¿VIVIR COMO SI FUERA EL ÚLTIMO DÍA? Ó ¿COMO SI FUERA EL PRIMERO? Autor: El Adobero

El ültimo día o el primero...

…Esto me llevó a reflexionar en cómo nos comportaríamos si supiéramos con certeza que éste es el último día de nuestras vidas…


La inquietud de escribir este artículo nació de haber escuchado una plática de un grupo de jóvenes que alegremente compartían en la Plaza de Armas de mi ciudad. Una de las chicas le reclamaba a otra de sus amigas por qué no quería ir con ellas a uno de los antros de moda que se encuentran en el Centro Histórico. Le decía – Anda “wey” no seas persignada, ¡hay que vivir como si fuera el último día! –

Fiesta en Plaza de Armas Querétaro
Fiesta en Plaza de Armas Querétaro

Y recordé otros casos similares en donde esta frase se presenta para justificar uno que otro exceso en el comportamiento.

Cuando gastamos en cosas superfluas, abusando del vicio de gastar con las tarjetas de crédito, nos decimos – “Al fin y al cabo me he de morir” –

Otro caso es cuando nos gana la pereza y dejamos nuestras obligaciones – “para qué me mato tanto si tarde o temprano nos lleva la huesuda” –

Como el último día
Como el último día

Cuando gastamos en pachangas o fiestas en exceso – “Hay que vivir como si fuera el último día” – y lo gritamos alegremente como tratando de que realmente este sea el último de día de nuestras vidas, o – “lo bailado nadie me lo va a quitar, ni siquiera la muerte” –

Se ha convertido también en una expresión motivacional para elevar nuestra autoestima y el ánimo a estar alegres y disfrutar de la vida todos los días. Algunos para disfrutar de todos los excesos posibles que la misma vida nos presenta.

Los únicos que realmente tienen un gran porcentaje de certeza en ello, son los sentenciados a muerte. Ellos sí que la tienen por demás segura que ése es el último de su vida.

Esto me llevó a reflexionar en cómo nos comportaríamos si supiéramos con certeza que éste es el último día de nuestras vidas.

¿CÓMO SERÍA SI SUPIÉRAMOS CUANDO ES EL ÚLTIMO DÍA DE NUESTRAS VIDAS?

¿O por lo menos que éste está cercano?

La última noche
La última noche

Vivir la angustia de una agonía, de una sentencia o simplemente de un final, no es para nada un evento de euforia y felicidad.

Vivir una agonía, más que los dolores físicos, se nos presenta los dolores de una despedida de nuestros seres queridos, saber que es el último día en que vamos a estar juntos. Por otro lado, la preocupación de lo que sigue después de que esta vida llegue a su fin, la duda, por demás humana, de si realmente tenemos la posibilidad de una vida posterior a ésta y si en esa vida seremos dignos de gozar de la presencia de ese ser superior en el que depositamos nuestra fe. Aun siendo depositarios de una gran fuerza de fe, estar en total recogimiento y unión con nuestro Dios para entregar nuestra vida terrenal en un estado de gracia, como nos lo dicta la fe, nos ubica en un estado total de reflexión y oración, no de euforia.

Todo este conjunto de dolores, dudas y recogimiento, no creo que nos permitan gozar de éste último día como se nos dice en muchos de los mensajes de moda.

Se nos exhorta a gozar como si fuera el último día de los placeres terrenales: el dinero, los bienes materiales, el alcohol, las drogas, el sexo, la comida, el poder. Todo lo superficial de nuestra esencia humana en un exceso de placer y euforia, sin responsabilidad.

Como si fuera el último día…

 

¿QUÉ TAL SI MEJOR VIVIMOS COMO SI FUERA EL PRIMERO?

Los días de nuestra vida
Los días de nuestra vida

Tenemos que aprender que cada nuevo día es el primero de nuestra vida, es el primero de lo que nos resta. Tenemos un costal grade o chiquito llenado con los días que quedan de nuestras vidas. Y cada día que se nos presenta es el primero que sacamos de ese costal.

Ese nuevo día lo vivimos con ilusión y esperanza en que para todo lo que se nos presente, tendremos la sabiduría, la paciencia, la fuerza para salir adelante. De vivir con responsabilidad, de disfrutar de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, del aire que respiramos, de los saludos de la gente con quien nos encontramos.

Es un nuevo día en el que viviremos con alegría por la oportunidad de estar rodeado de nuestros seres queridos, familiares, amigos, compañeros. Es el gran día que llenaremos de amor por la vida y la vida de los demás.

Ese nuevo día es una nueva oportunidad de corregir los errores que hayamos cometido en el transcurso de los días que han salido de nuestro costal, de pedir perdón y reconciliarnos con quienes hayamos causado daño u ofendido.

Hoy es una gran bendición por la cual nuestro Dios nos entrega su amor y nos permite acercarnos a él.

Es una gran puerta que se abre para ayudar a quien lo necesita y también de dar un buen ejemplo a quienes nos tienen en un buen concepto en nuestra vida.

Es una gran luz mediante la que podemos trascender en forma positiva para los siguientes primeros días de nuestra vida y de la vida de los demás.

 

Un nuevo primer día
Un nuevo primer día

¡El primer día de nuestras vidas es el día de hoy, vívelo y disfrútalo con amor!


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