PROCESIÓN DEL SILENCIO. Un cambio de punto de vista. Autor: El Adobero

Cielo encapotado

Me parecía más, una expresión religiosa innecesaria y de carácter profano y exhibicionista, que una muestra de auténtica fe…


Esta es la manifestación religiosa con más participación y autenticidad en las calles de Querétaro. Con una antigüedad de más de cincuenta años, congrega a una gran cantidad de personas de todas las edades y con todo tipo de actitudes, devoción, recogimiento, curiosidad, y hasta morbosidad.


En esta ocasión, el Adobero les comparte este artículo donde quiero participar con ustedes, mis impresiones de este evento en nuestro Querétaro Barroco.

Procesión del Silencio en Madrid. España
Procesión del Silencio en Madrid. España

La procesión del silencio se empezó en España en el siglo XIII y llegó a México junto con los colonizadores españoles en el siglo XVI.

La primera procesión fue instituida por los religiosos carmelitas en la ciudad de México

Esta costumbre se ha extendido por todo el país, y hasta en las poblaciones pequeñas se celebran en la tarde y noche del viernes santo.

Las procesiones más importantes se realizan:

• San Luis Potosí
• Morelia
• Taxco
• Querétaro
• Zacatecas

En nuestra ciudad se tiene más de 51 años de celebrarse, desde 1966

Participan más de 1600 penitentes agrupados en 22 hermandades


Para comprender mejor lo que significa esta procesión para nuestra ciudad me voy a permitir trascribir un escrito del Padre Ernesto Espitia Ortiz, iniciador de esta procesión, donde narra cómo se inició la primera procesión.

Templo de la Cruz
Templo de la Cruz

“Era el viernes santo de 1966, impulsado por el gran fervor de los fieles y como un resultado de los santos ejercicios cuaresmales y viviendo el entusiasmo de los vecinos del populoso barrio de la Cruz, se me ocurrió hacer privadamente, sólo con señores y en vía de experimento, una procesión en la que hubiera un verdadero silencio que contrastara con otras manifestaciones sociales de estudiantes, campesinos y obreros en la que hay arengas, gritos, matracas, y otras cosas más.

Esta primera Procesión la realizamos solamente en el atrio y jardín del templo de la Santa Cruz. Participaron aproximadamente unos 40 señores, se mandaron hacer unas pesadas cruces de mezquite de 50 a 60 kilos, iban vestidos de con una túnica gris, un capirote y una cadena en los pies descalzos, comenzamos a las 7:00 p.m., casi en penumbra; al ver aquellos encapuchados, con su túnica y su pesada cruz, arrastrando sus gruesas cadenas, en verdad que hasta daba escalofrío e impresionaba a todo el mundo.

En Semana Santa de 1967 los fieles se interesaron más y participaron más activamente, el número de señores aumentó de tal manera que tuvimos que hacer más largo el recorrido, llevamos las imágenes del Señor del Entierro, el Señor de las Esquípulas y la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.

Recorrimos las calles de Independencia, Venustiano Carranza, Río de la Loza, Cinco de Mayo, Felipe Luna y Templo de la Cruz.

Recuerdo que durante la Procesión hubo una circunstancia especial, nos llovió mucho y durante el trayecto nos alumbramos con antorchas y con la lluvia y el pesado ruido de las cadenas, la gente se impresionó mucho y todos permanecían en sus lugares guardando un profundo silencio.

Ya con estas experiencias, tuvieron en forma la Primera Procesión del Silencio en la Semana Santa de 1968.

Las mujeres entusiasmadas quisieron participar en ella a como diera lugar. Lo mismo que en el Centro Taurino con el Padre José Morales a la cabeza llevando a la Procesión la bella imagen del Señor del Gran Poder.

Se hizo sentir en este año un fervor general en todos los fieles, un recogimiento y devoción especial, salieron varias hermandades, cada una con su imagen y una túnica de distinto color para diferenciar a cada Hermandad.

Se prepararon con un buen Retiro Espiritual de tres días, las damas vestidas de un riguroso luto: vestido negro y con un velo que les cubría la cara, llevaban una lámpara encendida y llevando sobre sus hombros la bellísima imagen de Nuestra Señora de los Dolores.

En este año participaron más de 500 personas, el recorrido se extendió hasta el centro de la ciudad, se dio vuelta por el jardín principal regresando por la Avenida Corregidora y la calzada de Zaragoza, recuerdo que cuando regresábamos por esta pendiente muy pesada de Zaragoza se cubrió totalmente la luna por un eclipse solar.

