ENTREVISTA CON EL ING. ANTONIO SÁNCHEZ HERNÁNDEZ (1ª parte). Autor: El Adobero

Ing. Antonio Sánchez Hernández

…es una gran satisfacción y además muy oportuno, compartir con ustedes esta entrevista con uno de los maestros más prolíficos de la Universidad Autónoma de Querétaro, en este 15 de mayo “Día del Maestro”…


El Ing. Antonio Sánchez Hernández ha sido maestro de estructuras de la mayor parte de ingenieros civiles egresados de la Escuela, y ahora Facultad, de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Para este Adobero, tenerlo como el personaje que da inicio a una serie de entrevistas que pretendemos hacer a personalidades que sobresalen por su historia, su habilidades o simplemente porque han trascendido a su quehacer diario, es una gran satisfacción y además muy oportuno, compartir con ustedes esta remembranza de uno de los maestros más prolíficos de la Universidad Autónoma de Querétaro, en este 15 de mayo “Día del Maestro”

Muchos lo conocen como “El Chiquito”, por su estatura, sin embargo para mí siempre ha sido y seguirá siendo “Toño”, como mi maestro, pero más que nada, como mi amigo.


El Adobero:

– Toño, muchas gracias por permitirnos esta entrevista, en la que más que tocar la exhibición de los logros profesionales, pretendemos que nos compartas el sentir humano de “Toño” Sánchez en su gran trayectoria como persona, como maestro, como profesionista y como funcionario. Te voy a pedir que nos platiques un poco de tu infancia, tu familia y qué recuerdos tienes de esos tiempos.

Toño:

– Mira, yo soy queretano, nací en un barrio entre el centro y San Francisquito, ni soy de San Francisquito ni soy del centro y toda mi familia ahí nació y ahí creció. Yo soy procedente de una familia numerosa, fuimos once hermanos, de los cuales, ya ahorita, se han ido tres. Soy de familia clase media baja, en la que se luchó por la subsistencia, por salir adelante, fui educado en la educación pública, en las escuelas que antes había, fuimos una familia en la que todos luchábamos para la subsistencia, en un barrio muy alegre, un barrio que estaba a las orillas de la ciudad, entonces uno no tenía necesidad de ir a los campos o a las canchas, ahí afuera de la casa la agarrábamos de campo de béisbol y de futbol. Antes nos íbamos a la escuela de 9:00 a 12:00 y luego de 3:00 a 5:00, entonces, como en estos tiempos, había luz en la tarde después de las 5:00 y a partir de ahí el campo era de nosotros, a jugar futbol, béisbol, y con toda mi familia, mis hermanas, hermanas y algunos amigos del barrio jugábamos a lo que ahora ya no se juega, que a las escondidas, la víbora de la mar, a los quemados, cosas que ya no existen, al balero jugábamos en el tiempo de todos santos, canicas, todos esos deportes que ya pasaron a la historia.

 

El Adobero:

– ¿Dónde hiciste tus primero estudios, tu kínder, tu primaria, tu secundaria,. ¿Qué recuerdos tienes de tus maestros de esa parte de tu vida? ¿Qué recuerdos tienes de tu adolescencia, a que equipos perteneciste, de qué pandilla eras?

 

Toño

– Antes había parvulitos y yo estuve en un colegio, ya desaparecido de las hermanas Ballesteros, en la esquina de Independencia casi esquina con Pasteur. Después hice dos años en una escuela también cercana por ahí en la Escuela Juan Antonio de Urrutia y Arana, con Esperanza McCormick, maestra muy buena, pero dura y castigadora. Si nos portábamos mal luego nos bajaba el pantalón y traía una vara de membrillo y nos daba tres o cuatro, según la pena que nos tocaba.

De ahí pasé a la Escuela Benito Juárez, la que nosotros inauguramos y estaba ubicada en Allende y Zaragoza, ahí terminé mi primaria. Después se fue modernizando poco a poco en el mismo lugar con aulas tipo CAPFCE. Esta escuela era en aquel entonces de las más prestigiadas junto con la escuela Vicente Guerrero. En ese entonces todavía estaba por ahí la plaza de toros Colón. Recuerdo que la Alameda tenía sus calzadas de tierra, no estaba pavimentada. No recuerdo el año, pero yo tenía unos siete u ocho años cuando se inauguró el alumbrado de la Alameda y recuerdo que estando de vacaciones, yo andaba con uno de mis hermanos en la inauguración del alumbrado y nos perdimos en la Alameda, había varias salidas y nos salimos por una equivocada.

De la primaria, tengo buenos recuerdos, había buenos maestros antes, que tenían vocación, que le echaban ganas, yo tuve un maestro Lira, un maestro Hermenegildo muy bueno, tuve una Esperanza Dolores que era la esperanza del director Azcárraga, muy buenos recuerdos de maestros muy bien preparados. Había competencias en aquél entonces del saber, en las que participé algunas veces.

De la primaria pasé a la Secundaria Diurna, que ahora es la número uno, en ese transitar por la secundaria, esta escuela estuvo en varios lugares, estuvimos en Santa Rosa de Viterbo, en el ex convento de Capuchinas, donde posteriormente estuvo el PRI, en Santa Clara, y al final terminé en Hidalgo, frente a los funerales Ortega. Simultáneamente a cuando estuve yo en la secundaria llevaba unos cursos de modelaje.

