100 AÑOS DE LAS APARICIONES DE LA VIRGEN MARÍA EN FÁTIMA. Autor: Javier Meré Alcocer

Virgen de Fátima

Al mediodía del 13 de Mayo de 1917, cuando los niños Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, y su prima Lucía dos Santos, de 10 años, llevaban a sus ovejas a pastar vieron sorprendidos un repentino relámpago…


El pasado 13 de mayo de 2017 se cumplieron los primeros cien años de la primera aparición de la Santísima Virgen María en Fátima a tres pastorcillos, fecha en que el Papa Francisco canonizo a dos de los tres niños que vieron seis veces junto con su prima Lucia dos Santos a la Virgen María entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917: Jacinta Marto y su hermano Francisco, beatificados por San Juan Pablo II en el año 2000, que reconoció en 1999 como primer milagro atribuido a los pastorcitos la curación de María Emilia Santos, paralizada durante 22 años, quien pudo levantarse de su silla de ruedas en 1989. Recordemos que para ser canonizados deben ser acreditados con un segundo milagro por el Vaticano, lo que sucedió el 23 de marzo según Radio Vaticano, y que se trata de la curación “inexplicable” en 2013 de un niño brasileño de seis años que sobrevivió sin secuelas a una caída de siete metros, pese a sufrir un grave traumatismo craneal.

Nuestra Señora de Fátima es una de las tres más famosas apariciones de la Virgen María, al igual que en Lourdes y en el Tepeyac.

Juan Pablo II y la Virgen de Fátima
Juan Pablo II y la Virgen de Fátima

San Juan Pablo II tenía una devoción particularmente fuerte a Nuestra Señora de Fátima, quien atribuyó su supervivencia del intento de asesinato que sufrió en 1981 a la intercesión de la Virgen de Fátima, quien en señal de su gratitud colocó la bala que le dispararon en la corona de la bendita imagen.

El Papa Francisco peregrino entre el 12 y 13 de mayo de 2017 al Santuario de Fátima donde celebro el centenario de la primera aparición. El día 12 estuvo en la Capilla de las Apariciones y bendijo las velas. El día 13 concelebró la Misa de canonización en la plaza frente al Santuario y saludo enfermos.

Mediante decreto del 5 de abril, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei permitió a los sacerdotes que celebran en la forma extraordinaria, (en latín y ad orientem), celebrar una Misa Votiva del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María el 13 de mayo de 2017, con motivo de los cien años de las apariciones de la Madre de Dios en Fátima, Portugal.

 

Pastorcitos de Fátima. Jacinta, Lucía y Francisco
Pastorcitos de Fátima. Jacinta, Lucía y Francisco

La historia de Fátima inició en 1916 cuando los niños: Lucía (nueve años), Francisco (ocho años) y Jacinta (seis años); fueron al valle de la Cova de Iría cerca de la aldea de Fátima en Portugal a donde llevaron sus ovejas a pastar. Ese día comenzó a llover subiendo los niños por un lado de la colina al sur del valle hasta una cueva natural, llamada “Cabeço”, donde jugaron, almorzaron y siguiendo la costumbre de los portugueses de la época, se arrodillaron para rezar el Rosario, donde sintieron un viento fuerte y vieron una extraña luz a lo lejos sobre el valle. Mientras observaban la luz vieron cómo se les acercaba hacia el sitio donde se encontraban arrodillados hasta llegar a la misma entrada de la cuevita. Ahí la luz tomó la forma de un joven como de quince años que les dijo: “No teman”, “Yo soy el Ángel de la Paz, recen conmigo”, joven que se postró y con su frente tocó el suelo, enseñando a los niños la oración que señala lo que está mal en el mundo; oración que dice: “Dios mío, Os creo, Os adoro, Os confío y Os amo. E imploro perdón por los que no Os creen, Os adoran, Os confían y Os aman”, repitiendo el Ángel tres veces la oración, una oración en la cual el cielo pide que de la tierra suban oraciones de Fe, Esperanza y Amor -tesoros que todos recibimos por el bautismo-, diciéndoles el Ángel “Recen así, Los corazones de Jesús y María están atentos a vuestras súplicas”.

