MUSEO DE LA CIUDAD. Querétaro. Autor: El Adobero

Museo de la Ciudad

Las 11:00 en punto, y con la puntualidad que es mi costumbre, me apersoné en el acceso del museo…


Amanecí con el ánimo dispuesto a un recorrido cultural en el Museo de la Ciudad, en Querétaro. Preparado para encontrarme con manifestaciones que en los años anteriores dieron mala fama a este museo. Me predispuse, en base a prejuicios inciertos basados, en los antecedentes de este museo, donde llegaron a exponer hasta cadáveres en conservación como una manifestación que llamaron arte en ese tiempo.

Reconozco que, al tomar falsos prejuicios, mi espíritu iba preparado para lo peor. Iba con la mente abierta a compartir con todos ustedes esta parte de la cultura obscura, rebelde, impactante y muchas veces molesta.

Cafe Bristol
Cafe Bristol

El museo abre sus puertas a las 11:00 hs de martes de domingo, por lo que, al haber llegado más temprano, me dispuse a tomar un nutritivo desayuno en el Café Bristol que se encuentra frente al acceso de este museo. Un lugar muy tranquilo, con buen ambiente y con buena cocina. Un jugo de toronja, una omelet de espinacas con queso de cabra, un café, una mantecada y una galleta de arándanos con chocolate… muy rico.

Con el estómago lleno, el espíritu mostró mayor apertura a lo que pudiera encontrar, pensando que inclusive podría ser interesante encontrar el arte en estas manifestaciones que esperaba rudimentarias.

Biblioteca Urbana
Biblioteca Urbana

Algo que llamó mi atención fue en el Andador Matamoros, casi en la esquina con la calle Vicente Guerrero, sobre la que se encuentra ubicado el museo, me encontré con una pila de cajas de madera, con un mensaje donde se te invita a compartir libros, una biblioteca urbana, iniciativa muy interesante de alguien que aspira a poder compartir y disfrutar su gusto por la lectura. Aunque realmente se encontraban casi vacías estas cajas. O no nos gusta compartir o no nos gusta leer, cada quien su verdad.

Este espacio corresponde al Convento de las Capuchinas que inició su construcción en el año de 1721 y se terminó en el al año de 1771, casi 50 años después.

Les advierto que este Adobero para nada es experto en arte, simplemente aspiro a tener la capacidad de expresar lo que mis ojos ven y los sentimientos que las imágenes, objetos, sonidos o textos, dan a luz en mi espíritu, con el lenguaje llano y común de un ajeno a estos menesteres.


Las 11:00 en punto, y con la puntualidad que es mi costumbre, me apersoné en el acceso del museo y pregunté si ya podía entrar. Iniciaron las sorpresas, – claro que si – me dijo la mujer encargada el acceso, – en lo que usted se registra, yo le voy abriendo las puertas de los salones, además por ser el primero, no le voy a cobrar- me dio mucho gusto su actitud, aunque ya reflexionando, creo que no me cobró por ser de la tercera edad y no por ser tan puntual… en fin, me conviene pensar que fue por llegar temprano.

Caminado hacia el interior, antes de la primera escalinata a mano derecha descubrí un cuarto donde estaba una cama vieja y varios tiliches y pensé: – debe ser el cuarto del velador, que poca m… cómo le asignan una habitación de un museo al pinche velador…

 

Entré al patio que se encuentra a la derecha del acceso, mi primera buena impresión, el edificio fue muy bien restaurado, respetando el ambiente propio del edificio. Una más de las obras de calidad de mi amigo Jaime Font. Tres obras de fotografía expuestas en el patio abierto. Bien manejado el espacio.

Con el Amanecer Todo se Reconstruye
Con el Amanecer Todo se Reconstruye

 

Regresé a la zona del acceso y me encontré en la entrada del cuarto que inicialmente pensé que era del velador con una señal que dice: “CON EL AMANECER TODO SE RECONSTRUYE”, Instalación del Zeltzin Azucena Peña Hernández, ah jijo, no era el cuarto del velador. Después de leer el texto de introducción a la exposición: “Para apreciar de la mejor manera esta muestra es necesario entender como el resultado de un intenso proceso de autoconocimiento recorrido por Zeltzin durante el año pasado. Es una exposición honesta, en la que la autora valientemente nos invita a conocer los resultados de su trabajo interno con respecto a un duelo sentimental – la ruptura de una larga relación de pareja. Y es al mismo tiempo, el inicio de un acto de reconstrucción personal y de reconciliación consigo misma” (cierta similitud con mi situación personal). Comprendí entonces, cómo un cuarto lleno de tiliches se trasforma en arte y cómo con solo verlos te transmiten directamente a tu alma los sentimientos que la artista quiere compartir.

