LA CAPILLA Y LAS ORACIONES. SEMINARIO TRIDENTINO DE MORELIA. (4ª parte). Autor: El Adobero

La capilla y las oraciones

Esta parte de la vida en el seminario era la más importante en el tema del desarrollo de la vocación sacerdotal…


Continuamos con una serie de anécdotas de mi paso por el Seminario Tridentino de Morelia, recordando a muchos de los maestros que influyeron en mi formación y una que otra travesura de este “Adobero”, en aquel entonces “el gato”.


Continuación…

LA CAPILLA Y LAS ORACIONES. (Formación Espiritual)

Después del aseo personal, tender nuestras camas, dejar en orden nuestro lugar en el dormitorio y formarnos en las filas antes de las 6:00 de la mañana, nos dirigiamos a la capilla al rezo de las oraciones de la mañana. Todos teníamos un pequeño libro negro que era nuestro devocionario en el que se encontraban nuestras oraciones.

Esta parte de la vida en el seminario era la más importante en el tema del desarrollo de la vocación sacerdotal. Las oraciones matutinas eran muy sencillas porque teníamos que pasar rápidamente al comedor a tomar nuestro desayuno, igualmente muy rápido, para después ir a la escuela secundaria. Consistían en encomendar a Dios nuestro día y pedir a la Virgen su protección. A estas horas, gracias al baño tempranero, el sueño no era nuestra principal inquietud en la capilla sino más bien el hambre matutina.

A la capilla regresábamos hasta la tarde. Algunas veces a rezar el rosario en su interior, aunque algunas otras, por comprensión del padre celador, lo hacíamos en los pasillos o en los jardines, lo cual hasta nos motivaba a hacerlo con más devoción.

Imagen actual de la misa de exalumnos en la capilla del seminario
Imagen actual de la misa de exalumnos en la capilla del seminario

Lo que sí era constante era la misa vespertina después de las actividades de todo el día, después de jugar y bañarnos, iniciábamos la misa. Todos nos íbamos turnando para hacerla de acólitos o monaguillos. Por eso uno de los primeros cursos que nos dieron era el de cómo ayudar en la celebración de la misa.

En este tema quisiera hacer una remembranza de algunos sacerdotes que se encargaban de la atención espiritual de los seminaristas:

El Padre Antonio Álvarez (Vice rector).- De imagen impresionante: alto, grande, sombrío. En las mañanas y noches vestía, además de su sotana normal, una capa negra con cuello muy alto que, si te lo encontrabas por la noche, te sacaba un buen susto, sin embargo era más su apariencia fría que la realidad, tenía una voz suave, casi queda, era un buen padre, daba apoyo a quien se lo requería, celebraba la misa con gran devoción y si mal no recuerdo, después de que salí del seminario, lo nombraron obispo. Además era un gran aficionado al futbol que incluso jugaba de defensa, aunque ese es otro tema que platicaremos más adelante.

Monseñor Bravo. Un canónigo de los más influyentes de Morelia, grueso, de pelo cano, de voz grave, que michas veces nos daba atención como confesor.

Padre José López Lara.- Era el padre espiritual del seminario menor en el tiempo en que me tocó estar ahí, un padre muy bueno, como decíamos, un padre a toda madre. Nos orientaba con mucha paciencia y nos daba confianza para participarle nuestras inquietudes, sobre todo a esa edad cuando el cuerpo y el espíritu están lleno de dudas y confusiones. Recuerdo que cuando estábamos en el tercer año lo nombraron obispo de Huajuapan de León en el estado de Oaxaca. Un gran sacerdote.

Padre Juan Jesús Posadas Ocampo
Padre Juan Jesús Posadas Ocampo

Monseñor Juan Jesús Posadas Ocampo.- En esos tiempos además de ser catedrático de los seminaristas de teología del seminario mayor, era el padre espiritual del mismo grado y le gustaba mucho participar como confesor de los seminaristas del menor. Recuerdo que a mí me gustaba, cuando había oportunidad, confesarme con él, ya que los salvaterrences siempre hemos dicho que el padre Posadas era nuestro paisano, aunque nos lo peleen los de Tarimoro. Era un padre muy compresivo y muy dentro de la misericordia, nos daba muy buenos consejos y nunca nos hacía sentir mal. Posteriormente fué nombrado obispo y más adelante cardenal de Guadalajara.

Padre Manuel Campuzano.- Un padre que trabajó mucho en la Apostólica de Salamanca, Guanajuato. Escuela que daba formación preliminar desde la escuela primaria a niños que sentían la vocación sacerdotal. De ahí emanaron muchos seminaristas de la región del bajío. Posteriormente este sacerdote se incorporó al seminario como padre espiritual. Era un padre muy comprensivo y se sabía ganar la confianza de los jóvenes seminaristas. Con él se inició la estrategia de que, al terminar el tercer año de lo que llamaban latín, que realmente era la secundaria, a los jóvenes más inquietos y que por ahí se les alcanzaba a percibir que aún podían tener vocación, se les enviara un año a probar fuera del seminario si su vocación perduraba al estar cerca de la familia, los amigos y sobre todo las amigas. Muchos fuimos elegidos para esta estrategia y ya no regresamos de ese período de prueba, otros pocos sí. De ellos recuerdo a mi gran amigo (qepd) José Carrillo, originario de La Magdalena, cerca de Valle de Santiago Guanajuato, que sí llegó a ser sacerdote.

