LOS JUEGOS OLVIDADOS. LA PACHANGA. Autor: El Adobero

Jardín y templo parroquial de Salvatierra por el año de 1963

…en esos tiempos había temporadas para cada uno de los juegos, la temporada para las canicas, para la pelota de fuego, para el balero, para el yo-yo, para los hoyitos, etc…


Mi infancia estuvo llena de miles de tardes de juegos, casi siempre con mis hermanos y amigos. Juegos que compartíamos y disfrutábamos en grande en nuestro pueblo donde nací, en Salvatierra, Guanajuato.

Mi pueblo en ese tiempo era un pueblo tranquilo, con algunas excepciones, con calles empedradas, aguas negras en las calles, con muchos escuincles callejeros, como nosotros, niñas bonitas en sus casas, un jardín grande en el centro del poblado, con otra fisonomía y enfrente el templo parroquial con una torre y una segunda en construcción, muchas cantinas, casi tantas como templos.

Mis primeros recuerdos vienen desde cuando yo era un párvulo de 5 años de edad. Mi día empezaba muy temprano, a las seis de la mañana era la primera misa que se cantaba en el templo parroquial. Mi padre, el profesor Leopoldo, nos levantaba cuando “Don Gualo” el campanero empezaba a tocar la primera llamada con las campanas de la iglesia. Aún no rayaba el sol, aún era de noche. A esas horas los asistentes a misa, feligreses devotos asistían para encomendarse a Dios y la virgencita de La Luz, sus actividades, los campesinos antes de salir a sus campos para rogar por un buen temporal, los comerciantes para pedir a Dios que les socorriera con buenas ventas, los niños cantores a regañadientes, ya que a esa edad, lo que nunca nos faltaba era el sueño y el hambre. Nos lavábamos rápidamente la cara con agua fría, y ya Ramoncita mi madre, nos esperaba para cariñosamente carrerearnos para no llegar tarde a la misa.

En la misa de esa hora, se celebraban algunas ceremonias en las que no se quería que asistieran mucha gente, ya fuera porque era una boda de una novia más que embarazada, o como el caso de las múltiples bodas de “Don Checho”, un gran caballero de Colón que, si la memoria no me falla, se casó como siete veces, obviamente después de enterrar a la anterior esposa correspondiente, todas ellas más jóvenes que él, sin embargo, sería tanta la euforia y la energía de Don Chencho por las noches, que las que morían eran las señoras jóvenes y no el anciano que parecía tan galante caballero.

Al terminar la misa, corríamos lo más rápido posible a nuestra casa, allá por los rumbos de San Francisco, para desayunar un pan con leche bronca y un taco de frijoles que nunca le faltaron a mi madre para alimentar a siete hermanos, que rayaban desde un bebé de brazos que era mi hermano Hugolino hasta los maestros del colegio, mis hermanos Leopoldo y Tarsicio, que acababan de regresar de sus estudios en el seminario de Morelia.

Yo cursaba el primer grado de la primaria, con la maestra Juanita Moreno en el Colegio José María Morelos, el cual era patrocinado por el Sr. Cura Don Ruperto Mendoza. En el colegio se mantenía una estricta disciplina, las horas de clase eran exclusivamente de clase y la hora del recreo, que era esperada con ansias por todos mis compañeros, era para el recreo y lo disfrutábamos en grande.

Ya ubicados en esos años maravillosos, les quiero compartir algunos recuerdos de juegos que disfrutamos con todos los amigos.

Les platico que en esos tiempos había temporadas para cada uno de los juegos, la temporada para las canicas, para la pelota de fuego, para el balero, para el yo-yo, para los hoyitos, etc. teníamos establecidos, de acuerdo a las fechas, temporadas para cada juego. Lo único que jugábamos durante todo el año sin importar las temporadas de los otros juegos, era el futbol o la pelotita, así le llamábamos, y éramos bastante buenos, a fuerza de jugar siempre, se armaban equipos de acuerdo a las actividades, de escuelas, de grupos, de los cantores, de los acólitos, de los del barrio de San Juan, del barrio del Pífano, de la Colonia, de Santo Domingo. Y así como eran los equipos de futbol también se armaban los equipos de los demás juegos para los torneos respectivos. De esos mismos equipos nacían las pandillas de cada barrio o grupo.

