PREÁMBULO AL ESCUDRIÑO DE UN ESCRITO SAGRADO. Autor: Alfonso Montejano

Libro Sagrado

La biblia no predice el calentamiento global del planeta, este es un problema actual complicado que afecta a todo el mundo…


“Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que está engañada”
Mark Twain

Dios no quería un Mundo contaminado como el que nos hemos empeñado en destruir, tampoco que fuera un paraíso aburrido, donde todos estuviéramos vegetando como querubines inmortales, adorando la creación perfecta, por eso nos permitió desafiarlo: para darnos la posibilidad de construir una sociedad justa, que bajo el concepto filosófico del libre albedrío, resolviera responsablemente y por sí sola, el reto de conjugar positivamente las variables que intervienen en adecuar las circunstancias, para aprovechándolas, seguir con éxito en ésta apasionante casualidad de la vida.

Sistema Solar
Sistema Solar

Él ya hizo su trabajo, nos puso en una ubicación exacta respecto del Sol y le dio a este el tamaño preciso con la finalidad de que, la energía que desprende en este momento en particular, fuese la necesaria para qué la atmósfera modificara su composición y permitiera así, los estadios de sofisticados sistemas evolutivos que dan origen a la vida. Es decir, se enlazaron una serie de accidentes improbables en el universo y en el Planeta, para consentir a la aparición del Hombre, los cuales no tendrían explicación, sin una intervención divina.

Se podrá argumentar que fueron las leyes de la física las que hicieron posible lo anterior, pero, finalmente caemos en la pregunta básica: ¿y quién dictamina que las leyes de la física sigan vigentes? Se va a responder que la misma física; o sea, que tan absurdo es creer que esto surgió de la nada, como creer que alguien lo hizo posible. En lo personal y para el articulado del compendio, yo prefiero la segunda opción, estoy convencido de que el engranaje medio-ambiental funcionaría mejor, si nos apoyamos en un Ser superior que no maneja todo a su antojo, sino que al detonar el Big Bang, nos da la oportunidad y la facultad de elegir nuestro propio destino, totalmente conveniente a un interés colectivo, si seguimos ciertas normas establecidas o inspiradas por su obra maestra: La Naturaleza.

Big Bang
Big Bang

El Universo se formó hace 15 mil millones de años y Dios ya estaba ahí, la Tierra hace 5 mil millones, los microorganismos hace 3,500 millones y el Homo Sapiens hace solo 5 millones, el hombre actual apareció en este contexto, hace apenas 150,000 años; es decir, la evolución natural nos lleva una ventaja considerable en la conformación del pensamiento sobre cómo hacer bien las cosas.

La revolución industrial se generó hace apenas 150 años, sin embargo en estas últimas décadas, nos hemos encargado de devolver a la atmósfera cantidades increíbles de gases de efecto invernadero, casi como si quisiéramos intentar un retroceso en el proceso de regulación, hacia las condiciones gratuitas y más favorables para el perfeccionamiento de la existencia.

Ciclo
Ciclo

La transformación sucedió más o menos de la siguiente manera: en un principio la atmósfera se componía de hidrógeno, nitrógeno, metano, vapor de agua y un 98% de dióxido de carbono, el oxígeno libre era escaso, había altas presiones atmosféricas y temperaturas extremadamente elevadas; a través de la fotosíntesis de microorganismos en forma de bacterias, que nadie sabe de donde surgieron, se empieza a dar un aumento en la concentración de oxígeno puro, lo cual provoca que se presenten organismos aeróbicos, que al consumir oxígeno y excretar el CO2, retrasan y ponen en riesgo la etapa biológica del Planeta; de alguna manera desconocida se supera la cuestión, se incrementa la producción de O2 en una proporción mayor a la pérdida y por lo mismo, los organismos multicelulares consolidan su dominio y emprenden la interacción que va a dar lugar a la biodiversidad.

