcos escribanos. Se aprendía el derecho, astronomía, astrología, medicina, historia, etc. La educación superior era un proceso de varios años de estudio.

Los plebeyos, al igual que los nobles, recibían de forma separada educación militar, física, etc. ya que la guerra tuvo un importante aspecto para su desarrollo. Como hemos señalado, a partir de ella, obtenían tributos y esclavos para los trabajos de construcción de templos y para los sacrificios, algo muy trascendente para sus aspecto religioso y que, en su contexto cultural y político, jugó un importante papel.

 

Con estas líneas, apreciado lector, espero haber contribuido en re despertar su interés por el conocimiento de nuestras raíces, historia y cultura, de las que todos debemos sentirnos profundamente orgullosos.

 

Bibliografía:
Margadant F., Introducción a la Historia del Derecho Mexicano, Esfinge, 18ª ed, México 2001.
Pérez de los Reyes, Historia del Derecho mexicano, Oxford, México 2008.

Adolfo Humberto Vega Perales es Licenciado en Derecho y Maestro en Derecho Penal; ex servidor público a nivel estatal y municipal; Profesor universitario tanto de licenciatura y posgrado en diferentes universidades del Estado de Querétaro, actualmente coordina el programa de la Maestría en Derecho en la División de Posgrado de la Facultad de Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro.


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