ALELUYA DE HÄNDEL. UN VILLANCICO QUE NO ES VILLANCICO. Autor: El Adobero.

Aleluya

En la misa, con el coro de mi papá, cantábamos muchos villancicos, entre ellos el Aleluya, pero de Miguel Bernal Jiménez, no el de Händel, porque decía mi papá: “primero ese no era mexicano y segundo que eso no era un villancico”…


Dentro de las grandes emociones que motiva la navidad, para este Adobero, ha sido durante muchos años escuchar el Aleluya de Georg Friedrich Händel. Su solemnidad y la perfecta armonía de sus coros me emocionan hasta las lágrimas.

Imaginar el coro de los ángeles anunciando a los hombres el nacimiento del Niño Jesús; el Mesías, el Salvador del Mundo, acompañado de las trompetas tocadas por los arcángeles del cielo y los pastores postrados en tierra recibiendo el anuncio del acontecimiento más grande de la humanidad; hace que se forme un gran nudo en mi garganta.

Recuerdo con mucha emoción cómo la noche buena nos sentábamos en nuestra casa, mis hermanos y mi padre, al pie del nacimiento, a escuchar en un tocadiscos viejo de nuestro hermano Leopoldo, con discos de acetato de 33 rpm, una gran variedad de villancicos, mientras mi madre Ramoncita nos preparaba la esperada cena de Navidad.

Entre los villancicos; los ponches con presidente, el brandy de moda de esos tiempos,  los aromas de la cocina de mi mamá, el olor de las ramas de pino del nacimiento y los foquitos multicolores de las series que encendían y apagaban y que nos hacían volar la imaginación hacia las fantasías de navidad; compartíamos el fabuloso tormento de tener la boca salivando y los jugos gástricos que nos hacía retorcer las tripas con gran apetito, esperando el momento de la cena de Navidad.

Coro del Prof. Leopoldo Salgado Cisneros 1962
Coro del Prof. Leopoldo Salgado Cisneros 1962

Un tormento inmenso esperar el regreso de la Misa de Gallo para poder cenar. En esos tiempos la misa de gallo sí era a las doce de la noche, no como ahora que se ha acomodado a los horarios que dicta el hambre de cada cura celebrante. En la misa con el coro de mi papá cantábamos muchos villancicos, entre ellos el Aleluya, pero de Miguel Bernal Jiménez, no el de Händel, porque decía mi papá: primero ese no era mexicano y segundo que eso no era un villancico, además que el de Bernal no le pedía nada en solemnidad al de Händel. Terminando la misa, a cenar y devorar los manjares que había preparado Ramoncita.

Pasó el tiempo, muchos años después, mi padre y yo teníamos una fuerte amistad y cada sábado disfrutábamos, en compañía de mi hermano Hugolino, de una comida familiar que mi papá amenizaba tocando muchas piezas en el órgano de mi casa y al final me pedía que yo tocara algo “aunque fuera como músico de oreja” ya que nunca quise aprender a tocar el órgano “como Dios manda”.

En las fechas previas a la navidad nos turnábamos para tocar villancicos, hasta que un día me dijo: – “a ver, tú que dices que tienes buenas orejas, saca la partitura del Aleluya de Händel de puro oído con el disco que tienes ahí”.

Partitura Aleluya de Händel
Partitura Aleluya de Händel

Me di a la tarea y después de unas tres semanas, le enseñé la partitura, que como músico de oreja había sacado del disco, la miró con escepticismo y se sentó al teclado del órgano, la empezó a tocar, me corrigió algunos acordes y se siguió de largo hasta terminar la pieza. Me dijo: – “Si no eres tan p… tarugo, todavía tienes buenas orejas”. Eso para mí fue la mejor felicitación, que como músico de oreja, recibí de mi padre. Y así, cada navidad me pedía mi partitura, de músico de oreja, para tocar el Aleluya de Händel”, insistiéndome al final con: ese no es un villancico”.

Pasaron los años y me quedé con la tentación de investigar el porqué de esa afirmación, y la respuesta hoy la quiero compartir con ustedes.

Federico Händel
Federico Händel

FEDERICO HÄNDEL

Federico Händel fue un músico alemán nacido el ,23 de febrero de 1685 y muerto el 14 de abril de 1759 a la edad de 74 años. Se distinguió por ser de los primeros músicos que componía sus obras para satisfacer los deseos de sus seguidores del pueblo y no de los mecenas, como se acostumbraba en la época de oro de la música barroca.

En 1741 después de renunciar a componer óperas, se dedicó de lleno a la composición de oratorios con los que tenía más éxito y así fue que en el verano de ese mismo año, en la ciudad de Dublín, capital del reino de Irlanda, tuvo lugar el estreno de su gran obra: el oratorio de “El Mesías”, con un coro de 26 niños y 6 hombres.

 

 

El Mesías de Federico Händel
El Mesías de Federico Händel

EL MESÍAS

Esta es una obra se ha asociado tradicionalmente con la navidad, sin embargo su contenido corresponde a la vida completa de Jesús, desde nacimiento hasta su muerte, resurrección y la ascensión a los cielos. Se compone de tres partes:

I. El Nacimiento
II. La Pasíon
III. Las Secuelas

El Aleluya corresponde a la segunda parte, de la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión de Jesús, no a su Nacimiento

Es por ello que mi padre tenía razón: este Aleluya no es un villancico

Me quedé pensando que Federico Händel tardó tres semanas en componer este oratorio, las mismas que yo tardé en sacar mi partitura de “músico de oreja”, ínfima comparación…

A pesar de esto, quiero compartir con ustedes esta fracción del Oratorio de El Mesías, su Aleluya, que aunque no sea un villancico me emociona tanto como un ponche de navidad con piquete.

¡Felicidades a todos!


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