Lo anterior no se pudo haber resuelto sin la aceleración de las reacciones químicas que producen el ozono de la estratósfera, el cual nos protege de las radiaciones ultravioletas del Sol; sin el enfriamiento paulatino de la corteza terrestre, que debió causar la condensación de gases para formar nuestros mares; sin el cataclismo que causó la inclinación del eje terrestre, acción fundamental para modelar las estaciones climáticas y permitir la superación biológica; sin la desaparición de los dinosaurios y sin la aparición del fitoplancton que da origen a los organismos unicelulares. Por lo anterior es factible la pregunta: ¿Pudo todo esto ser obra del azar? Quizás sí, solo que volvemos al círculo vicioso: Crees en las coincidencias o crees en Dios.

Pero eso no es todo, si la vida como la conocemos, se da en condiciones imposibles para ella en una atmósfera inerte, a la cual la misma vida se encarga de modificar para hacerla más favorable a su evolución positiva, ¿Porque nos obstinamos en el retroceso absurdo que va a comprometer el trabajo divino, involucionando la perfección y el plan maestro de un mundo sustentable?

La naturaleza necesitó 200 millones de años para transformar el CO2 de la atmósfera, en reservas subterráneas de carburantes fósiles; es un recurso no renovable que estaba destinado para fines más nobles que agotar sus depósitos, quemándolos en aras de una ambición privativa, que colectivamente habremos de pagar con el calentamiento global y la autodestrucción.

El agua dulce era abundante, antes de que irracionalmente, la empezáramos a despilfarrar y a mezclar con sustancias tóxicas que la degradan hasta el punto de desacreditar el propósito de los dones prestados en administración para nuestro beneficio.

El supremo equilibrio ecológico, que paradójicamente y de acuerdo con lo sucedido previamente a la manifestación de la inteligencia, estaba pensado para una superación progresiva de la especie humana, se ha visto opacado por el egoísmo y la necedad de unos cuantos al deforestar sin control, y solo para enriquecerse, extensas áreas de bosques y selvas tropicales, necesarias precisamente para desarrollar el conocimiento y la habilidad de consolidar hacia arriba, la imagen y semejanza con la que fuimos concebidos.

Mares Contaminados
Mares Contaminados

Los mares contaminados, son otro reflejo de la despreocupación con que nos enseñoreamos sobre el esfuerzo de la creación, no olvidemos que, si es cierto lo que nos han enseñado, algún día y en esta vida vamos a entregar cuentas, si antes no nos suicidamos al acabar con este jardín, que nos da el soporte para convivir sanamente, con otros tipos de existencias imaginadas para el disfrute mesurado del ser.

Se puede lograr el control medio-ambiental a través de la propia consciencia, igual como se puede vivir sin Dios y sobrevivir con éxito material en el intento, solo que, dada la economía de mercado intrínseca en el Ser Humano, producto del trayecto evolutivo sin entendimiento, la competencia sería a muerte y caeríamos en el mismo sinsentido con el que nos manejamos actualmente, tratando de asegurar una riqueza rápida y egoísta sin pensar en el daño que hacemos a la naturaleza, y a las gentes que necesitan el recurso para su estabilidad alimentaria, además de poner en riesgo la persistencia de la misma especie, pues, al infringir en poco tiempo, un orden natural determinado en millones de años, la respuesta biótica o divina, sería la extinción, no borremos de la memoria el que la inteligencia humana tiene muy poco tiempo, y que su desarrollo no ha sido de lo más afortunado para la convivencia entre nosotros mismos, ya no digamos para la concordia con otras variedades de vida.

La desproporción entre el tiempo que a la Tierra le llevó acondicionar su ambiente para modificar las condiciones propicias para la biodiversidad, y la superioridad ambiciosa con que hemos pretendido interpretar el génesis, es el mejor síntoma de lo equivocados que estamos en nuestro proceder orgulloso, al acreditar un camino diferente al proyectado y continuar depredando la creación perfecta que nos da el estilo ordenado de cohabitar.

Si no tomamos medidas urgentes, necesarias e imprescindibles para voltear la mirada al edén concebido, el milagroso bosquejo existencial puede enquistarse estrepitosamente en las entrañas de la avaricia manifestada por una sola especie, que aparte, es la única que posee ese omnisciente soplo sobrenatural, conductor vislumbrado hacia la armonía sublime.

