UN MEXICANO EN EL ESPACIO. Autor: José Luis Sordo Cacho

Un mexicano en el espacio

Sin pensarlo, oprimí el que indicaba “ON” y en cuestión de segundos la microcomputadora emergió a la parte externa del escritorio…


En esta ocasión nuestro amigo José Luis Sordo nos comparte un cuento por demás interesante y nos envuelve en una fantástica realidad que, por curiosidad, le podría suceder a cualquiera…


Yo… ¿Un astronauta?

Prólogo

Esta historia es la primera obra que realizo, independientemente de mi Tesis Profesional, por lo que haciendo a un lado los muchos o pocos conocimientos de literatura que tengo, decidí llevar a cabo ésta, como si estuviera narrándola a un grupo de amigos.

La redacción y el estilo, seguramente no serán del gusto de los eruditos. Pero así me inicio en estos menesteres.

La historia trata de un sueño que tuve hace no mucho tiempo y que recuerdo casi en su totalidad, un sueño interesante de ciencia ficción que considero digno de comunicarlo. Como en todo sueño, existen situaciones y actitudes que pasan de la realidad a la fantasía y viceversa, algunos aspectos carecen de sentido común y lógica, saltan a la vista de inmediato; otros es necesario recapacitar un poco en ellos. En la narración trato de hacer congruentes las escenas. El sueño no cuenta con un final preciso, lo deja a la imaginación del lector.

Me doy cuenta, por primera vez, lo difícil que es describir con palabras un segundo de escena de mi sueño, como bien dicen “una imagen vale más que mil palabras”.

Por otro lado, estoy consciente de la escasez de detalles en la descripción de algunas actividades de historia. Es seguro que con un poco de investigación podría enriquecerse la obra, pero siento que le restaría espontaneidad y cambiaría, de alguna forma, el trama principal de la misma.

Asimismo, quisiera mencionar que este sueño es reflejo de la época que vivimos. Obviamente, influenciado por el cine y la televisión, que continuamente nos bombardean con ideas de alta tecnología y futurismo que además, considero importantes para motivar al hombre en su desarrollo y progreso tecnológico.

Capítulo I

De diseñador a...
De diseñador a…

Me abocaba a la tarea de diseño de ropa para dama: casual, vestidos de noche, trajes de baño, etc. para estar actualizado y por influencia de un conocido, adquirí una microcomputadora, que incluye programas de diseños de folletos, dibujo, procesadora de palabras y lo más importante de rotación de diseños, en tercera dimensión. Esta máquina es simplemente una maravilla, de gran utilidad para mis actividades, sin tomar en cuenta el ahorro que representa en tiempo y dinero.

Cierta ocasión en un centro comercial al sur de la Ciudad de México, me topé con un excompañero de la Universidad, Alfredo Vaca, con él y junto con otros más, hacíamos un buen equipo para estudiar y realizar los trabajos que nos encomendaban. El encuentro fue breve, pero suficiente para comentarnos lo que ha pasado en nuestras vidas y a lo que nos dedicamos desde que dejamos la Universidad. Interesado en mis actividades profesionales, Alfredo me mencionó que Eduardo Johnson, otro de los compañeros también se dedica a mi actividad, solo que él maneja un consorcio de empresas dedicadas a la promoción y comercialización de ropa exclusiva. Tiene su sede en los Ángeles California y cuenta con sucursales en las principales ciudades de la Unión Americana y algunas de las capitales de Europa. Yo recuerdo perfectamente a Eduardo, un muchacho con un coeficiente intelectual muy alto, estudiaba dos carreras profesionales al mismo tiempo, con promedio de “MB” en ambas, además administraba los negocios de su familia y dos edificios propiedad de su familia y dos edificios propiedad de su abuela. Realmente era un individuo admirable en muchos aspectos. En fin Alfredo prometió conseguirme la dirección y el teléfono de Eduardo, mismos que me proporcionaría en pocos días.

Después de cinco o seis días, cuando ya casi me había olvidado del asunto, Alfredo se comunicó conmigo y me dio todos los datos prometidos. Esa misma noche le hablé por teléfono a Eduardo, la llamada fue un éxito, porque además de saludarnos y recordarnos después de casi 16 años, me mencionó que en esos días estaba desarrollando un programa de promoción a nuevos diseñadores latinos y que mi llamada encajaba perfectamente en sus planes, se interesó mucho en mis actividades y me pidió que lo fuera a ver en unos 20 días, llevando conmigo parte del material para conocer mis diseños y ver la factibilidad de promoverlos. Me solicitó bosquejos de por lo menos diez diseños nuevos en ropa casual, diez en trajes de noche e igual número en trajes de baño, también quería fotografías o videocasetes de diseños anteriores y mi curriculum vitae. Eduardo me indicó que su empresa representaba a los mejores diseñadores en la actualidad y que manejaba las principales firmas en Europa y la Unión Americana, incluso me ofreció que me pasara algunos días con él, para mostrarme lo interesante de su trabajo. Me motivó a no echar en saco roto la invitación y quedamos en comunicarnos en pocos días para concertar una cita formal.

