LA ALEGORÍA DEL GÉNESIS 1a. Autor: Alfonso Montejano

La Alegoría del Génesis

Nos falta controlar a una de las mayores bestias que se mueven sobre la tierra, al mayor depredador de los ecosistemas de todos los tiempos: el hombre…


“Pudrió el tiempo los años que en las selvas pululan.
Yo era un gran árbol tropical.
En mi cabeza tuve pájaros.
Sobre mis piernas un jaguar”

Carlos Pellicer

Armonía del Universo

Escudriñar las Escrituras
Escudriñar las Escrituras

Existen innumerables interpretaciones que debemos entender y escudriñar (Juan 5:39 “Escudriñad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi” Hechos 17:11 “Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”) para poder vislumbrar el pensamiento divino sin perder la secuencia lógica del pensamiento humano, es decir: las escrituras dan testimonio de Cristo, no te dan la vida eterna y el escudriñarlas genera nobleza y mentalidad abierta, al descubrir si las cosas eran así o no.

En primer lugar, es infantil y absurdo creer en el tiempo tal y como lo manejamos ahora, ni los niños judíos piensan de esa manera, es obvio que la creación se realizó en días cósmicos, no es posible creer que, si el día y la noche lo define la rotación de la tierra, se hable de la mañana y la tarde de un día en la separación de la luz y las tinieblas, o si escudriñamos realmente las escrituras, y escudriñar significa investigar, nos damos cuenta que el tiempo antes de que se creara la Tierra, se medía de otra forma o lo que es lo mismo: al escudriñar las escrituras, deducimos que las cosas no eran así.

 

 

El Espiritu de Dios se Movia sobe la Faz de las Aguas
El Espiritu de Dios se Movía sobe la Faz de las Aguas

Lo que sí es incuestionable es que “la Tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:2) ¿Cuáles aguas? Solo había gases, el universo, como tal, no existía, sino que había gases inertes flotando en un vacío en el que lo único patente era el Dios eterno e inmutable. Lo anterior nos lleva a las siguientes inquietudes: ¿Quién define que partes de la biblia son simbólicas y cuales son literales? ¿Cuándo se maneja para el tiempo en que fue escrita y cuando para tiempos actuales o futuros? Porque, un libro perfecto y se supone que la biblia lo es, no puede tener errores, un simbolismo, o un desfase en el tiempo, se presta a justificaciones que pueden llegar a conducir a descuidos que generan confusión.

Sabemos que estos problemas pudieron ser a causa del cansancio de los hombres que escribieron la palabra inspirados por Dios, o a causa del pecado que estos hombres cometieron; la misma biblia lo dice: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Pero si la escritura, por cualquier causa, contiene una mala exégesis, debemos engranar la traducción o el simbolismo exacto para entender lo que el Dios sustentable, creador del universo antes de la aparición del hombre, quiso que operara para el mejor desarrollo de la sociedad, o pensar definitivamente en que la biblia no son unos libros perfectos, sino unos libros dictados por el Dios depredador para qué nosotros intentemos encontrar la perfección al imitar la imagen del varón perfecto que nos envió.

Claro que nunca vamos a lograr descifrar la verdad, pero a lo mejor, la esencia del ser humano sea precisamente esa lucha por edificar una sociedad ideal, en la cual cada persona dé testimonio de la búsqueda de la justicia y con base en esa guía que ha prevalecido a través del tiempo, y que se ha desviado en innumerables ocasiones con falsas elucubraciones, intentar sobrevivir como una especie inteligente y objetiva. Por eso no hay que añadirle ni quitarle nada a las falsas interpretaciones convenientes a unos cuantos, para desprender lo que está bien o mal dentro de nuestras vidas y de las propias escrituras. Además contamos con un nuevo pacto, exactamente porque no se realizaban las cosas como Dios quería, en un sentido favorable para todos, tal y como la naturaleza se ha encargado de advertírnoslo, a base de accidentes que han diezmado a la población, y que seguirán sucediendo si continuamos con el progreso egoísta que hemos establecido como verdad.

Separación de los mares de la tierra
Separación de los mares de la tierra

Después de separar la luz de las tinieblas, y la tierra de los mares, (y poner a Santa Claus y a Mickey, sus querubines preferidos, como cuidadores de la Pangea), se da la orden de que la tierra produzca hierba verde que dé semilla, y árbol que dé fruto según su género, lo cual es el primer atisbo de sustentabilidad que se prefigura en las leyes supuestamente divinas.

No vamos a cuestionar por ahora, el proceso de la creación, ni las controversias sobre las especulaciones sobre el creacionismo y el evolucionismo, únicamente diremos que Dios organizó un creacionismo evolutivo, en el cual, para que el mundo funcionara de acuerdo a su primer disposición descrita en el Big Bang, no era necesario que nos revelara, lo que nosotros mismos íbamos a modificar para bien o para mal de nuestra especie.