El presente trabajo se fundamenta en una biblia que aunque no todos crean en ella, y sin perder el objetivo de superación con la que fue escrita, podamos entender la mayoría de las personas y no solo los iniciados, considero que son unos libros en los cuales, sin demeritar su contenido de verdad, un alto porcentaje de seres humanos basa sus conocimientos para consolidar sus apreciaciones del bien y el mal.

Dios Misericordioso
Dios Misericordioso

Se soporta en un ser superior, ecológico, justo, bondadoso y misericordioso, que siempre mejora las circunstancias para intentar lograr la perfección y que conoce y aplica todos los estados de ánimo a los que puede llegar un ente en su transcurrir existencial, sin desviarse con su necio propio empeño, del plan divino infundido para su propósito, y no en un Dios que mata a tus hijos por capricho, únicamente para demostrarle a otro ser maligno, que dentro de la imperfección inoculada por El mismo para superarnos, no lo maldeciremos (me refiero al capítulo de Job). Mis hijos que culpa tienen que tu adversario no te crea o te esté desafiando.

También analiza la importancia de ciertos eventos, y su trascendencia en el pensamiento humano para el mejor funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Lo anterior debido al anhelo supremo para que los seres creados se conduzcan de acuerdo a su plan dominando el egoísmo innato, lo cual, nos remite a la constante destrucción mundial o de zonas estratégicas específicas, únicamente porque sus habitantes se permitían exagerar en las relaciones de convivencia entre ellos o con los ecosistemas y como ejemplo, me conecto con Sodoma y Gomorra. Ya se cumplió el mandato divino de “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla” subamos, con esta reflexión a los siguientes escalones, pues queremos investigar los momentos de una manera clara, real y objetiva, obedeciendo el precepto de escudriñar las escrituras y evitando al mismo tiempo, interpretaciones ambiguas que ponen en riesgo la supervivencia del hombre con razonamientos totalmente fuera del contexto de los propios escritos o a conveniencia de ciertos grupos.

Debemos tomar la responsabilidad que nos atañe en la conservación de una armonía divina, si realmente consideramos a la biblia como libros inspirados por Dios, valoraremos el llamar padre de la fe a una persona que vendía a su esposa o media hermana para conseguir beneficios, sin confiar en lo absoluto, en la omnipotencia de su creador (Abraham) y cuestionaremos el venerar como virtuoso, a alguien que manda matar al mejor general de su ejército para quedarse con su mujer (David), Dios no puede inspirar esas tonterías. Siempre lo haremos bajo el escudriño literal de los escritos. Exaltaremos la captura del ejemplo mesiánico y su aplicación, antes de adorar como Dios, a una persona que en ningún versículo se auto-postula como tal y que en el antiguo testamento es anunciado como hijo, no como transformación de Jehová en ser humano para redimirnos (Cristo), solo así podremos evolucionar positivamente en la grandeza de la creación.

Desentrañaremos las parábolas para conocer que el reino de los cielos se encuentra en este espacio-tiempo, es la justicia, la actividad, la productividad y el perdón y no las grandes mansiones y paraísos que nos han prometido para después de muertos si nos portamos bien, de otra manera, ¿Para qué queremos que venga a nosotros el reino que pedimos en la oración? Si lo pedimos es porque queremos que se restablezca la armonía que se perdió (y se sigue perdiendo con nuestra actitud egoísta de superioridad ante el equilibrio natural) en el paraíso terrenal. Mínimo le hubiesen preguntado a Lázaro como era la otra vida, a lo mejor es el mismo paraíso terrenal que ya tuvimos y que estamos deteriorando con la contaminación atmosférica, a nadie se le ocurrió.

Expulsión del Paraíso
Expulsión del Paraíso

En los libros del Dios bíblico, este se enoja, lo invade la ira y las pasiones humanas, entrega en un solo día en manos de sus aliados a cien mil hombres porque le dijeron Dios de los montes, y no Dios de los valles, como si los montes no tuvieran valor en la naturaleza y como si la dialéctica no la hubiera inventado Él, al confundir las lenguas en Babel; asimismo manda a dos osos a despedazar a cuarenta y dos muchachos porque le dijeron a un profeta que predice el futuro, ¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube!