La segunda vez que el Ángel de la Paz visitó a los niños ellos jugaban cerca del pozo detrás de la casa de Lucía y les dijo: “¿Que hacen? Recen, recen sin cesar; ofrezcan oraciones y sacrificios al Todopoderoso”, Lucía confusa por sus palabras le preguntó: “Pero ¿Cómo debemos sacrificarnos?” diciéndoles el Ángel: “En todo lo que hagan ofrezcan un sacrificio a Dios para pagar por los pecados que le ofenden, sobre todo, acepten con sumisión los sufrimientos que Dios les va a mandar”. Como Francisco sólo vio al Ángel pero no lo escuchó, las niñas le comentaron a Francisco lo que había dicho el Ángel, quien dijo: “Pero como debemos sufrir”, “No estamos enfermos, tenemos suficiente para comer y un sitio para vivir”. Francisco aprendió su significado cuando su hermano mayor se enlistó en el ejército para pelear en la guerra mundial; la pequeña Jacinta se deprimió por la preocupación en su hogar de los muertos en los campos de batalla y Lucía conoció de los problemas de su familia cuando su padre comenzó a gastar todo el dinero en las tabernas, quien extendía sus bracitos y lloraba diciendo; “Señor, Os ofrecemos todos estos sufrimientos para la conversión de los pecadores”.

A fines del verano de 1916, el Ángel de la Paz visitó a los niños por tercera y última vez en la cueva de “Cabeco” cuando ellos rezaban, cueva que fue santificada debido a su primera visita. El Ángel arrodillado sostenía en su mano un Cáliz y sobre él, una Hostia sangrando y dijo la oración: “O Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Os adoro y ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en los tabernáculos en el mundo, en reparación por las injurias, sacrilegios é indiferencias por los cuales Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María, Os imploro por la conversión de los pobres pecadores”. Luego le dio la Hostia a Lucía y el contenido del Cáliz a Francisco y a Jacinta y dijo: “Tomad y bebed del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, horriblemente ofendido por hombres ingratos. Haced reparación por sus crímenes y consuelen a Dios.”

Al mediodía del 13 de Mayo de 1917, cuando los niños Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, y su prima Lucía dos Santos, de 10 años, llevaban a sus ovejas a pastar vieron sorprendidos un repentino relámpago. Mirando al cielo no vieron señal de tormenta; el cielo nunca había estado tan bello, ni el valle tan pacífico. Otra vez vino el rayo y temiendo que una tormenta repentina los sorprendiera, corrieron en dirección de la pequeña cueva. Al volverse se sorprendieron al ver una Bella Dama vestida de blanco sosteniendo un rosario parada sobre uno de los pequeños robles cercanos. “No Teman”, Dijo la Bella Dama. Sin miedo Lucía le preguntó: “¿De dónde viene Usted?”, “Vengo del cielo.” “ịDel cielo!” dijo Lucía y le preguntó: “¿Iré al cielo?”, “Sí”. Y pensando en sus compañeros le dijo: “¿Y Jacinta, irá también?”, “Sí”, “¿Y Francisco, irá también al cielo?” Francisco al oír su nombre volteó y vio a las niñas mirando hacia el arbolito, y no viendo nada, gritó; “ịTírale una piedra a ver si se va!” Lucía le preguntó a la Dama: “¿Por qué Francisco no la ve?”, respondiéndole la Bella Dama las palabras que todos debemos tomar muy en serio: “Dile a Francisco que rece el Rosario y me verá.” Inmediatamente Francisco comenzó a rezar. Antes de terminar, sus ojos se abrieron y pudo ver la visión que lo cambió en uno de los más grandes apóstoles de la oración de estos tiempos. El pequeño Francisco nunca olvidó las palabras de Nuestra Señora y se convirtió en una inspiración para los demás.

El 13 de junio de 1917 la Virgen María se les apareció a los niños y les pidió que añadieran entre cada diez Aves Marías la invocación: “O Jesús mío, perdone nuestros pecados, líbrenos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.” Les pidió que hicieran sacrificios diariamente y abriendo sus manos que habían estado siempre juntas en oración, les reveló Su Inmaculado Corazón rodeado de espinas, herido y sangrando.

