SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, SANTIAGO DE QUERÉTARO. Autor: Jaime Font Fransi

Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Foto Jordi Font
Fotografía del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe de Santiago de Querétaro. Por Jordi Font

Templo de la Congregación de Clérigos de Santa María de Guadalupe…


En honor a la dedicación de este templo en el siglo XVII contamos con una de las joyas literarias que mejor describen los acontecimientos de la época: “Las Glorias de Querétaro” escritas por el sabio matemático mexicano D. Carlos de Sigüenza y Góngora. En donde se narran los festejos en honor a la terminación de la obra del templo de Nuestra Señora de Guadalupe en 1680. Es el único templo con dos torres en el Centro Histórico que dan testimonio de la presencia del clero secular.

En 1674 se construyeron una serie de espacios efímeros de adobe y madera que pronto dieron paso, en el siguiente año, ya con las licencias correspondientes, a las obras del actual templo, mismas que se terminaron en abril de 1680. La obra la hizo José de Bayas Delgado, y se tiene noticia de que en 1736 un albañil indígena de nombre José Guadalupe reedificó la cúpula. Para 1742 se renovó el altar mayor. Mariano de las Casas diseñó y construyó el órgano. En 1804 se retiraron los retablos originales, para en 1853, volver a decorar todo el templo para que siete años más tarde sufriera los embates del saqueo producto de las Guerras de Reforma. En 1867, los esquilones de las torres se convirtieron en cañones y balas para el General Mariano Escobedo. En 1915 fue nuevamente saqueado durante la Revolución cuando era catedral del Obispado de Querétaro (1911-1920)

Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Principios del siglo XX.
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Principios del siglo XX.

Destaca además del majestuoso templo, el atrio esquinado con su escalinata que le imprime una gran estatura al templo. Las torres con sus remates a manera de chapiteles triangulares con los colores de la bandera mexicana. La gran reja atrial, quizás, es el mejor ejemplo de herrería queretana que tenemos. El nicho que remata la portada ostenta una excelente talla de la Virgen de Guadalupe con un resplandor dorado que la hace destacar de la portada. El claustro de columnas de cantera y envigados de madera es de corte michoacano, donde en la planta alta se encuentra el Salón de los Congregantes con óleos de importantes y reconocidos pinceles mexicanos con los retratos de los obispos más importantes de la Nueva España.


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