LOS PROFETAS (2ª). Autor: Alfonso Montejano

Plagas de Egipto

Palo dado ni Dios lo quita, daño que le hagamos al Planeta es irreversible…


Continuación…

Tremenda catástrofe ecológica que causó Jehová para que Akenatón o Ramsés II (Dios no sabía inspirar la escritura de los nombres de los gobernantes egipcios), dejara ir a su pueblo para que le sirviera y le hiciera sacrificios, murieron varias veces: peces, ranas, moscas, caballos, asnos, camellos, vacas, ovejas y langostas, dejó piojos en un pueblo pulcro, destrozó dos veces toda hierba verde y árboles, alteró corredores marinos de flora y fauna, interrumpió cadenas alimenticias al abrir el Mar Rojo, alteró el equilibrio que Él mismo había forjado con tanto trabajo al arrojar los desechos de langosta, volvió a resucitar y a matar por tercera ocasión, en éxodo 14:23 y en éxodo 14:28, a los caballos que ya estaban muertos.

Dios puede hacer lo que Él quiera, excepto transgredir las normas que Él mismo dictaminó, es decir, si te mueres una vez no te vas a volver a morir (a menos que te resuciten, como a Lázaro), si te pinchas un dedo, te va a salir sangre no clorofila, Dios así lo dispuso y manejó esa línea evolutiva de vida para la creación del ser humano inteligente y sensato, esto con la finalidad de lograr un equilibrio armónico de sus propias leyes en beneficio de la expansión universal y la convivencia saludable entre los hombres y los ecosistemas que nos rodean.

Plagas modernas
Plagas modernas

Estamos hechos a su imagen y semejanza (iracundos, corajudos, depredadores, belicosos), Dios no va a transgredir sus adecuaciones perfectas so pena de poner un mal ejemplo a sus resultados, sólo que ese mal ejemplo, es lo único que hemos tomado de Dios para agredir la naturaleza y dejar a la Tierra en tinieblas de conocimiento ambiental, con plagas desconocidas que están surgiendo en el deshielo de los glaciares, sólo que ahora son causadas por el hombre y no por la sabiduría divina; quizás sean las tentaciones maliciosas de un ser absoluto y pleno que contiene al bien y al mal, que quiso ir en contra de la sostenibilidad de su propia creación, y que nosotros, con el cambio climático, estamos exagerando al eludir la responsabilidad trasladada por su omnisciencia a nuestra especie.

Los Egipcios, sin abusar de su libre albedrío fueron generosos, según la Biblia, hasta oro y plata regalaron a los esclavos para hacer más amable la despedida, iniciando con esto, un amor desmedido a las posesiones, lo cual no nos ha permitido caminar juntos hacia la equidad y justicia prevista en la verdad de un orden natural perfecto. Con tanta plaga, antes no destruyó otra vez todo el Planeta, pero en fin, rescatemos lo humano de los hechos y démosle vuelta a la hoja: no es ese estilo de vida agresivo de Dios ni de los hombres, lo que conviene y lo que edifica a una civilización sólida y resistente como la que pretendemos reordenar para restaurar la comunión con la naturaleza y lo santo.

Daños Irreversibles
Daños Irreversibles
jre/Photo by Jiri Rezac / GREENPEACE
© Jiri Rezac 2009

Palo dado ni Dios lo quita, daño que le hagamos al Planeta es irreversible, hay que tener confianza hasta el último momento, nos dicen los libros sagrados y podemos, sin dañar la tierra con transgénicos, lograr de nuevo el equilibrio sustentable que nos fue regalado, Dios nos da lo que necesitamos, no más ni menos maná repartido en forma equitativa, sólo es cuestión de sintonizar las ideas con una naturaleza juiciosa y una evolución que nos lleva millones de años de ventaja en pensar cómo hacer bien las cosas. Si Chucha, que fácil, ni la escritura supuestamente inspirada por Dios habla de ese estilo de convivencia entre todas las formas de vida, más bien nos conduce por caminos torcidos para sentirnos los reyes de la creación, en lugar de motivarnos a la comprensión de la consciencia medioambiental que nos motive a cuidar la obra del Dios Altísimo, anterior a todos los dioses inventados por los hombres.

Ver para creer, decía un discípulo escéptico escritor de evangelios apócrifos preocupado por los peces y los pájaros: “si vuestros guías os dicen que el reino está en el cielo, los pájaros os precederán, si os dicen que está en el mar, entonces los peces os precederán, cuando os lleguéis a conocer, entonces seréis conocidos y sabréis que vosotros sois los hijos del Padre viviente” (Evangelio de Tomás).

 

Las leyes de Moisés
Las leyes de Moisés

En la Biblia, hay leyes faltantes y sobrantes, además de otras incumplidas y decididas para ese momento en particular, no para un futuro incierto que se supone Dios debía conocer, algunas son básicas para el buen desempeño de los procesos, y también son difusas en las circunstancias del transcurso del tiempo, una elemental para recibir revelación objetiva sobre la interacción entre los seres humanos se da en éxodo 20:3: “No tendrás dioses ajenos delante de mi” de la que se derivan las siguientes: éxodo 20:4: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”, éxodo 20:5: “No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” y éxodo 20:6: “Y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. Ley que algunos grupos han sustraído de su base de enseñanza, para acomodar conveniencias limitadas, acusatorias y atemorizantes, con la finalidad de preservar intereses de poderío y control sobre los opacados de corazón; si consideramos a un Dios de la sustentabilidad anterior a Jehová de los ejércitos, es elemental que si te asientas en una tierra erosionada, que no tiene agua y no te devuelve cultivos, la cuarta, la quinta, la sexta y la séptima generación van a sufrir las consecuencias de esa mala decisión.

Según la biblia, la honra sobre los padres es para que tus días se alarguen en la tierra (no para que, de acuerdo con el Dios de la sustentabilidad, el mundo funcione mejor y sobreviva la especie humana), y la orden de no matar no te da opciones para juzgar y evaluar el grado de bondad sobre lo malo, y decidir si, viendo que no aparece nadie, matas a tu enemigo y lo escondes en la arena, lo cual sucede en éxodo 2:11 con Moisés.

Después aparecen leyes sobre los esclavos ¡Por favor! Dios te elige para ser testimonio de progreso vanguardista, adecuado para la evolución eficaz de la vida, siempre tendiente hacia estadios superiores de perfección a imagen y semejanza de tu creador naturalista, ejemplo de escalada sustentable soportada por los pilares de igualdad y productividad, no para masacrar gente y buscar diferencias de clases, totalmente fuera de la insistente justicia equitativa bíblica. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. Leyes obsoletas de un Dios que no previene el futuro; un Dios preocupado por su obra maestra (la naturaleza), debió haber mandado también tallar en sus tablas: tierra por tierra y cáncer en la piel de los desposeídos por exceso de emisiones de gases de efecto invernadero de los afortunados.

Los diez mandamientos
Los diez mandamientos

Lo bueno es que, con sólo diez mandamientos, su misericordia alcanzó para viudas, huérfanos y extranjeros que quedaron después de las interminables guerras de exterminio que ha provocado la terquedad en las negociaciones sobre la posesión de los bienes otorgados por decreto divino. Así vencimos sospechosamente al desierto, con guerras y la ayuda de dioses traicioneros a su propia convicción original.

Continuará…

 

 

 

 

 


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