LA LEYENDA DE DON BARTOLO. Autor: Álvaro Rico

Casa de Don Bartolo a principios del siglo XX

Era la noche del 20 de mayo 1701, al terminar de sonar la hora sacramental de media noche se dejó escuchar una fuerte explosión…


 

Alvaro Rico
Alvaro Rico

 

Es muy satisfactorio para mí presentar a todos ustedes a un gran amigo de todos, y en particular de este Adobero: Álvaro Rico, conocido por todos los queretanos como “Alvarito”, un gran cronista deportivo, apasionado de los Gallos Blancos de Querétaro y apasionado también de su ciudad y su estado.

En esta ocasión nos comparte una leyenda de una de las casonas con más tradición en nuestra ciudad. La Leyenda de Don Bartolo, casona ubicada en la Calle de Pasteur haciendo esquina con la Prolongación del Andador Libertad hacia el Oriente. En la zona Sur Oriente de la Plaza Mayor o Plaza de Armas de la ciudad de Querétaro.

 

 


La casa de Don Bartolo, con una leyenda tétrica, donde hoy está la Secretaria de Educación.

A mitad del siglo XVII vivió en una de nuestras calles céntricas un individuo bastante rico al que llamaban el “Segoviano” y cuyo nombre era Bartolo Sardanetta que por su apellido parecía ser florentino y no segoviano como se le apodaba.

El día de su cumpleaños se daba entrada franca a su casa a varios reverendos que le dispensaban amistad y esto por espacio de la comida nada más. Concurría a los templos como todo buen cristiano.

Se refiere que cada año a la hora de los brindis decía esta relación: – brindo por la señora mi hermana por mí anima y por el 20 de mayo 1701 fecha demasiado lejana, pero para la que tenía algún significado, aunque nadie se atrevía a preguntárselo debido a su carácter poco comunicativo. Esto pasaba por los años 1651.

Llega la fecha tan brindada por el segoviano y he aquí lo que aconteció:

Era la noche del 20 de mayo 1701, al terminar de sonar la hora sacramental de media noche se dejó escuchar una fuerte explosión apareciendo sobre la ciudad un rojo fulgor momentáneo seguido de un profundo silencio. Los vecinos despertaron despavoridos asomándose a las puertas y ventanas sin encontrar él porque de aquel formidable ruido.

Al día siguiente y siendo ya bastante tarde los vecinos de la casa del segoviano notaron con extrañeza que ninguno salía de ella como de ordinario, por lo cual, no faltó quien diese parte a la policía, la que enseguida ocurrió trayendo consigo al escribano real, y al descerrajar la puerta de su alcoba se presentó un horroroso cuadro que hizo se les parasen de punta los pelos no solo al alcalde del crimen, sino hasta el último esbirro. Al pie de una muy elegante cama yacía el cadáver de la que en vida fuera la hermana del segoviano estrangulada.

Pegado al techo estaba el segoviano como carbonizado haciendo gestos horrorosos y pidiendo a Dios misericordia. Se llamó a un sacerdote que según cuenta la tradición se apellidaba Marmolejo quien declaró que aquel hombre estaba poseso por lo que comenzó a exorcizarlo logrando que el demonio soltara a su presa y se alejara velozmente, cayendo enseguida don Bartolo sin vida al pavimento, al caer ya venía carbonizado un rotulo que él retenía y que decía “Castigado así por hipócrita asesino y ladrón”.

Se encontró en su guardarropa una escritura de papel negro con caracteres blancos, que no era otro que el contrato celebrado con Satanás por el cual a cambio de riqueza y placeres le entregaría su alma al diablo a los cincuenta años de la fecha y como el plazo había expirado el contrato forzosamente tenía que ser cancelado.

 

Casa de Don Bartolo actual
Casa de Don Bartolo actual

 

 

 


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