A la mañana siguiente, emocionado y fresco para empezar el día, me dediqué a programar mis actividades para organizar, clasificar y realizar el material que Eduardo me había solicitado. De acuerdo a mi programa y si trabajaba arduamente, podría completar todo el material en 15 días, incluyendo dos holguras para cualquier contratiempo. Esa misma noche, me comuniqué con Eduardo, pidiéndole cita para el 21 de junio, fecha que curiosamente coincidía con mi cumpleaños, él estuvo de acuerdo fijándose la misma a las 5 de la tarde. Asimismo me pidió que le avisara del día, línea aérea y vuelo en el que llegaría, también me dijo que él podía reservarme habitación en el Hotel “Los Ángeles”, mismo que me recomendaba y que además ahí estaba ubicada su oficina y este Hotel contaba con áreas de oficinas y centro comercial, accedí inmediatamente a su amable gesto diciéndole que llegaría el día 20 de junio y que pensaba quedarme tres días, por lo que quedó concertada la cita.

El hecho de viajar y la motivación de poder dar el gran salto hacia la internacionalización de mis diseños, me proporcionó inspiración y creatividad para organizar y realizar el material que llevaría, estaba realmente convencido de que eran mis mejores trabajos y mi mejor momento.

La tarde anterior a mi salida llegué más temprano de lo normal a casa, hice mis maletas y preparé mi portafolio y como era aún temprano, me pasé una tarde agradable con mi familia, mis hijos Tania y Santiago me pidieron que les trajera algún regalito y mi esposa me deseo el mejor de los éxitos, me despedí de ellos esa misma noche, para no despertarlos al día siguiente.

Aeropuerto Internacional de los Ángeles
Aeropuerto Internacional de los Ángeles

No recuerdo cómo fue el viaje en el avión, pero siempre ha sido para mí una experiencia increíble y preciosa. Una vez en los Ángeles, me quedé impresionado del tamaño del aeropuerto y del gran movimiento de aviones y gente, además era como estar en casa ya que la mayoría de las personas que me rodeaban eran de origen latino, por no decir que mexicanos.

Para mi sorpresa fui voceado en los pasillos del aeropuerto anunciándome que me presentara en la puerta de salida que me estaban esperando; efectivamente había un individuo con un auto semilimusina, mismo que me condujo al Hotel y me deseo buen día.

Me registré en el hotel como a las 8 de la mañana, hora local, me hospedé y posteriormente mientras descansaba, recibí una llamada telefónica, era la secretaria de Eduardo dándome la bienvenida y me hacía una invitación a comer en la tarde en uno de los restaurantes del mismo hotel. Como aún era muy temprano y ya tenía todo arreglado, me dispuse a conocer un poco de los alrededores, principalmente el hotel que me había llamado la atención por su admirable construcción y exagerado modernismo. El edificio estaba formado por cinco cilindros, cuatro exteriores de 25 niveles y un cilindro de aproximadamente 35 pisos, todos cubiertos de cristal-espejo y desplantados de una base rectangular de 5 pisos que carecían de ventanería ya que la fachada era de cemento pintado de color blanco, la base rectangular y los 5 cilindros contrastaban espléndidamente con las construcciones cercanas de diseño contemporáneo. El conjunto rodeado de jardines, se ubicaba en el centro de un terreno muy amplio abarcando una cuadra por lo que estaba aislado de las construcciones vecinas. Inclusive el estacionamiento del hotel se hallaba en los terrenos de la acera de enfrente paralelamente al acceso principal, existiendo comunicación subterránea entre ambos edificios.

Arquitectura futurista
Arquitectura futurista

En el interior la apariencia era de fábula futurista, los cilindros exteriores eran habitaciones y en el principal, se encontraba el área de oficinas. El lobby ubicado en el centro del conjunto tenía 10 pisos de espacio abierto, lo que permitía ver cuatro elevadores panorámicos que subían y bajaban alternadamente, cada uno integrado al cuerpo de un cilindro, se apreciaba también una serie de balcones interiores con vista hacia el lobby pertenecientes a algunas suites de lujo. La planta baja constaba de la recepción, una cafetería abierta con snack bar, un espejo de agua de forma irregular que abarcaba el 40% del área del lobby, con la espléndida iluminación de las boutiques tiendas, cafeterías, restaurantes, agencias de viaje, etc. Así como la galería en Houston pero de menor tamaño. El techo de la zona comercial de forma rectangular, contaba con dos albercas y zona de asoleadero de un lado y del otro dos canchas de tenis, ambas con sus respectivos servicios.

