DESDE EL INFIERNO HASTA OAXACA. Autor: Roberto Alfonso Álvarez y Héctor Javier Moller Guerrero

Del Infierno a Oaxaca

Somos un grupo de voluntarios que fuimos a Oaxaca, cuatro mujeres y nueve hombres. Entre nosotros habíamos estudiantes universitarios empezando carreras ya a nivel profesional y motociclistas…


Héctor nos comparte el sentimiento de uno de sus compañeros motociclistas: Roberto Alfonso Álvarez,  que unidos, formaron un equipo movidos solamente por su espíritu de solidaridad y se aventuraron e hicieron, tal vez, la rodada más importante de sus vidas, hasta el pueblo de San Mateo del Mar en Oaxaca, para ayudar a nuestros hermanos.


El día martes 19 de septiembre del año 2017 se conmemoraba, como cada año, una fecha de relevancia para muchos, una fecha que marcó generaciones completas con furia y tristeza de la devastación. Día en que se recordaba un año más a lo acontecido el día 19 de septiembre pero del año de 1985. Un terremoto de magnitud 8.1 en la escala de Richter y cómo éste azotó con gran intensidad a la capital del país trayendo al piso grandes estructuras, edificios, vialidades y siendo no solo el colapso de grandes estructuras y edificaciones, sino que también la defunción de varias personas, número de muertes que a la fecha se sigue desconociendo la cifra exacta.

Muchos sobrevivientes pueden relatarnos su experiencia de aquel día, en el que perdieron a seres queridos, sus hogares y trabajos, otros podrán relatar con aire de angustia al recuerdo el cómo de manera voluntaria ingresaron a escombros, sin una preparación correspondiente y adecuada, para poder ayudar a personas que se encontraban atrapadas bajo lo que solo momentos previos fue su casa o trabajos, de cómo formaron cocinas colectivas para dar alimentos a quienes así lo necesitaban y más acciones necesarias ante la tempestad, unos más nos dirán con exactitud cómo fue que se movían las lámparas, escaleras, postes de luz, vehículos y demás ejemplos a su alrededor. Varios coinciden en algo importante de rescatar, era un terror lo que se vivía. Los ciudadanos pusieron en acciones grandes movilizaciones de ayuda, haciendo uso de la fuerza que tenían en colectivo para poder salvar, ayudar y apoyar a quienes lo necesitaban.

A lo largo de 32 años los mexicanos experimentamos sismos, los cuales generan terror a varios al recordar lo vivido en el año del 85 y aquello que se vivía en esos momentos a los largo del tiempo. Sismos que han tenido como epicentro varias zonas a lo largo de la república mexicana y, claro, han logrado algunas afectaciones en ciertos inmuebles, vialidades y por supuesto alcanzado a la gente para llenarles de cierto desconcierto, temor y angustia. Asimismo gran cantidad de desastres naturales. Ahora, siendo el mes de Septiembre del año 2017 México ha sido alcanzado por Huracanes, los cuales no dejaron una huella tan desastrosa en el país a comparación de años anteriores, pero claro que un huracán es un huracán. Sin embargo, no solo grandes tormentas tropicales y huracanes llegaron a México, se han presentado sismos en mismas fechas y éstos han dejado afectaciones directas y terribles en grandes poblaciones.

El Sismo en Oaxaca
El Sismo en Oaxaca

El 8 de septiembre de 2017 un sismo de 8.2 grados en la escala Richter con epicentro en las costas del Estado mexicano de Chiapas, azota de manera amigable a la capital del país dejando afectaciones menores, pero no es el caso de Oaxaca y Chiapas, estados donde varias comunidades sufrieron grandes daños en las edificaciones, vialidades, servicios, dejando a las poblaciones a merced de la desesperación, del hambre, sed y miedo en las ruinas de lo que fue hogares, escuelas, trabajos, centros médicos, etc. Se declara estados de emergencia, en 11 estados se cancelan clases por razones de seguridad, comienzan a circular las primeras imágenes de cómo se encuentran comunidades enteras, se inician los reportes de alertas de tsunamis. Se comienza a vivir un terror para varios mexicanos que vivenciaron este fenómeno de la naturaleza en todo su apogeo. Sin embargo, no es todo, parece ser apenas comienza la maldita fiesta. El día 19 de septiembre de 2017 el terror vuelve a correr por el país, un sismo de 7.1 grados en la misma escala de Richter sacude con fuerza al Distrito Federal-Ciudad de México, destrozando edificios enteros aún con gente al interior, tumbando postes de luz, árboles, abriendo la tierra entre edificaciones y vialidades, generando fugaz de gas que más tarde, a simples instantes, se volverían llamaradas prácticamente incontrolables, se descarrilaron trenes del sistema metro con pasajeros al interior. El sismo se sintió antes que las alarmas sísmicas sonaran. En los Estados de Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero, Chiapas, Tabasco y Oaxaca se vivió también el terror del movimiento tan agresivo de la tierra.

