DESILUSIÓN. Autor: Miguel Ávila Guzmán

Llorando en un lugar apartado

…y corrí a buscar el lugar más apartado…


Miguel Ávila nos comparte un poema vivo, real del dolor de una desilusión…


Hacía apenas tres días.
Recuerdo claramente aquel instante

Estabas junto a mí,
bella como una diosa.
Y la mirada de tus divinos ojos
casi taladraba mis sentidos

Era tanta la emoción de aquel encuentro,
que de pronto quedé desconcertado
y pude percibir con emoción callada
que tu voz también tartamudeaba

¡Cuántas veces recordé ese momento!
¡Cuántas veces sentí tu presencia!
¡Cuántas veces memoricé el movimiento de tus labios!
¡Cuántas veces memoricé tu nombre!

Mas, hoy te sentí…
distante, lejana,
y sutilmente
tus ojos esquivaron mi mirada

Me retiré, no dije nada.
Y corrí a buscar el lugar más apartado.
Quería que me dejaran solo.
Quería que las horas transcurrieran.
Al fin, ya nada me importaba

Cuando desperté de mi letargo,
había caído la noche.
Y, sin que pudiera contenerme,
a la luz opaca de aquel eclipse de luna,
Lloré, lloré como llora un adolescente.

Desilusión profunda
Desilusión profunda

 

 


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