No nos engañemos, el futuro no se puede predecir, se pueden conjeturar consecuencias, con base en acciones realizadas que trastocan o benefician resultados, es lo que está sucediendo con el calentamiento global del planeta, y para nadie es profético el que se diga que se va a acabar el agua dulce, que la temperatura va a aumentar y que van a desaparecer varias islas, es el hombre con sus desaciertos el que está provocando estas catástrofes, las cuales podrían evitarse, si ajustamos las ideas con elementos sólidos y congruentes, al ejercicio positivo de la evolución natural del continuo espacio-tiempo.

Con este tipo de crueles escarmientos divinos sobre la negación de sus propias obras acertadas, queda la incertidumbre de preferir la opción de un Dios ignorante y olvidadizo, pero benévolo, al iracundo y cruel que se describe en la biblia.

El problema es que se ha creado alrededor de estos escritos, una infraestructura con una manera de pensar cerrada y fuerte, de un poder impresionante e imposible de cambiar por medios tradicionales y que además conviene a sus predicadores por la cantidad de riqueza derivada de la angustia y el miedo a la perplejidad del futuro; situación que no representaría ningún problema, si adecuamos nuestras ondas cerebrales a la creación perfecta de Dios, obra manifestada y ensamblada durante millones de años de marcha puntual, lo anterior con la finalidad de que comprendamos un concepto de Dios diferente al Judeo-Cristiano, que, en aspectos ecológicos, en nada beneficia a la supervivencia de la humanidad, sería hasta de beneficio espiritual, asimilar la cercana catástrofe medio-ambiental de cambio climático que se avecina (la cual es peor que el divertido apocalipsis de San Juan), si continuamos con el mismo estilo de vida egoísta que generan las palabras divinas de asesinatos e invocando mandatos de depredación escritos en la Biblia.

Calentamiento Global
Calentamiento Global

Lo único que se ha logrado con esto es una intolerancia, y la historia conocida no me va a permitir mentir, hacia personas con creencias diferentes, y no un cuidado terrenal a las especies que nos dan la posibilidad de trascender en la existencia.

La biblia no predice el calentamiento global del planeta, este es un problema actual complicado que afecta a todo el mundo, se entremezcla con cuestiones difíciles de resolver como la pobreza, la religión, el desarrollo económico y el crecimiento demográfico. No será fácil combatirlo, pero desconocerlo aduciendo predestinaciones sublimes, sería todavía peor.

 


Participa con tus comentarios abajo en este mismo espacio.

Compártelo con tus amigos y así integraremos una comunidad pensante y positiva.

Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

adobero21@gmail.com

¡Hasta el próximo adobe!

Related posts

One Thought to “PREÁMBULO AL ESCUDRIÑO DE UN ESCRITO SAGRADO. Autor: Alfonso Montejano”

  1. Excelente artículo. Desvalorar el tiempo que ha invertido Dios en darnos la naturaleza excelsa de nuestro planeta, conlleva a terminar con ella en un tiempo muy corto en relación a los millones de años que ha costado su creación y evolución. En un tiempo llegué a creer que el problema de la contaminación correspondía a la gente ignorante, que la contaminación era proporcional al grado de estudios, error grave pensar así, cuando hay naciones o gobernantes que descartan la causa del calentamiento y contaminación a la industrialización y se cierran para cambiar sus sistemas de producción y mercado. Suicidio humano y asesinato de otras especies; con la gracia de Dios nuevos seres habitarán la tierra por el resto de los posibles millones de años que le quedan al planeta. Gracias a politiquillos que toman como bandera exigir a los gobiernos solucionen el problema del calentamiento, la contaminación y destrucción de recursos naturales, cuando cada persona debe hacer conciencia y actuar sin esperar que otros hagan lo que corresponde.

Deja un comentario