Comienzan las maniobras por parte de las dependencias de gobierno correspondientes en el Distrito Federal-Ciudad de México, pero no es suficiente. De nueva cuenta los voluntarios cubren el frente en medida de las posibilidades. En los Estados antes mencionados las maniobras son nulas, la ayuda no llega y la población comienza a sentir desesperación. Varios nos encontrábamos perturbados al observar las imágenes tan devastadoras que comenzaban a salir a la luz, imágenes que mostraban la realidad a lo largo de la república, de las zonas afectadas. Una realidad que entumecía el alma misma. Algunos esperábamos el poder contactarnos con familiares y amigos, otros solo podían imaginarse aquella situación, sí es que su imaginación alcanzaba para ello, el terror y angustia que se vivía. Algunos sufrimos solo la angustia de la imposibilidad de podernos comunicar con nuestra gente, el no saber de alguien por cuestión de horas y otros más sufrieron la pérdida de seres queridos. Fue un minuto lo que duró el sismo y con ese corto tiempo devastó grandes porciones de ciudades y comunidades rurales. Abriéndose la tierra, literalmente, a lo largo de grandes tramos. Tumbando todo lo que se encontraba al paso de la naturaleza y su implacable fuerza.

La ayuda no daba abasto y había zonas, como todavía, que simplemente nadie llegaba. La capital del país se encuentra en ruinas en las afueras y pareciera ser que toda la atención debiera enfocarse ahí. En cuestión de horas la ayuda y apoyo comienza a desbordar la capital, pero comunidades enteras son dejadas al olvido. Razones que toca el corazón de algunos cuantos que comenzamos una encomienda. Comenzaríamos a juntarnos con amistades para poder establecer un plan, lo cual lo primero eran los centros de acopio, unos más íntegros que otros, pero el plan era juntar elementos necesarios para la gente que lo necesitaba. Estas acciones que se realizaban a lo largo y ancho del país, mismos ciudadanos comenzábamos a organizarnos, conocíamos, hasta cierto punto, la situación que se presentaba y sentíamos la necesidad de hacer algo.

Por nuestra parte unimos fuerzas y formamos un equipo, tan par como dispar, uno conformado de humanos que podíamos sentir lo que pasaba, quienes teníamos rabia, miedo y angustia como motor principal para poder generar algo desde el alma. Somos un grupo de voluntarios que fuimos a Oaxaca, cuatro mujeres y nueve hombres. Entre nosotros habíamos estudiantes universitarios empezando carreras ya a nivel profesional y motociclistas (ya con un kilometraje de experiencia que yo en lo personal me quito el sombrero) que cuentan con negocios propios y familias. Teníamos alrededor de 12 toneladas de ayuda que habíamos juntado a lo largo de unos cuantos días para hacer entrega de manera personal a las personas que así lo requirieran.

