LAS RELACIONES INTERPERSONALES. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro

Relaciones Interpersonales

El ser humano es bueno por naturaleza, nadie hace el mal por el mal mismo, siempre existe una justificación válida o no para los demás…


Salomón nos comparte en esta ocasión otro de los mensajes a sus nietos y nos propone la mejor forma de relacionarnos con los demás, simple y sin ningún curso de relaciones humanas…


Es muy importante hablar de las relaciones entre personas, generalmente la capacidad de amor hacia nuestros semejantes, no está del todo desarrollada, por tanto es muy difícil sentir amor incondicional por toda la gente que está a nuestro alrededor, aún más por la gente que acabamos de conocer y no se diga por la gente que solo vemos por unos instantes. En este artículo vamos a tratar de explicar primero qué es lo que sentimos ante todas estas experiencias y después reflexionar sobre cómo deben darse estas relaciones en el marco del lugar y el momento que estamos viviendo, para llegar a este punto, debemos hacer una introspección y acordarnos como éramos nosotros cuando niños.

Amistad sincera
Amistad sincera

Cuando somos niños, y esta es una regla general, iniciamos nuestra niñez con todos los dones afectivos intactos, sabemos corresponder a quien nos demuestra afecto y somos francos y sinceros cuando buscamos una amistad. Sin embargo, estos dones afectivos van deteriorándose al paso del tiempo debido a las malas experiencias que vamos sufriendo en nuestra pequeña vida infantil. Si por ejemplo al acercarnos a otro niño para jugar con él, nos empuja y nos hace llorar y nuestros padres nos hacen ver con su actitud que el otro niño es malo y no debemos intentar jugar con él, lo más probable es que tendremos miedo de acercarnos a otro niño para el mismo fin. Así como en otros casos, muchas veces los padres en su afán de protegernos, nos van convirtiendo en seres disfuncionales afectivamente para con nuestros semejantes, es decir con otros niños como nosotros.

Si por el contrario, en nuestra niñez tenemos la suerte de que nuestros padres son más conscientes que el promedio estándar, tendremos más oportunidad de perseverar en alcanzar nuestros afectos y podremos convertirnos en seres extrovertidos, alegres y versátiles, capaces de dar y recibir afecto sin condiciones. Pues bien en las escrituras religiosas existen referencias a la niñez, y en todas ellas ponen de manifiesto que para alcanzar la plena conciencia y la felicidad, debemos aprender a comportarnos como niños nuevamente. Si hemos tenido una niñez difícil o, por lo menos, no tan felices como debieran ser todas las infancias, aun así, observando a los pequeños infantes que pululan a nuestro alrededor, se pueden convertir en nuestros maestros y aprender de ellos.

 

 

Diversión con cualquier objeto
Diversión con cualquier objeto

En ellos vamos a encontrar el ejemplo más puro de lo que debe ser la humildad, en ellos vemos la verdadera alegría de vivir, en ellos vemos la ausencia de envidia y de ambición, vemos por ejemplo como se entretienen con cualquier objeto simple que inmediatamente por medio de su imaginación convierten instintivamente en un juguete. En ellos vemos la simplicidad y la sencillez de su trinidad (alma, cuerpo y espíritu). Desde mi punto de vista la condición ideal del ser humano, es volver a ser niños después de aprender a ser hombres.

Muchas veces nos preguntamos cómo es el amor incondicional, cómo debemos amar a nuestros semejantes, que actitud debemos asumir ante las demás personas, cómo debemos responder. A veces se nos olvida que alguna vez fuimos niños, nos enfrascamos en nuestro papel de adultos y hasta observamos con menosprecio el comportamiento de los niños, infructuosamente tratamos por distintos medios de ser mejores cada día, creemos que volver a ser niños es un retroceso, porque no comprendemos cuán valioso es el ejemplo que ellos nos están dando. En la vejez volvemos a ser niños, ésto es un hecho comprobado, luego entonces si nacemos siendo niños y morimos como niños, ¿por qué no hemos de ser niños toda la vida?.

En nuestro diario vivir todos los días nos relacionamos con otras personas, que al igual que nosotros quieren vivir en paz, es decir vivir y dejar vivir, nadie tiene como consigna vivir para fastidiarles la vida a los demás, aunque esa sea la impresión que a nosotros nos produce el trato de ciertas personas. Más bien está en nosotros cambiar la actitud, las personas reaccionan ante el tipo de energía que enarbolamos ante ellas, si nos mostramos humildes, responderán con humildad, pero si demostramos miedo o ira, su actitud de respuesta será acorde al sentimiento o emoción que estamos proyectando.

Amor incondicional
Amor incondicional

El ser humano es bueno por naturaleza, nadie hace el mal por el mal mismo, siempre existe una justificación válida o no para los demás, cuando alguien hace un mal, lo hace con la convicción de que está cometiendo un acto de justicia y mientras el actor esté convencido de ello, seguirá participando en ese mismo contexto. Sin embargo nadie por malo que sea, puede dejar de reaccionar ante un evento humilde y sincero que le proyecte amor incondicional.

Queridos nietos, ¿qué actitud entonces debemos de asumir ante los demás para hacer llevaderas las relaciones interpersonales en nuestro diario vivir?, como decíamos al principio, debemos recuperar la humildad que teníamos cuando niños, debemos volver a la simplicidad de la infancia, a la sinceridad de los niños, sólo de esta manera volveremos a convertirnos en seres humanos auténticos, abiertos a dar y recibir el amor incondicional que con tanta facilidad nos dan nuestros niños.

 


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One Thought to “LAS RELACIONES INTERPERSONALES. Autor: Salomón J. Zamudio Alfaro”

  1. Anónimo

    Preciosa reflexión!

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