Después de este recorrido por las áreas del hotel accesibles al público, llegó la hora de la comida y me presenté en uno de los restaurantes a la hora convenida, Eduardo y yo nos pasamos una tarde recordando anécdotas de nuestra época de estudiantes, tocando sólo superficialmente el tema que nos reunió. Ahí mismo me indicó el lugar preciso de nuestra cita al día siguiente. Sería una oficina que se encontraba en el penthouse de la torre central, siendo ésta el punto más alto del hotel.

A la mañana siguiente y con bastante tiempo, revisé mi material y ensayé un poco mi presentación, para después darme un opíparo desayuno en la zona comercial, y hacer algunas compras para mí y los encargos que me habían hecho mis hijos.

Como es mi costumbre, llegué a la cita con 20 minutos de anticipación, 16:40; Eduardo estaba en una reunión en el mismo edificio pero afortunadamente, llegó a las 17:00 horas en punto. Me pasó a su despacho y quedé asombrado, ya que era ultra moderno; contaba con un sistema de 6 monitores inter conectados a una terminal de computadora que estaba a un lado de su escritorio, también entrelazaba dos videocaseteras, un complejo equipo de sonido que en ese momento estaba operando. Sin más formalidades, inicié mi presentación, mostrándole los bosquejos de nuevos diseños para ropa informal, vestidos de noche y de trajes de baño, los que por condición personal, diseñé muy escasos de tela. Asimismo, pusimos en la videocasetera los diseños que había desarrollado y que fueron modelados en algunas ocasiones en México. También le mostré algunos físicamente para los que solicitamos la presencia de una modelo, que en este caso la secretaria se ofreció amablemente ya casi a punto de terminar mi presentación, le mostré mis programas de computadora para diseño y como eran compatibles con su sistema, los cargamos en la memoria, por lo que estuvimos prácticamente jugando con ellos y diseñando todo tipo de objetos y ropa. Al mismo tiempo y entrando en plática sobre el tema, me mostró los beneficios del sistema que operaba y sacó algunos programas de control de producción, inventarios, tráfico de mercancías, clientes, etc. Por ahí tenía algunos juegos, los ya conocidos y otros de reciente creación en esos momentos, recibió una llamada telefónica que obviamente se notaba de importancia ya que me solicitó que permaneciera en la oficina y que lo esperara por una o dos horas, así que dejaba a mi disposición la computadora en operación y algunos diskettes de juegos de video. Me indicó que probablemente regresaría con dos de sus especialistas en promoción, para pedir sus opiniones sobre mi trabajo y así ese mismo día tomar la decisión para promover e iniciar la compañía de comercialización y formular un contrato de exclusividad.

Dos horas es mucho tiempo de espera, por lo que le solicité a la secretaria un café y me dispuse a jugar un poco con la computadora. Después de unos 40 minutos, curiosamente le eché un vistazo a la oficina y a los objetos que había en ella, así como un pequeño librero con obras sobre administración, mercadotecnia, moda, libros de arte y otros. Observé también un estante con videocasetes de diferentes temas sobre diseño y presentaciones de modas.