 

El Adobero:

– ¿Dónde de hiciste tus estudios de Preparatoria, profesional y de postgrado, cómo era la Universidad cuando estudiaste, te tocó participar en el movimiento de la Autonomía Universitaria?, platícanos de ¿cuáles maestros crees que fueron los que más impactaron en tu vida profesional?, ¿Recuerdas algunas anécdotas que nos pudieras compartir, recuerdas a algunos compañeros sobresalientes, ya sea por su capacidad o por su facilidad para hacer relajo? ¿Nos podrías compartir algunas anécdotas de esta etapa de tu vida?

 

Toño:

– Después de la secundaria, me fui a estudiar en la preparatoria de la Universidad Autónoma de Querétaro. Cuando estudiaba yo la preparatoria, se dio el movimiento por la autonomía, yo estaba imberbe, era un adolescente, por lo que ese movimiento yo lo vi de lejos, no me involucré pero ya empezaba a meterme en la política estudiantil en la prepa. Toda la Universidad estaba ahí en lo que fue la prepa centro, Química, Contabilidad, todas las carreras estábamos ahí, y ahí empecé a tener la inquietud de la semillita de la “grilla” estudiantil.

Terminamos la preparatoria, por allá de 1961, y quería estudiar Ingeniería Mecánica. Desde que estábamos en prepa empezamos a promover esa carrera, porque ya estaban instalados aquí la Industria del Hierro, Tremec… y había muchos ingenieros mecánicos, electricistas y empezamos a tener contacto con ellos para promover que aquí se hiciera la carrera de Mecánico Electricista. Este movimiento lo tomó el Ing. Legarreta de la Universidad, que era el que estaba al frente de esta promoción, el Gobierno del Estado en aquél entonces el Ing. González de Cosío que estaba entrando al gobierno, y el movimiento se logró pero con la carrera de Ingeniería Civil. Y así fue que yo aquí solamente estudié los primeros años que eran los que existían, los correspondientes al tronco común, y después nos teníamos que ir a otras universidades, a México, a Veracruz… En esos tiempos se abre el tercer año de Ingeniería Civil y no de Mecánica, por lo que yo me fui a México a estudiar Ingeniería Mecánica, pero por varios requisitos que allá nos pedían entre ellos el inglés en lo que yo andaba mal muy mal, por lo que no logré ubicarme bien allá en México y me regresé aquí a Ingeniería Civil. Me integre a la que fue la segunda generación de Ingeniería Civil.

Tuvimos muchos problemas en cuanto a nuestra formación, porque en aquél entonces, nosotros fuimos la generación 62 – 66, la ingeniería que se hacía aquí en Querétaro estaba en pañales. No había prácticamente ingenieros. Donde había más movimiento era en la Secretaría de Obras Públicas, la SOP federal y en la Secretaría de Recursos Hidráulicos, y ahí había muchos disque ingenieros civiles pero no tenían título ni nada, pero de ahí nos agarramos algunos para que enseñaran la ingeniería civil. Algunos maestros que trabajaban en el grupo ICA, dieron clases, entre ellos recuerdo mucho al Ing, Osuna, el Ing. Segovia que me dio estructuras, y estaban construyendo el hospital del Seguro Social con CyP la filial de ICA. Y pues, costaba trabajo conseguir buenos maestros. Puedo decir críticamente que nosotros tuvimos una formación ingenieril un poco deficiente.

Solamente para marcar cómo estábamos en conocimientos, nosotros, en una materia que es muy importante para la ingeniería civil,la mecánica de suelos, nos la impartió un ingeniero de recursos con el que, si tuvimos diez clases en todo el año fueron muchas, porque eran tan malos… pero si nos hicieron comprar el libro de Juárez Badillo y cada quién por su cuenta le daba, esos eran nuestros maestros, hubo algunos buenos, los pocos, y muchos que se esforzaban por enseñarnos, con mucha voluntad y pocos conocimientos. Y así fue como salimos las dos primeras generaciones. La primera donde estaban Jesús Pérez Hermosillo, Agustín Pacheco que eran de los más estudiosos, y la mía donde estaban Guillermo Rojas, Juan Vázquez, Luis Barba Calvillo, Pablo Arana, Toño Mariné… éramos más inquietos. Nuestro padrino de generación fue el gobernador González de Cosío, con el que llevábamos muy buena relación desde que éramos estudiantes porque él nos apoyaba mucho en la grilla estudiantil y cuando íbamos en los últimos años se dio el conflicto con la iglesia de Santiago y la toma del anexo.

Como éramos pocos, teníamos muy buena relación con los rectores de aquél entonces. A mí me tocó entrar con Fernando Díaz Ramírez, “el Chayote”, después el Lic. Macedo, muy correcto, después el Lic. Rabel, “Rabelito”, el Lic. Agapito Pozo. En ese tiempo se dio un parte aguas del pensamiento estudiantil y social con la llegada del Hugo Gutiérrez Vega, con él se instalaron aquí otras disciplinas como la escuelas de Psicología, y con ellos algunos personajes “rojillos” por lo que la sociedad queretana estaba espantada, pero accedió.

Continuará…


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

adobero21@gmail.com
pioxsalgado@eladobero.com

¡Hasta el próximo adobe!

Related posts

Deja un comentario