LA SALUD. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro

La Salud

… cuando la gente vive feliz: la enfermedad no se manifiesta con la misma intensidad que en aquellas personas que la suplen por la preocupación…


Todos queremos tener salud, la mayoría de nosotros sabemos cómo mantenerla porque es información inherente a nuestra naturaleza primigenia, pero siempre la estamos descuidando. Entonces, ¿qué pasa?, comemos mal y sabemos que lo hacemos, dormimos mal y sabemos que lo hacemos, fumamos, tomamos sustancias que realmente no necesitamos, hasta en nuestra intimidad hacemos mal las cosas, nos preocupamos cuando no deberíamos de hacerlo, en fin, tal parece que todo lo que hacemos está mal. Tal parece que todos los errores que cometemos en contra de nuestro cuerpo físico fueran a propósito de destruirlo. ¿Qué hay en el fondo de esta actitud?, ¿una especie de rebeldía por existir? ¿Una revancha mal entendida en contra de la creación? ¿Ignorancia tal vez ocasionada por un conflicto interno de la existencia misma? Y sin embargo, cuando logramos enfermar nuestro cuerpo, entonces empezamos preocuparnos por él y hacemos lo imposible por lograr la salud a costa de muchos sacrificios, para volver a descuidarlo y volver a empezar otra recuperación, y así cíclicamente hasta que en una de esas sobreviene la muerte. ¿Esto es acaso una situación general?

Todos conocemos gente que cuida mucho su salud, su alimentación, etc., y mueren relativamente jóvenes de alguna enfermedad inimaginable, por el contrario, todos hemos escuchado de gente que fumó toda su vida o comieron o bebieron sin frugalidad y sin embargo murieron pasados los 100 años. Entonces, ¿qué es lo que sucede?, ¿tendrá que ver con el ADN de cada persona? ¿El tipo de trabajo que realizan? ¿O tal vez el lugar en donde han vivido? Parece ser que hay más de un misterio en la comprensión de este tipo de cosas, y sin embargo aceptemos que todo es más sencillo de lo que pensamos.

La conclusión a la que yo he llegado es que el factor misterioso se llama ALEGRÍA, explicaré por qué: las personas que siempre están preocupadas por lo que deben comer, cuántas horas deben dormir, cuánto ejercicio tienen que hacer cada día, etc., mueren finalmente por la acumulación de tantas preocupaciones, porque esta forma de ser gobierna todas las actividades que realizan en su vida, y aún más, se preocupan por lo que hacen y no hacen los demás. En cambio esas personas longevas que comen de todo, beben de todo y no están en un gimnasio todos los días, sino que todas las actividades que realizan las ejecutan con pasión, con amor, agradeciendo y compartiendo todo lo que tienen, no se preocupan; porque saben que Dios es su proveedor y nunca nada les faltará, esa confianza, ese amor, los convierte en gente feliz y agradecida por lo que la vida les da. Aquí sucede algo importante cuando la gente vive feliz: la enfermedad no se manifiesta con la misma intensidad que en aquellas personas que la suplen por la preocupación, y la cura es muchísimo más fácil y efectiva, pues generalmente recurren a remedios simples y nada costosos. Cuando por asares del destino sufren algún accidente, la alegría ante la vida logra que su recuperación sea más pronta y definitiva. La alegría ante la vida es la mejor medicina para conservar nuestra salud.

Nunca pierdan la Alegría
Nunca pierdan la Alegría

Nietos míos, nunca pierdan la alegría y les garantizo que siempre tendrán salud.


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