CREMACIÓN Y DISPOSICIÓN DE CENIZAS. Autor: Gonzalo Guerrero Renaud.

¿Sepultura o Cremación?

Dar sepultura o conservar cenizas de los difuntos favorece el recuerdo y la oración


Gonzalo Guerrero, otro buen amigo de este Adobero, alumno y compañero desde hace muchos años, arquitecto de profesión y un comunicador muy activo en los temas sociales. Podemos o no estar de acuerdo con él, sin embargo, con la forma respetuosa que enmarca sus puntos de vista, en El Adobero se abre un tema interesante para el análisis y la reflexión.


Gonzalo Guerrero
Gonzalo Guerrero

 

Se describe a sí mismo: “Me considero inquieto por comunicar y unir a todos. Me inicié en los medios de comunicación cuando estudiaba la preparatoria en el Tecnológico de Querétaro en 1977, publicando varios artículos en EL OBSERVADOR. Colaboré en el periódico católico semanal COMUNICACIÓN con el Padre José Morales. Fui reportero en el periódico NOTICIAS de Querétaro en los años de 1983 y 1984. Articulista en EL UNIVERSAL DE QUERÉTARO en los años de 2012 a 2015 en la sección de Opinión. Aspiro a transmitir mensajes con valor formativo, informativo, emotivo y estético”.

 


Dar sepultura o conservar cenizas de los difuntos favorece el recuerdo y la oración

Sepultar los cuerpos o conservar las cenizas en lugares sagrados favorece el recuerdo y la oración por los difuntos, ha dicho el documento “Para resucitar con Cristo”, emitido por la Iglesia Católica el pasado 15 de agosto, el cual recuerda que, en la visión cristiana de la muerte, “La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma: y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo” y que, “del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo» (1 Co 15, 20-22)

La sepultura en los cementerios u otros lugares sagrados –dice el documento- responde a la compasión y el respeto debido a los cuerpos de los fieles difuntos, que, mediante el Bautismo, se han convertido en templo del Espíritu Santo y de los cuales, «como herramientas y vasos, se ha servido piadosamente el Espíritu para llevar a cabo muchas obras buenas» [Cf. San Agustín, De cura pro mortuis gerenda].

Los difuntos formaron parte de una comunidad, por lo que, al conservarlos en lugares sagrados accesibles, se reduce el riesgo de privarlos de la oración y el recuerdo de sus familiares y de dicha comunidad. En caso de cremación se recomienda conservar íntegras las cenizas en un solo sitio.

Nuestros cuerpos resucitarán

Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino

El Credo de la Iglesia dice en su parte final: “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro”. Santo Tomás de Aquino, en 1273, en sus célebres comentarios al Credo, menciona que:

– Nuestros cuerpos resucitarán, citando a San Pablo, en I Cor 15, 53: “En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad”, citando al libro de Job 19, 26: “De nuevo seré recubierto con mi piel, y con mi carne veré a Dios”.

– No habrá uso de alimentos ni de unión sexual. Mt 22, 30: “En la resurrección no se tomará ni mujer ni marido, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo”.

-Resucitarán en la edad perfecta, o sea, de treinta y tres o treinta y dos años, según Ef 4, 13: “Hasta que lleguemos todos al estado de hombre perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo”.

(Se pueden consultar los comentarios completos en el libro: Santo Tomas De Aquino: El Credo. (1989) Traducción De Salvador Abascal. Editorial Tradición Mexico. 3ª Edición.)

Relevancia del tema

Panteón de Querétaro
Panteón de Querétaro

El tema cobra relevancia en estos tiempos, dado que en muchas zonas de alta concentración urbana en el mundo, incluyendo en nuestro municipio de Querétaro, los espacios para enterrar a los muertos en la forma tradicional se han escaseado o encarecido y por tal motivo se recurre cada vez más a la cremación, e incluso, algunos optan por conservar en sus casas las cenizas de sus difuntos o esparcirlas en algún lugar.

La cremación estuvo prohibida por mucho tiempo por parte de la Iglesia. En 1963 se levantó dicha prohibición y posteriormente, en 1983 se promulga un nuevo Código de Derecho Canónico (el anterior era de 1917), en el cual, el canon 1176 establece que “La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina Cristiana”.

Comparto el contenido de la propuesta eclesial: en caso de recurrir a la cremación, depositar las cenizas en lugares destinados para ello, e incluso recuperar la antigua tradición de escribir algunas palabras alusivas al difunto, a fin de mantener su recuerdo y la oración.


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