LOS PROFETAS (4ª). Autor: Alfonso Montejano

Equilibrio Natural de las cosas

El fin no justifica los medios, el fin debe ser congruente con los medios para no alterar el equilibrio natural de las cosas…


Continuación…

En levítico 27, se tasan las promesas de los hombres, más altas que las de las mujeres, dice que a Dios no se le puede prometer algo para después desvalorarlo en lo que el machismo de los sacerdotes dictamina; yo creo que los humanos no estamos tratando con inteligencias rellenas de materia, estamos tratando con la plenitud absoluta de contenido global a donde va toda la energía del pensamiento elaborado en la promesa, si no vamos a poder cumplir algo, mejor abstengámonos de escribir leyes compensatorias que en nada ayudan a cultivar la perfecta relación de la obediencia al bosquejo inicial de la biosfera, ya basta de aprovecharnos de la ingenuidad y la ignorancia de las personas, manipulando el desconocimiento de las cuestiones reales para obtener beneficios privativos a minorías en perjuicio de la salud mental preventiva de la colectividad, debería estar tipificado como delito y pecado grave en los mandatos.

El consumo de narcóticos
El consumo de narcóticos

En las leyes divinas, tampoco se habla del consumo de drogas, ni de narcotráfico, ni de la muerte de neuronas imprescindibles para la construcción íntegra del transcurrir presencial. Se presupone, como se presuponen muchas cosas en la Biblia, que en la prohibición del alcohol, que no se especifica, y en las observaciones a la fe y a la vida en rectitud, están contenidos varios mandamientos secundarios, aunque finalmente, todo se derivaría del manejo espiritual de la conducta traducida en el reconocimiento a un Ser superior, para que éste, nos revele la actitud que debemos asumir para la solución de cualquier evento. Pienso que el consumo de estupefacientes es algo más profundo, es la posibilidad de perder la percepción por intentar alcanzarla con la experimentación de lo inexplorado, riesgo latente de toda acción con la que queramos cuestionar a Dios, es alucinar lo que creemos realidad cuando hay extensos paralelismos en las células que ya se atrofiaron, es un fortalecimiento físico de ligas que desafían la semejanza suprema y tranquilidad perdurable fuera de los conceptos humanos del bien y del mal, entendido esto, como la disgregación de la atadura sobrenatural con el autor de los afanes por la renovación del aire limpio, los cuales fueron machacados en la promoción del narcótico, haciendo inútil todo esfuerzo para la consecución de los objetivos mayoritarios. Con los estimulantes, la Biblia otra vez falla en las predicciones de un futuro esperanzador, los censos, deberes, tareas y franjas salen sobrando si no se cumple la elemental norma de cuidarnos unos a otros.

Las repeticiones, las frases inútiles y la redacción en lenguaje sencillo o monárquico de los libros sagrados, predisponen a no creer en ellos, mucho menos a acatar órdenes que supuestamente nos van a liberar del yugo opresor del demonio: ángel espiritual que tuvo la osadía de pensar sin cerebro, en que ser cabeza de león era mejor que sobrevivir eternamente bajo la tutela de un personaje tremendamente letárgico; decidió irse al otro extremo para enseñarnos que solamente bajo el castigo del fuego podremos conservar la materia prima que requiere el mundo para subsistir.

La Biblia
La Biblia

A los humanos, la Biblia nos predestina a vivir deprimidos, pensando ¡maldita inteligencia!, en que una equivocación placentera instantánea, será sancionada con miles de millones de años de sufrimiento sumiso, además de otras linduras como el apedreamiento y la abominación que atormenta el alma por no creer en sus pestilencias y esterilidad de la vegetación, en sus cuentos de plagas, terror, extenuación y caída en manos enemigas, fábulas de ciudades desiertas y a los que sobreviven, les predice cobardía de corazón y humillación, canibalismo incestuoso y ceguera.

Pobres adolecentes que apenas empiezan a descubrir su cuerpo, sería mejor estar aislados en cuevas o monasterios, que propagar toda esa iniquidad indirecta en las personas que nos acompañan. En las religiones no hay nada más equivocado, pero es necesario escudriñar cuidadosamente la escritura para darnos cuenta de que el modelo del Cristo humano, no del Dios radical encarnado y enviado para redimir en automático los errores, es quién nos va a ayudar a perfeccionar el camino si seguimos el paradigma de su ejemplo global de convivencia y no nada más las ficciones de sus evangelios conocidos, finalmente es el conocimiento de un Dios anterior a todas estas leyendas, lo que va a mantener al planeta en su dimensión exacta de aquiescencia ambiental.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, Mateo 24:35