 

 

Padre Saturnino García Lara
Padre Saturnino García Lara

El padre Saturnino García Lara.- Un gran sacerdote, ejemplo de santidad, caridad, amor a sus semejantes, apóstol y educador. Sostén de la escuela Apostólica de Morelia. A pesar de no estar en la plantilla de maestros o padres espirituales del seminario fue un sacerdote que me impresionó muchísimo por su humildad, no le importaba traer sus hábitos rotos o desteñidos, sus zapatos agujerados, porque primero daba atención a los niños de su escuela que a su propia persona e imagen. Frecuentemente nos hacía visitas al seminario, donde tenía varios de sus ex alumnos. Estaba asignado al tempo de El Señor de la Columna en Morelia donde, hasta la fecha, le tienen una gran devoción y amor. Está en proceso de beatificación. De esos casos tardados, donde las autoridades eclesiásticas no aceleran los procesos por ser el sujeto una persona humilde hasta en su imagen de santo.

ANÉCDOTAS:

Los acólitos (o alcohólicos):

A mí me tocó algunas veces ya que, aunque en mi pueblo yo no era monaguillo, sí sabía cómo ayudar porque algunas veces me tocó ser acólito con el Sr. Cura Don Ruperto. En el segundo año en una de las celebraciones de la tarde me tocó hacerla de acólito, todo salió bien hasta el final, sin embargo, después de que terminamos la ceremonia, pasamos a la sacristía, si mal no recuerdo el padre celebrante era el Padre José López Lara, nos dio las gracias, nos despedimos y nos dijo – allá nos vemos en el comedor para cenar. Mi compañero era “el Sécula”, originario de Zinapécuaro, Michoacán, observamos que la vinajera con el vino había quedado casi llena, ya que el padre le echaba más agua que vino a su cáliz, le dije al “Sécula” – Que, ¿nos la echamos?, y él contestó – pero nomás un traguito, – sale, empieza tú, le repliqué. Ni tardo ni perezoso le dio un tímido sorbo a la vinajera con las consiguientes caras y gestos de una primera vez que probaba el vino – ja ja ja, me burlé de él, – ándale cabrón, te toca ti, me dijo. Bueno y como a mí casi ni me gustaba desde entonces, pues que me acabo el resto de la vinajera, me sentí muy alegre, pero al salir de la sacristía, había que subir una corta escalera para tomar el camino al comedor, me pegó el aire fresco de la sierra de Morelia y que me mareé. Daba pasos cortos y trastabillando llegué al comedor, trataba de que nadie se diera cuenta de mi estado etílico, pero mi sonrisa y ojos perdidos me delataban. Por fortuna solamente mis compañeros de mesa del comedor se dieron cuenta; al menos eso pensaba yo, pero más tarde el Señor Vicerrector, muy discretamente me dijo. – Para la otra le tanteas, “gato”…

 

Pequeñas lagartijas
Pequeñas lagartijas

Las lagartijas:

En otra ocasión, un domingo por la tarde, después de regresar de jugar futbol en los campitos, que era donde jugábamos futbol los domingos los seminaristas “chicos”, pasamos la capilla a nuestras oraciones antes de la cena. Yo, como no era muy bueno para el futbol, mis cualidades eran otras, jugué un rato y después me pasaron de banquero. Mientras el partido continuaba, me dediqué a atrapar pequeñas lagartijas del cerro y las guardaba en una cajetilla de cerillos “clásicos”, las eché a una bolsa de mi pantalón y terminando el juego todo mundo a correr de regreso al seminario.

Nos bañamos, descansamos y nos cambiamos para ir a las oraciones a la capilla. Siempre para ir a la capilla en domingo teníamos que ir de saco. Me preparé y eché mi cajetilla llena de lagartijas en una de las bolsas de mi saco. Ya estando en las oraciones, José Carrillo me vio que estaba jugueteando con mi cajetilla y me preguntó: – ¿Qué traes ahí? yo tranquilamente saqué mi cajetilla y procedía a abrirla y cuál va siendo mi sorpresa que las lagartijas al sentir el aire fresco que brincan y se me salen de la cajetilla y empiezan a correr por toda la capilla, se inició un gran murmullo y muchas risas… las lagartijas corrieron por todos lados y lograron salir a los jardines de atrás de la capilla. Se terminaron las oraciones y la final el padre celador, que si mal no recuerdo era el padre Salvador Delgado, muy serio preguntó:- ¿quién fue? y como era una gran costumbre y parte fundamental de nuestra formación del seminario, quien hacía algo y si el superior preguntaba ¿quién fue? el responsable tenía que decir la verdad y con decisión contestar ¡yo fui!, pues así lo hice, – ¡salte! me dijo y te quedas fuera del comedor. Cuando terminó la cena se acercó el padre y me dijo: – “gato” canijo, ahora te quedas castigado en el patio hasta que yo te diga… y me quedé castigado y sin cenar hasta la 11:00 de la noche, cuando el padre “Chava” me quitó el castigo.

Aún después de 50 años de esa travesura, al recordarla, me hace sonreír y muchas veces reír solo, por lo que, quienes me rodean, se me quedan viendo con cara de: – y este loco, ¿ahora que trae?…

CONTINUARÁ…


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

adobero21@gmail.com
pioxsalgado@eladobero.com

¡Hasta el próximo adobe!

Related posts

Deja un comentario