Oaxaca se encontraba desolada completamente
Oaxaca se encontraba desolada completamente

Era el sábado 23 de septiembre de 2017 y planeábamos salir a las 7:00 am pero tuvimos una gran cantidad de contratiempos, los cuales se encontraban fuera de nuestras manos y solo teníamos la opción de remediar y encontrar una solución efectiva. Nunca fue opción el echarnos para atrás, ya habíamos comenzado y debíamos terminar la faena. Para eso de las 13:30 pm comenzaba el viaje. Después de 16 horas de rodar por la carretera desde Querétaro llegamos a Oaxaca. Fuimos recibidos por gente de gran corazón que contaban con los brazos abiertos en su hogar para darnos una cena deliciosa tras la travesía. Nos daban lo que tenían con base a un gran corazón, su mirada nos llenaba de fuerza. Nuestro destino final aún quedaba lejos, a unas 5 horas de distancia, por lo cual ir a dormir era la opción más coherente, el viaje fue pesado y muchos no estábamos acostumbrados a viajes tan extensos. Aún teníamos que movernos de lugar, donde nos hospedaríamos quedaba cerca. La vista de Oaxaca de Juárez, capital política del Estado de Oaxaca, era algo que no sabríamos describir. Se encontraba desolada completamente, no se vía gente en la calle y la que se alcanzaba a ver iban apresurados. No había presencia de elementos policiacos de cualquier nivel, no se encontraban elementos del ejército mexicano, elementos de la Cruz Roja o Protección Civil. Era una ciudad fantasma.

Para el domingo 24 de septiembre despertamos desde temprano, solo unas cuantas horas de sueño para reponer algo del cansancio que ya había comenzado de hacía días; se hacían sonar las primeras risas, los chistes que repentinamente salían de cada uno de nosotros nos motivaban para poder soportar la fuerte carga que por adentro cada uno de nosotros sabíamos cargábamos. Sentíamos miedo, sabíamos a la perfección que arriesgábamos la vida, sin embargo, no importaba, estábamos ahí y por algo y habíamos llegado ya. Lo repito, renunciar nunca fue opción para nosotros. Un hombre de gran calidad humana nos dio hospedaje y para alentarnos más nos brindó un desayuno modesto pero exquisito. Él siempre estuvo con nosotros, fue nuestro guía también. Unos churros azucarados que se acompañaban con una bebida aún más sabrosa, un atole de maíz con panela (por lo que entendemos es parecido al piloncillo). Dormimos unas cuantas horas pero estábamos listos para partir a nuestro destino, para esto salimos aproximadamente a las 7:30 am. Salimos con dirección a Salina Cruz para poder tomar más adelante la carretera con dirección a Tehuantepec.

Las vistas que nos obsequiaba la carretera son preciosas, es simplemente impactantes, toda una belleza, pero, para quienes tenían en manos el volante otorgaba un mensaje de responsabilidad. Las curvas que se presentaban entre desfiladeros y acantilados exigían un nivel de conducción que el cotidiano no lo hace. Fue una experiencia preciosa rodar por una de las carreteras más peligrosas del país. Pudimos apreciar gente que caminaba a lo largo de la carretera ubicada en el corazón de la Sierra, gente que vivía su cotidianidad y que a nosotros nos dejaba un aprendizaje único, el cual solo se puede adquirir mediante la experiencia; vivenciarlo siempre tendrá más peso que el solo escuchar la historia de lo que ocurrió.

¿Dónde está la ayuda?
¿Dónde está la ayuda?

Más adelante podríamos observar postes que había en la tierra, tumbados, solo podríamos imaginar la fuerza que se necesitaría para esto y aun así no lo sabíamos con exactitud. Los deslaves se hicieron presentes, carreteras abandonadas, gente que caminaba grandes distancias. Algunos de nosotros comenzamos a murmurar lo que otros pensaban “¿dónde está la ayuda?”. Afortunadamente ya iba, contribuíamos a ello. Llegamos a un punto, ya muy cercano a nuestro destino final, donde había pobladores pidiendo literalmente ayuda a gritos. La parte donde los niños eran más que los adultos rompe e corazón de varios, otros, quizá un poco más centrados o menos apendejados, pensábamos que quizá era maniobra de los pobladores para dar lástima y por eso hacían uso de los niños o quizá solo era cuestión de usos y costumbres.

Finalmente a las 16:00 horas llegamos a nuestro destino, en Tehuantepec hay una comunidad llamada San Mateo del Mar, la cual se encuentra a unos cuantos kilómetros de la costa (y si, sé que claramente has leído que este destino se encontraba a 5horas, pero consideremos el peso de los transportes y la dificultad que se presentaba en las maniobras y la velocidad que debíamos tener para llegar todos con bien). El calor y las pocas horas de sueños sumadas al cansancio del viaje comienzan a afectar a los miembros del equipo, era necesario un respiro.