Abusando de la confianza, me senté un momento en el escritorio de mi amigo, sintiéndome el director de la empresa y fue donde noté que había otra microcomputadora, integrada en la parte baja del cajón principal, con una serie de controles digitales del lado izquierdo. Sin pensarlo, oprimí el que indicaba “ON” y en cuestión de segundos la microcomputadora emergió a la parte externa del escritorio, operándose simultáneamente los monitores de la pared e indicando proseguir algún tipo de programa cargado con antelación en la máquina, solicitó la identificación del usuario y di el nombre de Eduardo, en las pantallas apareció al fin el nombre del programa “Máxima Seguridad Protección Personal Alto Nivel de la Casa Blanca”. Yo, sorprendido, lo relacioné inmediatamente con algún tipo de juego de video. La computadora me solicitó instrucciones indicándome en los monitores el plano del edificio del hotel, así como su proyección tridimensional de tomas y acercamientos de algunas secciones del mismo, señalando con flechas rojas algunos objetivos a detalle. Me indicó inmediatamente que se iniciaba conteo y que tendría sólo un minuto para oprimir la clave de acceso al control de operación. Yo suponía que esto era una especie de prueba de habilidad mental, por lo que de acuerdo a los programas que había visto en televisión de niños – genio jugando con computadora, y claves de espías internacionales… empecé a teclear nombres o datos que recordaba de mi amigo Eduardo. El sistema me indicaba repetidamente “clave no aceptada”, como tenía poco tiempo, aceleré el tecleo de datos y me acordé que Eduardo tenía en México una lavandería industrial de alfombras y muebles, llamada “Mac Clean” por lo que teclee el nombre, e inmediatamente el programa me dio acceso. Inició una serie de operaciones matemáticas que no entendí, para después encender luces de diferentes colores en los monitores. Repentinamente se cerró la puerta de la oficina de un portazo, se recorrieron las cortinas de las ventanas y se prendió una luz tenue en el cuarto. Me levanté a abrir las cortinas y asombrado vi que una cubierta metálica cubría la ventana en su totalidad. En ese momento comprendí que el juego que había iniciado no tenía nada de gracioso y que había hecho operar algo que no comprendía. Traté de abrir la puerta en vano, el teléfono estaba muerto, así como el intercomunicador. Traté de parar el proceso tecleando indiscriminadamente la computadora y no sucedió nada. También, traté de desconectar el cable de la máquina pero no lo encontré. En fin, solo podía ver lo que sucedía en los monitores, que simultáneamente estaban emitiendo imágenes de diferentes áreas del edificio donde podía observar que se clausuraban ventanas con cubiertas de metal color humo, se cerraban los accesos principales al edificio, y la gente estaba aterrorizada corriendo de un lado a otro. En otro monitor apareció un conteo en números verdes que partía de 200 hacia atrás, supuse que algo peor pasaría a su término. Observé en otro monitor como se replegaban las banquetas que circundaban el hotel, dejando espacios considerables entre la calle y el edificio, había gente en las calles, unos observando, otros corriendo, gente atrapada en los espacios recién abiertos, coches volteados por el movimiento de las losas de las banquetas, humo en algunas secciones exteriores etc., ésto era el caos completo.

El edificio empezó a vibrar constantemente y a oírse ruidos extraños fuertes como si estuviera temblando, aparecían pantallas gigantes de video en todos los corredores en todo el edificio, modificándose la posición de algunos muebles, ocultándose unos y saliendo otros, asimismo altavoces daban instrucciones a la gente que había quedado atrapada en el interior. Mientras el conteo seguía su regresión, los altavoces indicaban “esto no es un simulacro, éste edificio despegará en pocos minutos, haga el favor de seguir las siguientes instrucciones…mientras la gente reaccionaba de diferentes formas, yo todavía incrédulo, me senté en el sillón del escritorio y me quedé observando los monitores esperanzado en que solo fueran efectos especiales del juego o una terrible pesadilla. Una vez llegando a cero el conteo de la computadora, se sintió una atracción pavorosa hacia el suelo por lo que me caí del sillón. El ruido y las vibraciones aumentaron y en lapso largo, no sé de cuanto tiempo, no pude incorporarme, no escuché, ni pude ver nada, tal vez me desmayé. Cuando reaccioné, ya no se sentían tanto las vibraciones, el ruido había disminuido, la atracción hacia el piso continuaba. Me incorporé como pude y traté de abrir la puerta y afortunadamente lo logré, afuera la gente trataba de incorporarse para correr hacia los elevadores y puertas de acceso.

Programa Guerra de las Galaxias
Programa Guerra de las Galaxias

En las pantallas gigantes de los pasillo pasaban instrucciones de qué hacer, así como en los altavoces se escuchaba la voz del locutor explicando lo sucedido:…”atención, atención, el edificio es una nave de transportación espacial diseñada para albergar al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y funcionarios de la defensa nacional en caso de ataque nuclear. Forma parte del programa “Guerra de las Galaxias”. El objetivo es entrar en la órbita terrestre, a una altura de ciento ochenta mil kilómetros de distancia punto medio entre la luna y la tierra, la nave se controla automáticamente desde el centro espacial en Houston. En breve serán auxiliados por personal de la defensa y de la Nasa…”.

 

 

 

 

Despertar de un sueño fantástico
Despertar de un sueño fantástico

Yo no supe ni qué hacer, ni qué pensar, ni qué decir, estaba realmente atónito. Cuando de repente me incorporo en mi cama, en México y cual va siendo mi sorpresa al darme cuenta que sólo había sido un sueño un fantástico sueño…

 

 

 

 

NOTA: Como está de avanzada la tecnología en la actualidad, y con las relaciones internacionales tan tirantes, sobre todo entre las dos superpotencias; no creo tan fuera de la realidad la posibilidad de que este sueño se tenga previsto o que ya exista. Cuidado cuando viaje a la Unión Americana, no vaya a ser, que lo que para mí fue un sueño, para usted sea una realidad.

 


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