LA MISTERIOSA RELACIÓN ENTRE LOS LIBROS Y LOS LECTORES. Autor: Blanca Lizette Alegría Morales

Relación entre los libros y los lectores

Los libros llevan milenios a nuestro lado y mientras sigan acompañando a la humanidad, existe la esperanza de un mundo mejor.


Blanca Alegría Morales
Blanca Alegría Morales

Es muy grato para El Adobero presentar a una nueva amiga y colaboradora con grandes sueños e inquietudes. Originaria de San Juan del Rio, Querétaro.

Abogada de profesión y metida ahora en el rollo de las marcas, patentes y Derechos de Autor. Joven inquieta y extrovertida, a quien le gustan los retos. Y en sus propias palabras se define como: “…soy una amante del arte, y soy súper curiosa. Amo andar en la calle cuando no hace calor. Me preocupa mucho nuestra conducta (como raza humana) contra la madre naturaleza. Me atraen los temas relacionados con la ciencia y tecnología, me gustan los niños pero no quiero ser mamá. A pesar de ser extrovertida me fascina y respeto mucho mi soledad. Creo que sin esos espacios no funciono igual”

 


Alrededor de los cinco o seis años en la escuela o la casa nos comienzan a enseñar una de las actividades más importantes e útiles de nuestra vida, para algunos me atrevo a decir que incluso se convierte en un placer o acto de rebeldía: Leer.

La lectura nace con letras, éstas son simples e insignificantes símbolos que aislados carecen de sentido. Pero cuando a alguien se le ocurre la brillante idea de comenzar a “hilar” esos símbolos y formar sílabas, muchas sílabas juntitas que aderezadas con signos ortográficos precisos se convierten en párrafos. Estos párrafos son las venas que alimentan un poderoso e inigualable mensaje, éste probablemente se verá materializado en un libro. Un amigo que está esperando a ser descubierto por un lector.

Lectura desde la cuna
Lectura desde la cuna

A los lectores se les forma desde la cuna. Ahí se les leen cuentitos, historias. Tal vez no le narremos la historia exacta que contiene esa obra, pero le podemos comentar con una voz muy dulce y cálida lo que sentimos y nos transmite ese libro.

Hay que tratar de leerles diario una hojita, inventar historias con los letreros que encontramos en la calle, crear aventuras con los elementos que nos rodean. Eso hace que el lector se imagine y comience a producir sur propias ideas, lo enseñamos a leer y por lo tanto lo enseñamos a pensar. Comencemos con esos cuentos clásicos, los que todos conocemos, luego viajemos con las decenas de aventuras y a partir de ahí que cada uno encuentro su camino.

 

Fomentar la lectura en los niños
Fomentar la lectura en los niños

Formar lectores es como formar atletas, si por absurdo que se lea ¿Verdad que a un atleta de siete años de edad no lo vas hacer correr en su primer día de entrenamiento una carrera de un kilómetro cargada de obstáculos? ¿Ni a darle sesenta vueltas a la alberca con dimensiones olímpicas? Lo mismo sucede con los lectores. No podemos ni debemos darle a un pequeño de cinco años a leer La Divina Comedia en su edición especial, con pasta dura, marco histórico, prologo, debates, análisis y pies de páginas. Tal vez se le puede mostrar el libro con sus ilustraciones, si es que contiene, y comentarle algo de éste. Pero a su nivel, con su lenguaje y que tenga sentido en su vida, que le siembre esa inquietud por la lectura.

Si a la pobre criatura la ponemos a leer esto, no sólo no podrá dormir en la noche, existe una probabilidad muy alta de que abandone para siempre la lectura.

El lector es un individuo inconscientemente urgido de un mensaje que puede ir desde ayudarle a resolver una tarea escolar, hasta una misteriosa señal para seguir viviendo.

Cuando en la escuela nos dejan de tarea leer cierta obra, a veces ésta carece de total sentido, es que no estamos preparados para recibir ese mensaje. Probablemente no tenemos la condición, edad, cultura y experiencia para leer ciertos autores y novelas.

Así que muchas de estos libros se pierden en nuestra cabeza porque carecen de una identificación con nuestra propia realidad, no nos expresan ni transmiten nada. Lo más peligroso es que tal vez estas lecturas desanimen a algunos probables futuros lectores. Perder un lector es estar más cerca de la barbarie.

Los Miserables de Víctor Hugo
Los Miserables de Víctor Hugo

Entiendo que en la época de Tolstoi y Victor Hugo no había las grandes distracciones que hoy tenemos. Que sus obras no son sólo largas y “complicadas” sino que hasta pueden parecer tediosas. Pero ¿por qué? Muy simple, su contexto histórico aparentemente no tenía nada que ver con el nuestro. Tal vez, al no existir la televisión, el cine y mucho menos el internet, lo único que había además del teatro, la música, pintura y arquitectura; eran los libros. Entonces podían pasar semanas escribiendo y describiendo a profundidad sus ideas. Al mismo tiempo un sector de la población podía pasar días leyendo sus obras, porque aparentemente no había más cosas en que entretenerse.

Pero todas esas novelas “densas”, en realidad siguen vigentes y son muy hermosas. Se han convertido en obras clásicas no solo por la majestuosidad, pasión y cuidado con las que fueron redactadas, sino que siguen retratando la esencia del ser humano. Al descubrir esa magia, el lector queda prendido para siempre de esa obra, buscando toda su vida otra o muchas otras que lo hagan sentir lo mismo.

Como lectores no podemos llegar a reflejarnos en estas páginas, no hay forma de conmovernos, sino hemos trabajado previa y arduamente en nuestra sensibilidad; a través del buen hábito de la lectura. Pero el hábito se logra con años, constancia y pasión

Pero al contrario de lo que hemos creído, los lectores no elegimos a los libros. Ellos nos eligen.

Amor a los libros
Amor a los libros

No todos los libros son para todos. Esta relación nace como un flechazo de amor a primera vista. Tú crees que eres el seductor, pero en realidad eres el seducido. El libro es tan astuto que te hace creer que lo elegiste, que lo has conquistado. Pero en realidad es todo lo contrario. El lleva mucho tiempo cazándote, esperándote en ese lugar mágico, especial e invisible para muchas otras miradas. Te ha estado observando desde que el autor lo redactaba para ti. Ese libro tiene un mensaje exclusivo y único para tu ser. Nadie más podrá descubrir ese exclusivo misterio más que tu par de ojos.

Porque a pesar de que mucha gente lee el mismo libro, el mensaje para cada uno es diferente. Ya que cada uno de nosotros lleva en su alma su propia historia. Una historia de logros, derrotas, traiciones, amor, amistad, compañerismo, proyectos, metas, etc. Cada uno tenemos un pasado y vivimos un presente que necesita de ese libro para seguir adelante.

Por eso no debemos forzar la lectura, debemos fomentarla a través del amor y si lo que leemos no nos está inspirando nada, hay que cambiar de libro, pero nunca dejar de leer.

Los libros llevan milenios a nuestro lado y mientras sigan acompañando a la humanidad, existe la esperanza de un mundo mejor.


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