ENTRE EL ADIÓS Y EL RENACIMIENTO. Autor: El Adobero

El Adiós

La muerte es solamente el punto en el que dejamos esta vida y tomamos una dimensión donde la vida material y el tiempo quedan atrás…


Con el presente artículo abrimos una nueva sección en El Adobero: “El Baúl del Adobero”, donde pretendo colocar todas las reflexiones, retos, sueños, aprendizajes, experiencias que, en forma cotidiana, mi vida vaya acumulando y depositando en este baúl.

 


Se presentan momentos en la vida que representan puntos críticos en la historia de cada uno de nosotros. Momentos que representan cierres de algo, inicio de algo, pérdidas o ganancias, retos que implican grandes decisiones.

La vida, en sí, es una amalgama continua de estos momentos. Siempre estamos en situaciones de decisión que van integrando la historia de cada uno de nosotros.

Muchos de estos momentos implican decir adiós a algo o a alguien para iniciar un nuevo reto o una nueva etapa de la vida.

Yo me encuentro en ese preciso momento de la vida, cuando por un lado, en forma voluntaria quiero cerrar mi vida profesional como ingeniero civil, vida más que profesión, que me dio todo, muchos amigos momentáneos, muchos amigos para toda la vida, mi familia, y una infinidad de logros que durante 44 años fueron el motivo de todos mis esfuerzos. Mucha historia y camino recorrido, grandes experiencias que espero algún día compartir con ustedes. Esta vida la quiero cerrar voluntariamente e iniciar nuevos retos que más adelante comparto con ustedes.

Y otra parte de mi vida que se ha cerrado sin que el decir adiós sea voluntad propia. La vida me ha cerrado un capítulo que yo nunca pedí que se cerrara. La partida de mi esposa Gloria, ha cerrado un capítulo en mi vida, tal vez el más importante. La otra parte de mi vida, como esposo y cabeza de familia.

Estas dos circunstancias representan para mí un quiebre total en la vida. Un momento de encrucijadas que ponen a prueba mi fe, mi temple y mi deseo de vivir.

EL ADIÓS

La fe que me dieron mis padres, mis maestros, mis amigos y las reflexiones que a través de los años en el interior de mi pensamiento, me han convencido que esta vida es solo el comienzo de un camino infinito hacia Dios. Así como la ingeniería nos demuestra como una línea se integra por el movimiento de un punto y una superficie a su vez por el movimiento de las líneas, y un volumen es generado por de desplazamiento de una superficie, convirtiéndose en materia, y esa materia se mueve y desplaza mediante la energía en el espacio. Y esa secuencia de hechos en el espacio se registra a través del tiempo. Así de simple es la vida temporal en que nacemos, nos desarrollamos y llegado el momento morimos.

Sin embargo, el universo por nosotros conocido es obvio que forma una mínima parte de una infinidad de dimensiones a través de las cuales vamos caminando hacia la divinidad.

La muerte es solamente el punto en el que dejamos esta vida y tomamos una dimensión donde la vida material y el tiempo quedan atrás. Lo único que trasciende a través de esto son nuestra alma, y dentro de ella, el amor y los buenos sentimientos.

Al tomar esa nueva dimensión dejamos los sufrimientos, dolores, rencores, odios, remordimientos, propios de esta vida, para tomar una vida perfecta en la presencia de la dimensión infinita que es Dios.

En la Presencia de Dios
En la Presencia de Dios

Seguro estoy que Gloria ha entrado es esa dimensión de tranquilidad, felicidad y regocijo infinito por estar en la presencia de Dios. Ha dejado los dolores y sufrimientos de esta vida, las preocupaciones y temores, las angustias y los resentimientos y ahora forma parte del amor infinito y eterno de Dios.

Aunque su partida nos provoca un gran dolor y angustia, debidas:

Primero a la incertidumbre, de si Dios le ha concedido el perdón misericordioso de sus pecados y con ello el goce eterno de su presencia o está sujeta la juicio de un padre que la castigaría por sus errores y faltas cometidas, creencias que nos hacen sentir una gran falta de fe en el Dios misericordioso y de Amor Infinito y nos hacen dudar de ese Dios amoroso que nos recibirá en su eterna misericordia. Esto es falta de fe.

Y segundo, que a mi forma de ver es el más cercano a la realidad, el dolor de la ausencia de este ser que se ha ido, y que ahora si valoramos en su totalidad. Me duele su ausencia, su compañía, sus risas, sus gritos, sus cuidados, sus enojos y caprichos, su felicidad con mis triunfos, sus mensajes de ánimo cuando he tenido alguna caída, el apoyo fiel en todo lo que he hecho, su compañía incondicional, el amor que fructificó en una buena familia, su amistad en todas las aventuras que logramos juntos, sus platillos que nos preparaba con todo su amor, su mano entre la mía al caminar sin rumbo, solamente con el hecho de estar juntos. Eso es lo que en realidad duele y muy hondo. No las dudas de si está con Dios.

El duelo que estamos llevando es por nosotros mismos, por nuestro egoísmo al saber que hemos perdido algo que necesitábamos más de lo que valoramos en vida. El duelo es por nosotros, no por ella.

 

EL RENACIMIENTO

El Renacimiento
El Renacimiento

Puntos de quiebre tan grandes y tan importantes, hacen necesario sacar fuerza de lo más profundo de mi fe y mis sentimientos.

Es el momento de renacer en una nueva vida, lograr los sueños más valiosos de mí mismo.

• Quiero aprender mucho, aprender de la gente sencilla, de los artesanos, de los obreros, de los profesionistas, de las jefas de familia.

• Quiero tener la capacidad de compartir las experiencias de estas personas con los demás, de hacer ver lo valioso de nuestra gente.

• Quiero compartir mis experiencias, mis aprendizajes, mis angustias, mis sueños. Mi vida.

• Quiero aprender a comunicar las cosas positivas de la vida. De lograr muchos amigos que compartan con nosotros sus sueños, sus pensamientos y por qué no, sus angustias, sus miedos, sus fracasos,

• Quiero estudiar para aprender las nuevas formas de comunicación, que nuestras reflexiones puedan llegar a muchas personas en todo el mundo.

• Quiero disfrutar de las expresiones artísticas, de los museos, de la cultura formal e informal, de los viajes.

• Quiero conocer nuestro México, sus pueblos mágicos y no mágicos, su gente, sus lugares.

• Quiero disfrutar de mi familia, de sus logros, de sus sueños, de mis nietas y mi nieto. Quiero seguir jugando y riendo y cuando la vida lo decida, llorar juntos.

• ¡Quiero vivir la vida a plenitud, con amor, con fe y sin decir adiós!


¡Hasta el próximo adobe!

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3 Thoughts to “ENTRE EL ADIÓS Y EL RENACIMIENTO. Autor: El Adobero”

  1. Anónimo

    Una excelente reflexión. Saludos deseando este muy bien, gracias por compartirlo. Un abrazo.

  2. Gerardo Antonio Avalos Gálvez

    Excelente Inge…
    Te mando un fuerte abrazo…

  3. Anónimo

    Gracias por compartir

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