“EL NOVATO” VIVENCIA EN 100 KM. Autora: Uli Alapai GH

El Novato

Agustín tiene un año que inicio este deporte “el novato” y ha sorprendido a todos con el resultado de su primera experiencia de 100 kilómetros en Huasca de Ocampo Hidalgo…


¿Alguna vez has corrido un maratón?. ¿Y qué tal, un ultramaratón?

Este es una distancia de mucho más de 42.195 kilómetros…. Bien, ahora piensa en lo anterior, pero “fuera de pista”, por senderos de montañas, a través de ellas, cerros y montes cruzando arroyos y ríos, con grandes trepadas y pendientes con bajadas, a esto se le llama TRAIL y éste es un deporte que ya se está volviendo más conocido y con mayores retos en distancias. Hasta ahora, yo no lo he hecho pero para el próximo año 2017 será mi gran reto lograr correr un ULTRATRAIL, sin embargo tengo grandes amigos que han ido a correr no 60 ni 70 sino 100 kilómetros en TRAIL.

Tal es el caso de Agustín Apolinar Miguel, quien tiene 35 años de edad y es originario de Amealco, Querétaro, padre de cuatro preciosa niñas y trabaja como carpintero, hace un buen papel de padre y esposo, la familia es quien lo ha apoyado en esta hazaña,.

Agustín tiene un año que inicio este deporte “el novato” y ha sorprendido a todos con el resultado de su primera experiencia de 100 kilómetros en Huasca de Ocampo Hidalgo, el UTMX, obteniendo la posición 42 general de 497 corredores con un tiempo de 16 horas 7 minutos.

Éste es un deporte que normalmente necesita de mucha preparación para poder tener la fuerza necesaria, tanto en el cuerpo como en la mente.

Al hacerle una entrevista al respecto nos platicó muchas cosas y me hizo sentir que yo estaba ahí cuando platicaba su experiencia, nos dice:

“Mi inicio fue sencillo y rápido, anteriormente ya hacía bicicleta de montaña, pero no había probado correr. Una vez cuando me invitaron a una carrera de 18 km hace un año, me encantó y me enamoré de esa carrera, entonces alguien me sugirió que corriera en Huasca de Ocampo Hidalgo. Me decepcioné un poco porque no había podido comprar la inscripción, sin embargo, un amigo que no podía correrla me pasó su número… y fue ahí donde empecé mi aventura.

Andrea, un amigo que también le apasiona la naturaleza y que tiene mucha experiencia, me ayudo con el entrenamiento y lo adaptó para mí porque ya quedaba poco tiempo para el magno evento. Y así empecé a levantarme temprano a mis entrenamientos todos los días y los fines de semana y los domingos las distancias largas, en algunas ocasiones me acompañaban mis amigos, pero en otras me iba yo solo.

Me tocó ver víboras de cascabel y otros animales que solo en las montañas puedes encontrar, una experiencia muy graciosa y peligrosa a la vez. En una ocasión, cuando al ir corriendo con mi amigo Charlie iba a pisar una víbora, alcancé a verla y a dar un salto más grande, porque ésta me lanzo la mordida, la alcance a esquivar por el brinco que di, pero fue con mucha adrenalina”; – añade riéndose y después reflexiona – “dentro de este deporte es necesario ir despierto al 100 % no distraerte con audífonos o lentes obscuros porque lo que tiene la naturaleza no sigue un orden o un patrón, simplemente fluye y debes aprender a fluir con ella”

“El día de la carrera fue con mucha ansiedad, pero esa ansia, que es disfraz de miedo para empezar a correr. La noche anterior me sentía cansado y por poco no llego a la hora de la salida, así que rápidamente me vestí y salí aprisa con mi familia que me acompañó.

El Inicio
El Inicio

En el punto de la salida, cuando dieron el toque de arrancada, no lo podía creer pero preferí tomarlo como si fuera una carrera de 5 o 10 kilómetros para no irme torturando mentalmente con la idea de los 100 kilómetros; lo tome ligero y empecé a disfrutar la carrera, porque había bastante gente.

Yo sabía que iba a competir con muchos corredores con experiencia y no tanta, como yo que era novato, y también iban de diferentes países, me parece que eran veintisiete, no conocía la ruta, solo fragmentos por el video que habían puesto la noche anterior, estaba obscuro porque salimos a las 5:00 am, pero llevábamos el equipo. Como llegué un poco tarde me toco ir hasta atrás, pero poco a poco fui adelantándome.