Nuestro Destino. San Mateo del Mar
Nuestro Destino. San Mateo del Mar

Mientras unos nos encontrábamos cargando, bajando, quitando, sacando y acomodando los artículos que llevábamos para ofrecer apoyo y ayuda otros se encontraban a unos pasos mirando y observando, cuidando a los miembros que fleteábamos la labor de descarga y montaje. Sacamos fuerzas. Tuvimos apoyo de ciudadanos voluntarios a la policía o algo por el estilo, ellos nos cuidaban y en todo momento nos traducían, tanto lo que nosotros les decíamos a los pobladores como viceversa. Comunicarnos fue extremadamente complicado, no todos hablaban español y ninguno de los que íbamos hablamos el idioma de los pobladores. La comunicación es vital para maniobras de este tipo, en este caso nos veíamos frustrados al vernos incapacitados, gracias a aquellos que nos pudieron apoyar en esta parte tan prioritaria.

Las nubes daban aviso que una tormenta llegaría pronto y al ver que a nuestros pies había arena y algunas conchas preguntamos la razón, la marea podía llegar en donde nos encontrábamos, ya lo había hecho tan solo hacía unas horas. Eran unas canchas ubicadas a un costado de en unas oficinas de gobierno federal en pésimo estado. Ahí mismo había un techo construido con cemento, el cual contaba con pilares y todos se encontraban inclinados. En cualquier momento la estructura se vendría abajo y había gente que pasaba por debajo.

La obscuridad comenzaba a tomar posesión del cielo y se acomodaron las camionetas que llevábamos para alumbrarnos
La obscuridad comenzaba a tomar posesión del cielo y se acomodaron las camionetas que llevábamos para alumbrarnos

La obscuridad comenzaba a tomar posesión del cielo y se acomodaron las camionetas que llevábamos para alumbrarnos, la lluvia comenzó a caer sobre cada uno de nosotros, ninguno estaba dispuesto a cesar, aún no terminábamos. Bromeábamos entre nosotros que al fin podíamos bañarnos. Hacíamos entrega de despensas, ropa, artículos de higiene de manera personal a los pobladores. Un miembro de los voluntarios, de hecho el más joven pues cuenta con 19 años, consiguió desde Querétaro unas casacas, chalecos de construcción, con los cuales algunos miembros pudimos ser ubicados con mayor facilidad. Todos los que teníamos chalecos teníamos por lo menos a un oficial voluntario por detrás, íbamos escoltados todo el tiempo. Estos mismos elementos eran quienes nos traducían.

Tomábamos algo de aire, agua y coca cola para reponer fuerza, la expresión de cansancio se presentaba en cada uno de nosotros y nos apoyábamos para descansar unos instantes. El cuerpo dolía pero el alma indicaba que nos faltaba terminar. Ya estábamos ahí, a eso íbamos y no importaba que estuviéramos completamente mojados, hambrientos y exhaustos. Para esto ya se habían presentado algunas réplicas sísmicas.

Al continuar la lluvia existía la preocupación porque ciertos artículos se echaran a perder, como lo eran las toallas sanitarias femeninas, papel higiénico y pañales. Comenzamos a repartirlo rápidamente entre los pobladores. Nos pedían a gritos que les diéramos de esos productos, pero también teníamos que hacer el esfuerzo de que le diéramos a la mayor cantidad de gente. Sabíamos era una ayuda de días, pero al fin y al cabo a ¿quién no le gusta tener limpia la retaguardia? Teníamos que procurar un frente amplio y dentro de nuestras posibilidades.