Teníamos un universo muy grande de juegos, juegos muy emocionantes que algunas veces terminaban con uno que otro pleito por las discusiones del mismo. Esas peleas siempre terminaban cunado un peleador caía al suelo o cuando le salía sangre de la nariz o del “hocico”. Y el rencor entre los contendientes normalmente no duraba más de una tarde., al día siguiente continuábamos tan amigos como antes del pleito y a seguir jugando…

Quiero, en esta ocasión, compartir con ustedes uno de esos juegos que en estos tiempos ya ni se mencionan, el juego de La Pachanga.

LA PACHANGA

 

Instrumentos del juego
Instrumentos del juego

La Pachanga era un juego muy emocionante que se jugaba con dos palos, cortados de una rama de un árbol o recortados de alguna escoba sobrante, uno de aproximadamente 30 cm de largo y el otro de 15 cm.

Campo de juego:

Campo de juego
Campo de juego

Se parecía un poquito al béisbol ya que tenía un home y se podía jugar hasta con máximo de cuatro jugadores de los cuales uno era el bateador y los demás los lanzadores.

El campo de juego podía ser cualquier patio, solar o calle del pueblo.

En el home se hace un hoyo de aproximadamente 10 cm de diámetro por 5 cm de hondo.

El jugador del home podía hace tres tipos de lanzamientos por cada una de las entradas:

Inicio del juego:

Se colocan los cuatro jugadores a una distancia de aproximadamente 10 metros del home, cada uno lanzará el palito hacia el home y de acuerdo a la distancia entre donde haya caído el palito y el home se toman número en el turno al home, siendo el primero el más cercano a éste y así sucesivamente, numerando cada uno de los jugadores. De acuerdo a esta numeración los lanzadores escogen su posición en el campo de juego.

Primer lanzamiento:

Primer lanzamiento
Primer lanzamiento

Se coloca el palito corto atravesado en el hoyo de home, y colocando el palo grande, bate, debajo del palito se lanza lo más fuerte posible y lejos de la posición de cada uno de los lanzadores.

Si algún lanzador cacha el palito antes de caer al suelo, se declara out y el jugador de home pasa a ser lanzador y el que lo atrapó toma la posición en home para batear.

Si ningún lanzador cacha el palito en el aire corren todos los lanzadores para atrapar el palito donde cayó y el que lo haya atrapado será el lanzador de esa jugada.

Mientras tanto, el bateador coloca el palo grade, bate, en el centro del agujero de forma vertical sosteniéndolo con una mano y el lanzador que atrapó el palito lo lanza tratando de golpear al bate que está vertical en hoyo de home, si logra golpearlo se declara out y el que lo lanzó pasa al home.

Si no lo logra, el bateador tratará de esquivar el palito para que se vaya lo más lejos posible del home. Desde el home hasta donde pare el palito el bateador contará la distancia medida con el bate, cada distancia de un bate cuenta como un punto, se anotan y se continúa con el siguiente lanzamiento hasta que los lanzadores consigan hacerle out al bateador.

Segundo Lanzamiento:

Segundo lanzamiento
Segundo lanzamiento

Se toma con la punta de dos dedos de una mano el palo corto como si estuviera colgando y con el palo grande se batea golpeándolo lo más lejos posible de los lanzadores. Se tienen hasta tres oportunidades para batear el palito, si no se logra se declara out y el siguiente jugador en el orden pasa a ser el bateador.

A partir de ahí se procede como en el primer lanzamiento. Si no se logra hacer out se continúa con el tercer lanzamiento.

Tercer lanzamiento:

Tercer lanzamiento
Tercer lanzamiento

Se coloca una piedra debajo del palo corto, como si fuera una palanca, y se golpea con el bate elevando el palito girando de tal forma que en el aire se logre batearlo lejos de los lanzadores. Se tienen hasta tres oportunidades para batear el palito, si no se logra se declara out y el siguiente jugador en el orden pasa a ser el bateador.

A partir de ahí se procede como en el primer lanzamiento. Si en el tercer lanzamiento no se logra hacer out toma turno el siguiente bateador en el orden al home. Iniciando con un nuevo turno en home empezando con el primer lanzamiento.

Entradas:

Se le llama entrada a cada out que se logre, y cada juego se compone de nueve entradas.

El juego termina al fin de la novena entrada o cuando el palito lanzado rompa alguna ventana o descalabre a algún escuincle chillón.

Ganador:

Resultará ganador aquél jugador que logre más puntos de las medidas del palito al home.

Siguiente juego:

El ganador de un juego será el que tome el primer turno en home para el siguiente juego y los demás turnos serán de acuerdo a los puntos acumulados de los jugadores.


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¡Hasta el próximo adobe!

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