Abastecimientos
Abastecimientos

Al llegar a los abastecimientos, las personas que se encontraban allí siempre fueron muy atentas, en general hubo una buena organización.

Lo que sentía en cada paso fue una emoción indescriptible después de los 30 kilómetros ya iba con suficiente adrenalina.

Sentir el cuerpo cansado y sudando ver los árboles, sentir el viento en mi rostro, oler el campo, y una de las emociones más satisfactorias, pasar por arroyos y tocar el agua en tu cuerpo, todo esto, te despierta aún más.

La Montaña
La Montaña

Cuando ya va amaneciendo puedes ubicarte en el paisaje de donde te encuentras, ves los árboles, puedes percibir la neblina y más adelante puedes ver cómo forma un manto muy tenue que abraza a los árboles y te conviertes en ellos.

Sientes, poco a poco, como el sol empieza a salir y con él el paisaje cambia, el calor se percibe por todas partes, es como vivir un sueño; llegas a diferentes arroyos y sientes el agua en tus pies. Yo me detenía y me mojaba todo para quitarme el calor y volver avanzar.

Los Arroyos
Los Arroyos

Tuve dificultades en el tramo del kilómetro 30, ya que los tenis no me ayudaron mucho, se les despegó la plantilla, se fue recorriendo hasta adelante y eso provocó que me salieran unas ampollas que me dolían mucho, pues al meterme a los ríos se me mojaron los tenis.

Llegar a cada uno de los abastecimientos después del kilómetro 70 fue muy difícil porque el dolor de las ampollas se intensificaba cuando teníamos que cruzar los arroyos o tocar el agua, únicamente cerraba los puños para aguantar el dolor y seguir. Nunca fue una opción abandonar la carrera.

En algún tramo de la ruta me desvié un poco pero la poca gente que estaba por ahí me guio al camino nuevamente.

Cuando llegue al abastecimiento en el km 90 estaba mi familia esperándome, la garganta se me cerró y mis piernas se sintieron más fuertes para llegar hasta ellos. Pude ver como los ojos de mi esposa se llenaron de lágrimas y nos abrazamos fuerte toda la familia, es uno de los recuerdos que atesoro más. Aún viene a mi mente y se me hace un nudo en la garganta”

Continuó narrando su vivencia – “ya casi para llegar en uno de los abastecimientos, me dijeron que ya no podría seguir (sin tomarme presión, ni nada) me acercaron con los paramédicos y me estuvieron checando, hablaron conmigo respecto a la responsabilidad de continuar como me veía, y yo me pregunto ¿cómo sería mi faz? Tal vez reflejaba todo lo que había vivido y que quería esconder para seguir adelante y no rendirme, después de un breve tiempo y con en la posición 37 de la carrera me recuperé y seguí adelante con la única idea de llegar y terminar ya”

Me esforcé para poder ver el atardecer en la cima, pero el tiempo no me alcanzo aún no había subido, me lo perdí, hubiera sido maravilloso estar ahí. Ya era de noche, no se bien la hora, pero tuve que usar nuevamente la linterna de la cabeza, ahí fue cuando vi a una chica, llevaba vendada la rodilla y se veía que sufría para llegar, la rebase. Yo tuve que hacer una parada y fue entonces que me aventajo, “honor a quien honor merece” a pesar de que quise alcanzarla ya no pude, simplemente vi como su figura se desvanecía en la lejanía.

La llegada
La llegada

De pronto, empecé a escuchar la música y a la gente animando, mi mente me dijo ya vas a llegar, ¡échale ganas!; le puse más ganas y llegué a un arco que yo creía era la meta, pero las personas que estaban por ahí me gritaban, ¡aún falta dale, corre, ya vas a llegar, animo, tú puedes, te admiramos¡. Lo recuerdo y me da una sensación de nostalgia. Así que me di cuenta que tenía que darle una vuelta al pueblo para termina. Me entró un momento de alarma saber que no llegaba aún a la meta, pero de pronto, frente a mis ojos apareció, ahí estaba la meta y ¡corrí no con las piernas, sino con el corazón!

Fue maravilloso como las personas se te acercaban y te abrazaban y gritaban, todo eso fue único, me sentía como si hubiera ganado el primer lugar. Mi familia me abrazo, encontré a los amigos que me acompañaron en esta gran aventura, y si me preguntaran ¿si volvería a correr otros 100 kilómetros? diré:

¡Por supuesto ¡

 


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One Thought to ““EL NOVATO” VIVENCIA EN 100 KM. Autora: Uli Alapai GH”

  1. Anónimo

    Excelente y me encanta que tenga temas variados…

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