Verlos sonreír y reír nos recordaba que valía completamente el esfuerzo
Verlos sonreír y reír nos recordaba que valía completamente el esfuerzo

La gente nos agradecía, bromeaba con nosotros e incluso se reía de nosotros, al no entenderles algo y nosotros poner rostro de extrañeza ellos reían, para algunos no será nada pero para ellos y ellas lo era todo en ese momento. Verlos sonreír y reír nos recordaba que valía completamente el esfuerzo. Algunos sentíamos la necesidad de llorar, a un miembro del equipo un señor de edad ya avanzada lo tomó por los hombros con una expresión de ira, este miembro dice que pensaba lo golpearía, sin embargo, el señor le abrazó y llorando agradeció fuéramos con ellos, hecho que por supuesto llegó al corazón de este miembro y razón por la cual tuvo que tomarse un instante para calmarse, respirar y volver a la tarea. Desde el sismo del 8 de Septiembre muy poca ayuda había llegado, si no es que apenas habían llegado.

Calculamos entre 600 y 800 personas, y se hizo todo lo posible para que cada una de ellas tuviera algo de comida para su familia, algo de ropa que pudiera utilizar, artículos de higiene personal. Era voltear la mirada hacia abajo para extender la mano y ayudar a levantarse, no era mirarlos hacia abajo por desprecio, sino por compañerismo, franqueza y humildad.

San Mateo del Mar en ruinas
San Mateo del Mar en ruinas

Actualmente hay gente que no puede ingresar a su casa debido a que en cualquier momento esta se cae sin aviso alguno, duermen en la calle por misma razón; otros no abandonan sus casas, sus hogares por temor a que les roben lo poco que tienen. Existen zonas donde las ruinas de lo que un día fue un hogar, escuelas o centros de trabajo quedan en recuerdos. En San Mateo del Mar la actividad laboral principal era la pesca, la producción de tortillas y totopos y son las mismas que se han visto frenadas. Se perdieron muchas redes de pesca como barcos (humildes) también, los hornos de piedra que utilizaban para la producción de tortillas y totopos se vieron no solo afectados, se colapsaron (cabe mencionar que estos productos se les compra a precios ridículos, por lo cual, tú que lees esto imagina la situación de austeridad y pobreza en la que viven cientos de familias).

Parte de la misión se había cumplido, entregamos de manera directa, de mano en mano, a las personas que lo necesitaban. No importaba quiénes eran, tampoco su sexo, preferencia sexual, color de tez, no veíamos si era alto o bajo, el color de los ojos, eso querido lector nos venía valiendo madre. Todo el tiempo nos importaba que eran personas las que teníamos enfrente, alguien que necesitaba, como lo sigue haciendo, siguen necesitando apoyo y ayuda. Esto apenas comienza y debemos juntar más ayuda y apoyo para poder regresar y si no es ahí en San Mateo del Mar, que sea en zonas que también se necesiten. Hay zonas en peores condiciones.

Queda bastante por hacer, un ejemplo por excelencia será el Estado de Morelos, donde se quitan los apoyos y son resguardados por elementos policiacos y del ejército, dejando a la gente en la desolación, desesperación y al borde de cometer actos de defensa, de resistencia. Afortunadamente a nosotros nos tocó un viaje tranquilo, unos miembros del equipo tuvieron que aprender a manejar un camión de capacidad de 5 toneladas en el momento, todo el equipo viajo por una de las carreteras más riesgosas del país, todos llevábamos bien en cuenta que arriesgábamos la vida en todo momento, vivimos lluvia, hambre, falta de sueño, alucinábamos la temperatura, pero en verdad que mirar a esa gente tan agradecida dejaba algo tan bello, una experiencia única. Del regreso no hay mucho que decir, unas 18 horas de camino hacia Querétaro, unas cuantas subidas y otras eran bajadas, pudimos pasar a un restaurante modesto a pie de carretera a la salida de Oaxaca de Juárez, capital de Oaxaca, a comer comida típica de Oaxaca. Un adormecimiento general del cuerpo, dolores en zonas donde en la vida había dolido y un deseo insaciable de regresar en cuanto sea posible después de una merecida siesta.

La Tarea no está Terminada
La Tarea no está Terminada

De esto no hay mucho que decir debido a que todavía no acaba la misión. Aún falta mucha gente a la cual se le debe y puede apoyar, pero debemos estar unidos, crear un frente mucho más amplio y fuerte. No se trata de estar cada quien en su trinchera, debemos unir fuerzas ya que cada uno de nosotros puede dar algo.


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

pioxsalgado@eladobero.com

¡Hasta el próximo adobe!

 

Related posts

Deja un comentario