Es obvio que Dios pudo crear, en un instante, todo el universo, tal como sucedió en la gran detonación, sin embargo, lo creó en los libros a través de un proceso, para enseñarnos que el azar y los golpes de suerte no existen, sino que todo lo que hagamos debe ser con base en una planeación dedicada, preconcebida, y con tiempos determinados por la siembra y la cosecha, que nos ayuden a mejorar y edificar la existencia. El hacer el cosmos en una semana, nos indica como debe ser el trabajo para el ser humano, igual que la evolución en millones de años nos indica el proceso lógico que debe seguir toda acción. ¿Vamos a satanizar a Dios por habernos creado siguiendo los lineamientos de este transcurso natural?

 

El Árbol de la Verdad
El Árbol de la Verdad

Hay dos versículos en génesis, relacionados con la sostenibilidad del planeta, uno es génesis 1:28 “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”, el otro es génesis 1:29 “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” El primero ya se cumplió hace tiempo, igual como se han cumplido bastantes mandatos bíblicos, ya nos multiplicamos en cinco veces más de lo que soporta el equilibrio ecológico, ya llenamos la tierra y la sojuzgamos de una manera tan equivocada que los bosques y los manglares están a punto de desaparecer, y con ellos el ser humano junto con las absurdas predicaciones e interpretaciones de los preceptos supremos, ya señoreamos en los peces del mar enviándoles anualmente seis millones de toneladas de basura asesina, estamos extinguiendo el fitoplancton que nos da el sustento necesario para respirar y para que las aves de los cielos se desplieguen con facilidad por el espacio.

 

El Mayor Depredador
El Mayor Depredador

Nos falta controlar a una de las mayores bestias que se mueven sobre la tierra, al mayor depredador de los ecosistemas de todos los tiempos: el hombre, quien con su egoísmo y ambición, está a punto de causar el más grande desastre colectivo de la historia después del diluvio: el calentamiento global del planeta. El segundo versículo, que no hemos cumplido, se refiere al cuidado que debemos tener del orden vegetal, es nuestro alimento, y para cumplirlo cabalmente, debemos dejar de consumir residuos de animales muertos que absorbieron un poco menos de la mitad de los granos cultivados que pudieron haber alimentado a los seres humanos.

En génesis 2:7 “entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” se habla de eternidad y evolución pura perfeccionada a través de millones de años. Nosotros somos polvo de las galaxias, de ellas nos formó Dios, y a ellas retornaremos cuando muramos, obviamente sin la consciencia del ser.

 

 

Tabla 1. Características de las formas de vida según la Hipótesis GAIA, se agrega la característica de la inteligencia neuronal y la forma de vida del Ser Humano.

La vida no es el nacimiento de una persona, las características de las formas de vida, según la hipótesis GAIA, contemplan la reproducción, el metabolismo, la evolución, la termostasis, la quimiostasis y la auto-curación (Tabla 1). El simbolismo del versículo donde Dios crea al ser humano, pienso yo, es referido a la inteligencia que Dios inocula en el hombre para hacerlo el primer ser pensante de entre todos los que poblaban en ese momento el paraíso. Lo corroboran los versículos siguientes: génesis 2:8-18 en los que se habla de la constitución del huerto, de los ríos que lo regaban, donde había oro del bueno, bedelio y ónice y como el hombre debía labrarlo y guardarlo, así también de que podía comer de todos árboles, menos del que daba frutos relativos a la ciencia del bien y del mal, porque el día que de él comiere, ciertamente moriría. Pablo Casals dijo que había dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana, pero que ya no estaba tan seguro de la primera.

Afortunadamente el tiempo ha ido borrando o modificando la interpretación de estas barbaridades, para coincidir en que, si el primer hombre era inocente e inmortal, y no necesitaba de riquezas, el oro se nombra para empezar a dirigir la codicia posterior y la economía de mercado, intrínseca en el ser humano, hacia horizontes de igualdad y justicia establecidas en el nuevo testamento.

El bedelio es una gomorresina de uso medicinal que no tiene caso mencionar en los libros, a menos de que sea como un referente geográfico, pues Adán, como dije anteriormente, era inmortal y vivía solo, en un estado de felicidad absoluta, entonces ¿Para que querría medicinas? ¿Para qué tendría que comer? y ¿Para qué tendría que trabajar? ¿Para que necesitaba guardar oro? Solo nos convencen dos alternativas: o la biblia se pronuncia por la muerte espiritual, con todos los simbolismos que acarrean las páginas posteriores de los escritos, o Dios nos quiere ejemplificar el prestigio y la honra que nos otorga el trabajo, para confiarnos después, en administración, los dones del gran jardín planetario, que, si nos atenemos a un Dios anterior al que describen los libros supuestamente sagrados, auto-regula sus procesos para lograr la permanencia existencial, siempre buscando un orden superior y positivo en su curso.

Continuará…


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