Milagro del 13 de Octubre de 1917
Milagro del 13 de Octubre de 1917

La Virgen se les apareció cuatro veces más entre el 13 de julio y el 13 de octubre de 1917, fecha en que la Virgen María se les presentó como Nuestra Señora del Carmen, sosteniendo el Santo Escapulario, que es el signo de consagración al Inmaculado Corazón de María y realizó el gran milagro del sol ante una multitud de 70,000 personas, entre los que se encontraban algunos periodistas y personalidades públicas de la época. Las personas observaron horrorizados como el sol se puso de color rojo sangre y empezó a bailar en el cielo; luego empezó a bajar y acercarse a ellos. Cuando el sol finalmente regresó a su sitio, los asistentes supieron que el cielo había bajado a la tierra, escribiendo el periodista ateo Avelino de Almeida, del diario O Século: “yo lo he visto… yo lo he visto”. Francisco y Jacinta murieron en 1919 y 1920, respectivamente, Lucía se convirtió en monja carmelita y murió en 2005. Su causa de beatificación está abierta.

El mensaje de las apariciones de Fátima puede resumirse principalmente en un llamado al arrepentimiento y a la oración. El 28 de abril de 1919, se inició la construcción de la Capilla de las apariciones, permitiéndose celebrar por primera vez la Santa Misa el 13 de octubre de 1921. El 13 de octubre de 1930, el obispo de Leiria declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima, proclamando la Iglesia el carácter sobrenatural de las apariciones. El 13 de mayo de 1931, siguiendo el mensaje de Fátima, el Episcopado portugués celebra la primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María. El 31 de octubre de 1942, el Papa Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido por Nuestra Señora.

Coronación de la Virgen de Fátima
Coronación de la Virgen de Fátima

El 13 de mayo de 1946, la estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capilla es coronada por el cardenal Marsella, legado pontificio. La corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial. El 13 de mayo de 1967, el Beato Papa Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

Los días 12 y 13 de mayo de 1982, el Papa San Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber sobrevivido al atentado sufrido exactamente un año antes en la plaza de San Pedro y consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de Rusia.

El 25 de marzo de 1984, el Papa San Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración, en la plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen. Más tarde Lucía asegura que esta consagración satisface la petición hecha por la Virgen. Los días 12 y 13 de mayo de 1991, el Papa San Juan Pablo II peregrina a Fátima por segunda en el décimo aniversario de su atentado.

Visita de Juan Pablo II a Fátima el 13 de mayo de 2000
Visita de Juan Pablo II a Fátima el 13 de mayo de 2000

El 13 de mayo de 2000, San Juan Pablo II, visita Fátima por tercera vez y ante una multitud de peregrinos, beatifica a Francisco y Jacinta y revela la tercera parte del secreto de Fátima. El Papa insiste en la importancia de los mensajes y en la santidad de los niños. Los presenta como ejemplo de oración, amor y penitencia. El Papa Benedicto XVI peregrinó también Fátima.

Los mexicanos somos privilegiados al contar con una Ermita dedicada a la Santísima Virgen María en su advocación de Fátima en el municipio de Colón, Querétaro, gracias al altruismo de un grupo de personas comprometidas con la Santísima Virgen María del municipio de Colón y de otros municipios del estado de Querétaro encabezadas por las familias Gutiérrez, Arteaga, Briones, De La Torre, Montes, Guevara, Arreguín y varias más; Ermita que fuera bendecida el 13 de mayo de 2008, fecha del inicio de la Primera Peregrinación de la Parroquia de San Francisco de Asís de Colón a la Ermita de Fátima.

 

 

Ermita de la Virgen de Fátima en Colón Querétaro
Ermita de la Virgen de Fátima en Colón Querétaro

Con motivo del primer centenario de las apariciones de la Virgen María en Fátima el sábado 13 de mayo de 2017 se tuvo la Décima Peregrinación de la Parroquia de San Francisco de Asís de Colón a la Ermita de Fátima de Colón, Qro., acudiendo además la X cabalgata que parte del rancho “El Salitrito” en El Lindero, Colón, Qro. En la Ermita se tuvo la Función Eucarística presidida por el Pbro. Mario González Melchor, Párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís, quien al término de la Eucaristía coronó la Imagen de la Virgen de Fátima con la corona traída exprofeso de Portugal por el hermano peregrino Don Fabián Arreguín De La Torre. Al término de la coronación la Comisión Organizadora, compuesta por muchas queretanos de buena voluntad, compartió el pan y la sal con todas los asistentes a la celebración, comida que contó con alrededor de dos mil personas.

 

 

Comentarios al correo electrónico temporal_franxama@hotmail.com


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