El fin no justifica los medios, el fin debe ser congruente con los medios para no alterar el equilibrio natural de las cosas. El tiempo es un medio excelente para plasmar los mensajes con el correcto dominio de los términos, y lograr en la paciencia, una absorbente aceptación de los destinatarios, en especial si se quiere inspirar una información culminante para el proceso de perfeccionamiento de experimentos creativos, y sobre todo cuando se es fundamental en la observación de libres albedríos torcidos, no se vale justificar los tiempos en que fueron escritas tonterías contrarias al orden natural que han definido una involución trascendental, que aparte se nos exige conservar por costumbre para no recibir terribles castigos apocalípticos, cuando los mismos elementos con los que estamos hechos, han desarrollado una armonía magistral de movimientos siempre ascendentes.

Equilibrio Ordenado de una Evolución Perfecta
Equilibrio Ordenado de una Evolución Perfecta

Tampoco es válido menospreciar la actitud humana de rechazo instintivo a inspiraciones sobrenaturales siguiendo los impulsos de las células que ya se adaptaron al equilibrio ordenado de una evolución perfecta, y que van en concordancia con la naturaleza adelantada en millones de años, en todos los versículos bíblicos se aprecia un desconocimiento de ese orden natural inigualable, establecido por Dios desde la gran detonación del universo, se desvaloriza a mujeres, niños, árboles y gente de otras creencias, en Deuteronomio 2:33,34 dice: “Más Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo derrotamos a él y a sus hijos, y a todo su pueblo. Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno”; en Deuteronomio 20:20 dice: “Más del árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla”; en Deuteronomio 21:10-14 dice: “Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos, y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer, la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará sus uñas, y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella será tu mujer. Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la humillaste”; en Deuteronomio 23:20 dice: “Del extraño podrás exigir interés, más de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adónde vas para tomar posesión de ella”.

Dios, Dios, Dios, Dios, tú, desde la omnisciente percepción de la eternidad, no puedes haber inspirado estos disparates, esto no puede ser más que un producto de la ambición de ciertos grupos para hacer valer, ante los demás, las mentiras con las que nunca vamos a alcanzar la sabiduría de tu creación excelsa indicada en la naturaleza: los niños son el futuro de la humanidad, gente que nos puede educar a sembrar jardines donde no hay alternativa si sabemos conducirlos en la conjunción de diferentes creencias; los árboles son las únicas máquinas que transforman, a través de la fotosíntesis, el bióxido de carbono en oxigeno libre imprescindible para la respiración; la mujer es un ser humano semejante a ti y no un objeto que se pueda vender o esclavizar; la usura es una consecuencia de los peores errores de la humanidad en los sistemas económicos, separa clases sociales, solo provoca deudas quebrantadoras de la paz que nos dejó tu hijo, no aporta absolutamente nada para dejarles un mejor entorno a la siguientes generaciones. Tú eres un Dios que inspira revelación verdadera para convivir, no para destruir, inspiras igualdad social y de género para mejorar los sistemas ecológicos con nuestro testimonio, si no, ¿Qué caso tendría creer en ti?, no te necesitaríamos, te pediríamos dejarnos hacer la guerra, ganarla y conquistar lo que pudiéramos, te rogaríamos acabar con selvas y manglares, consiguiendo dinero rápido, te suplicaríamos no contemplar el deterioro climático y eliminar a los que no piensan como nosotros; pero Tú no eres así, tú creación es omnibenevolente y debemos cuidarla para pervivir como una especie que precie su existencia, ayúdanos Dios de la sustentabilidad, a comprender tu verdad escrita en el tiempo en que se ha desarrollado esa magnificencia, está bien que no podamos agregarle, ni quitarle nada a los libros, pero ya es tiempo de darles una revisada para excluir los tomos medio-ambientalmente apócrifos e intentar subsistir en este espacio-tiempo en que nos tocó morar y que nos hemos empeñado en desintegrar con tu indulgencia bendita.

Mándanos, Señor, iluminación y sabiduría para conocer y elegir lo correcto de tu palabra, lo que nos va auxiliar a sobrevivir como un eslabón más de las cadenas que nos dan la posibilidad de alargar nuestros días, enséñanos a distinguir lo único que tú dictaminaste para obtener la paz, danos el valor para buscar la justicia y el cuidado de la naturaleza, ayúdanos a convertir los desiertos en tierras fértiles, tal como lo dice Isaías en el capítulo 32 versículos 15 al 17: “hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque. Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre”.

El Camino. La Verdad y la Vida
El Camino. La Verdad y la Vida

Confiamos en creerte, tú vas a filtrar todas las pifias bíblicas hasta trascender sustentablemente en el camino, la verdad y la vida.

Continuará…


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