Segundo Patio
Segundo Patio

Continué con mi recorrido por el edificio, llegué al primer patio que se encuentra del lado izquierdo del acceso, un espacio que nos remonta al tiempo en que era convento, con el andar silencioso de las monjas y con el canto de sus laudes gregoriano al amanecer y previo a la tercia de la mañana.

 

 

 

 

 

 

Continué hacia el tercer patio, más hacia la izquierda y me encontré con “Sangre de mi Sangre” fotografía de Ri Anderson. Una exposición que se da en uno de los espacios de la planta baja de este patio. Con el ánimo dispuesto, empecé a admirar un conjunto de fotografías, hermosas e inocentes niñas en el inicio, y un dejo de erotismo en algunas de las obras, al fin y al cabo no choca la una con la otra.

La Pileta del Convento
La Pileta del Convento

En este espacio, aún podemos apreciar la pileta original del convento, por ahí deben estar los antiguos baños de las monjas y unas gárgolas en forma de perros para desalojar las aguas de la planta alta.

Varias exposiciones más en la planta baja todas de un buen contenido y calidad.

Utopias y Libertacia
Utopias y Libertacia

En la planta alta me encontré con una exposición denominada: “Constituyentes”, Arte de Querétaro en el Centenario de la Constitución de 1917. Me atrajo especialmente un libro de utopías y libertacia.

 

En otra sala “El corazón y la muerte”, exposición colectiva de pintura figurativa de México, dos obras en particular llamaron mi atención: “Sobre el imperio del Tiempo”, carbón, grafito y óleo sobre tela de Rubén Miranda y “El centro se distingue por su levedad”, óleo sobre tela, de Jonatan Olvera

Pasillos y Terraza de la Planta Alta
Pasillos y Terraza de la Planta Alta

 

 

Los pasillos y la terraza actual de la planta alta te hacen sumergirte en la fantasía del pasado bajo un cielo apantallantemente azul queretano. Los pasillos dan acceso a una sala donde se encuentra la exposición “Diálogo Continuo”, Selección de la colección permanente de artes visuales del Museo de la Cuidad. De esta selección les presento primeramente la escultura “Parásito No 5”, madera laminada 2012 de Caín Torres y la obra “Pintura Cuerpo”, óleo sobre tela 2006, de Gabriela Gutiérrez.

 

Al recorrer los pasillos para buscar la salida, me percato de la calidad del sonido ambiental, una muy buena calidad tanto de las selecciones en ese momento de obras al piano, las que, estaba yo seguro, algún maestro interpretaba en vivo en algún salón del museo y sin embargo era parte del ambiente del museo.

Antes de tomar mi camino al centro de la ciudad a buscar alguna buena revista en el quisco del Jardín Guerrero, concluí que no debo establecer juicios por anticipado como lo hice en el caso de este museo que me dejó gratamente emocionado cual es el sentido del arte.

En Busca de la Salida
En Busca de la Salida

Además reconocer la calidad de la museografía actual que me hizo recordar a mi estimado amigo Manuel Oropeza, maestro y artista, que ha desarrollado la mayoría de la museografía de los espacios respectivos de esta ciudad.

Me despido grandemente satisfecho de mi amiga, la mujer policía de la entrada y la felicito como si ella fuera la que organiza y dirige este museo.

Espero que este primer esfuerzo de compartir mis visitas a lugares interesantes sea de su agrado.


¡Hasta el próximo adobe!

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One Thought to “MUSEO DE LA CIUDAD. Querétaro. Autor: El Adobero”

  1. Joaquín Antuna Abaid

    Gracias Adobero por compartir parte de la cultura de nuestro estado y que muchas veces quienes vivimos aquí no nos damos el tiempo (por ignorancia) de disfrutar lo mucho que por ver y aprender.
    Saludos.

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