MIS RECUERDOS DE LA AVENIDA EZEQUIEL MONTES, “LA CALZADA” (3ª). Autor: Gonzalo Guerrero Renaud

Av. Ezequiel Montes. De Hidalgo a Morelos

En el número 58, estuvo (y aún existe hasta la fecha) la lechería de “Las Castañeda”, a donde solía ir a comprar leche “bronca”…


Gonzalo Guerrero nos presenta ahora la tercera parte de su serie sobre la Avenida Ezequiel Montes, de una de las zonas más populares del Querétaro del siglo XX…


EL MERCADO HIDALGO Y “LA BRONCA DE LA LECHE BRONCA”. (Cuadra entre Morelos e Hidalgo)

Mercado Hidalgo. Acceso por la Av. Ezequiel Montes
Mercado Hidalgo. Acceso por la Av. Ezequiel Montes

En la cuadra entre Morelos e Hidalgo, se encuentran, en la acera poniente, unos locales que forman parte de El Mercado Hidalgo, que al parecer fueron construídos en 1957. En uno de esos locales, en el número 51, se encontraba una panadería que, si mal no recuerdo, se llamó primero La Moderna y luego, después de haber sido sometido a concurso público la definición de un nuevo nombre, le pusieron “PANDORADO”. En la entrada al mercado, sobre esa acera, por las noches se ponía un puesto de tacos y otros puestos de antojitos. En esa misma área estaba el sitio de taxis “La Calzada”, que tenía una pequeña caseta con un teléfono para recibir las llamadas de los clientes. Por cierto que, sobre esa misma acera, recuerdo que un tiempo hubo parquímetros.

La Lecheria de Las Castañeda
La Lecheria de Las Castañeda

En la acera de enfrente, la del lado oriente, por las noches se ponía un carrito de tacos de carne de cerdo un poco grasosa y finamente picada. En el número 58, estuvo (y aún existe hasta la fecha) la lechería de “Las Castañeda”, a donde solía ir a comprar leche “bronca” para la casa (unos 5 litros, por lo menos, pues éramos 13 hermanos); la leche se hervía y le quedaba arriba la deliciosa “nata” que le untábamos al pan. Me comenta mi papá que esa lechería estaba ahí desde los años 40. A la fecha siguen vendiendo lácteos en ese local (quesos, crema, etc). Recuerdo que la leche bronca la dejaron de vender por órdenes del gobierno estatal (el gobernador, si no mal recuerdo, era Antonio Calzada) y hubo “BRONCA”; manifestaciones de señoras del barrio pidiendo que se permitiera seguir vendiendo la leche bronca, pero no lograron nada. Recuerdo haber ido a una de las manifestaciones con mi tía Ma. Antonieta Guerrero y unas amigas de ellas. Fue la primera vez que participé en una acción de ese tipo.

A un lado de esa lechería, hacia el sur, en el número 56, estaba un localito de un zapatero remendón que le decían El Chato, al que conocíamos por ser sus clientes y porque era peregrino de a pie al Tepeyac, al igual que nosotros.

Av. Ezequiel Montes. Acera Poniente
Av. Ezequiel Montes. Acera Poniente

Más hacia el sur de ese local, en la esquina con Hidalgo, había una peluquería a la que también a veces iba yo a cortarme el pelo. Tenía un antiguo sillón giratorio y, en una repisa, había un tazón con agua jabonosa al que le metían una resistencia metálica que, a su vez, conectaban a la toma de corriente eléctrica para calentar el agua con la cual remojaban un “chulo” (cepillo pequeño) y luego, con ese chulo untaban el agua en las orillas del pelo para delinear con navaja el corte.

 

 

 

 

 


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