De este modo fueron los comienzos de los primeros años de la Procesión del Silencio. Tuvimos muchos contratiempos como es natural, por un lado, las autoridades civiles que no nos permitían hacerla por razones bien conocidas, ataques de sacerdotes que nos llamaba masoquistas, exhibicionistas, etc., ataques de los hermanos protestantes que querían hacer su procesión de la luz llevando pancartas alusivas y textos bíblicos.

A pesar de todo, de este modo, nació y creció la Procesión del Silencio y ahora es como un arbusto que ha crecido y está dando buenos frutos para mucha gente de Querétaro y fuera de Querétaro.

Recuerdo que en los inicios de la Procesión del Silencio el orden del recorrido era el siguiente:

En primer lugar iban los heraldos montados en 2 briosos caballos, tocando en cada esquina el toque de silencio.

Una banda de guerra de 12 tambores destemplados de las cuerdas, señoritas vestidas de mujeres piadosas llevando las insignias de la Pasión.

Se adornaban los principales edificios por donde iba a pasar La Procesión para cantar allí algunas Saetas y declamar bellos poemas relacionados con la Pasión de Cristo y Viernes Santo.

Después seguían las distintas hermandades llevando una imagen y cargando una cruz”.


La noche de ayer, 14 de abril de 2017, en el afán de compartir con ustedes mis apreciaciones de este evento, me trasladé al centro histórico de la ciudad de Querétaro. Una tarde fresca con una gran afluencia de personas, turistas, curiosos, católicos, protestantes, viejos, jóvenes, niños, hombres, mujeres, de todo.

Reconozco esa manía de prejuiciar muchos de los sucesos, y esta no fue la excepción. Me parecía una expresión religiosa innecesaria y más de carácter profano y exhibicionista que muestra de auténtica fé.

No sé, si por mi estado de ánimo actual, o por los caminos que he recorrido en la vida, me encontraba en mejor disposición para apreciar sin establecer juicios las manifestaciones humanas de esta manifestación.

Paciencia
Paciencia

Muchísimos espectadores, que sin desesperarse por la tardanza en el inicio programado, aguantaron durante más de una hora de retraso, el paso de la procesión.

Avanzada
Avanzada

Con la avanzada de la policía, algunos organizadores, la banda de guerra con su toque de duelo, se abre la procesión. La gente expectante, respetuosa sin amontonarse o violentar al vecino, con expectación, observan las primeras cofradías.

El cielo empieza a cubrirse con la presencia de nubes, el aire que refresca no solamente el cuerpo, sino que predispone el espíritu a una actitud de recogimiento.

Cansancio
Cansancio

Llegan los primeros penitentes, que al llevar más de la mitad del recorrido en el lugar donde me encontraba, Juárez esquina con Madero, ya mostraban el cansancio natural por el recorrido y la penitencia.

Yo puedo...
Yo puedo…

Anteriormente, mi prejuicio era que esta manifestación tenía mucho de exhibicionismo o masoquismo, sin embargo a estar de muy cerca de uno de los participantes, ver cómo a pesar de la gran fatiga, el dolor, el clima frío, ya en ese momento iniciaba un pertinaz llovizna, se negaba a que uno de las personas que apoyan a los peregrinos, le ayudara aunque solo fuera un momento, con la pesada cruz de mezquite.

¿Exibicionismo?, si no les veo la cara, ni el menor podólogo los reconocería por sus pies, ¿cómo puedo catalogar esta manifestación de fe como exhibicionismo?.

Encorvados por la fatiga
Encorvados por la fatiga

¿Placer por tener dolor? A nadie observé que fuera gozando por los dolores que iban pasando. Por el contrario, a la gran mayoría, la fatiga los hacía encorvarse y arrastrar cada vez más los pies con las pesadas cadenas atadas a sus tobillos.

Realmente, sí percibí esa manifestación de fé en la pasión de Jesús, el dolor por su muerte, el dolor por los pecados cometidos, la penitencia con la esperanza del perdón y en la misericordia de Dios. Autenticidad en la fe de cada penitente.

Manifestación de Fe
Manifestación de Fe

Reconozco que este evento me tocó los sentimientos más íntimos. El ambiente fue propicio para ello, la tarde fría, lluviosa, el ambiente respetuoso de los espectadores, recogimiento general, me hicieron reflexionar en la libertad que nos da Dios para manifestar nuestra fe, y en que debemos respetar a todos y cada uno de nuestros semejantes en su fe y en la forma de manifestarla.

¡Esa es la gran libertad que nos da Dios!


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