¡AHORQUEN!. Autor: Noé Mora Escobedo

Padre Gracianos Peña

 

 

-Exacto, para poder ahorcar se necesita apretar muy fuerte y eso es lo que necesitan hacer Uds., jóvenes. Hay que ahorcar…, ahorquen jóvenes… ¡ahorquen!

 

 

 


 

 

Noe Mora 2016
Noe Mora 2016

 

Es un gran gusto presentar a ustedes a otro amigo de El Adobero, Noé Mora excompañero del Seminario Tridentino de Morelia de hace 50 años. Nos comparte una remembranza de una pequeña parte de lo que nos dio para nuestra formación uno de nuestros maestros más queridos, el Pbro. Graciano Peña (“El Comanche”).

 

 

 


Debe haber sido entre semana, una tarde, con la luz del día todavía, después de las horas de estudio obligatorio, a lo mejor en la hora de la clase de latín, en el salón de clase del Seminario, quizás motivado por alguna falta de buen rendimiento, el caso es que surgió el análisis del refrán “El que mucho abarca…”.

Padre Graciano Peña y Padre Salvador Delgado en un campamento de seminaristas
Padre Graciano Peña y Padre Salvador Delgado en un campamento de seminaristas

La presencia del Padre Peña, no muy alto, esbelto, con su pelo negro, lacio, peinado al estilo de Benito Juárez, su piel morena, ojos obscuros, nariz aguileña que le daba a su perfil apariencia de un piel roja, apariencia que se complementaba con su boca, su mentón y su manera de conducirse siempre con un gesto altivo (“El Caras” se refería a él como “El Comanche”) llenaba el espacio destinado a los maestros.

-A ver jóvenes- se debe haber dirigido a nosotros con su peculiar entonación, que de repente parecía un sonsonete… ¿Quién de Uds. Puede terminar este refrán?- “el que mucho abarca….” y ha de haber buscado con la mirada, en los rostros del grupo de adolescentes, quien iba a ser el valiente que se expusiera a sus observaciones punzantes en caso que la respuesta no fuera la que él esperaba.

Obviamente todos podíamos terminarlo pero el silencio debe haber sido la respuesta. Debió insistir, aguijoneando a los más participativos- a ver Navarrete… (Y el “Cuetón” se ha de haber hecho el occiso) tu Vargas…tu Rosillo (“Nito” y el “Oso feo” también deben haberlo hecho) y el P. Peña debió seguir insistiendo… Pantoja… a ver Gallardo…tu Romero… (Y el “Dumbo, la “Gallina” y la “Cotorra” debieron continuar haciéndose). No sé si sería Pancho Moreno o Vázquez a quienes les gustaba hacerse notar o a lo mejor el “América”… yo creo que ha de haber sido el “América” quien se animó a levantar la mano.-A ver Valenzuela… y él con su vocecita muy aguda debe haber completado: “poco aprieta”, obteniendo el gesto aprobatorio del Padre.

¿Y el que aprieta que…? Jóvenes…nuevamente la retadora y penetrante mirada del Padre, vestido con su sotana negra, sin alzacuello, con las manos metidas en la faja también negra, debe haber recorrido el grupo de seminaristas.-¿ y el que aprieta qué?… debe haber insistido ante el evidente desconcierto de todos nosotros que no teníamos la más remota idea de la respuesta que él esperaba.

Después de un larguísimo silencio el “Chueco” debe haber salido con una de sus ocurrencias: -¿Esta muy fuerte?… acompañando esta respuesta con una encantadora sonrisa

El Padre le ha de haber dirigido una mirada reprobatoria y parándose frente a él, le ha de haber hecho una serie de señales utilizando su mano señalando con su índice hacia arriba de su cabeza y diciendo –idea- luego cerrando el puño y abriéndolo rápidamente hacia el frente diciendo ¡pum! … Idea ¡pum! – ¡Haber Ramírez!…- y “Pelé” debe haber sacudido su cabeza negativamente pero la insistencia lo debe haber hecho aventurar con su voz infantil con un volumen apenas audible: ¿Abarca poco?… otro gesto reprobatorio. -Tu Chávez… y el “Chivo” frunciendo el entrecejo debe haber contestado con su inconfundible acento de Tarimoro –no sé. Refugiándose en un gesto malhumorado. La reprobación debe haber sido con algún ruido discreto de la boca como chupándose los dientes y agregando – cuando uno no sabe, piensa mano- dando énfasis a las últimas palabras pero sin levantar la voz.-Piensen, jóvenes, piensen!…

Debió haber caminado, con su paso tranquilo, por cada pasillo trazado por las filas de butacas individuales alineadas en aquel amplio, bien ventilado y mejor iluminado salón, dándonos tiempo para elaborar una respuesta.

El silencio y la concentración de todos debe haber sido total, a lo mejor exceptuando a Pedro Flores y “el Viejillo” que habrían desistido de buscar respuestas.

Volviendo a la carga el P. Peña. -Y bien jóvenes…

Seminaristas de Morelia 1966
Seminaristas de Morelia 1966

Nadie debió de haber dicho nada y entonces debió volver a preguntar –a ver Salgado- y Pio X debió negarse con la cabeza y así lo debieron haber hecho “Picutti”, “vampiro”, “Chato Morris”, Güero Gómez, el “Medico”, el “Machoti”, Carrillo, Magaña, Trini, Valentín, Pérez, “Banano”, yo, Etc.

Después de esta respuesta negativa debe habernos dado una pista: -¿Qué sucede cuando Uds. Aprietan un objeto?-.

-no se mueve- debe haber contestado “Chevo” ante el grupo expectante.

-No se cae- debe haber complementado el “América” ante la burla muda de todos

-Si tiene algo adentro no lo deja salir-debe haber sido la participación del “Callas”

-Por ahí va el asunto- debe haber comentado el Padre. –Haber Magaña tu qué dices…

Y magaña que no despegaba los labios ni para comer, debe haberse negado con la cabeza.

-Y tu Hernández- y el Ratón” le pasaría la estafeta al “Gato” Loeza quien agregaría –se marca lo que aprieta-

Rojas no debe haber levantado la mirada para enterarse que le pedían una respuesta.

Después de otro silencio que debe haber agregado un tono de dramatismo, el Padre Peña por fin completó su refrán- “El que aprieta, ahorca”

-¡Ah!, pero para poder hacer eso se necesita apretar muy fuerte- debe haber sido la protesta de Meza.

-Exacto, para poder ahorcar se necesita apretar muy fuerte y eso es lo que necesitan hacer Uds., jóvenes. Hay que ahorcar…, ahorquen jóvenes… ¡ahorquen!

Caló hondo en la mente de muchos de los integrantes de este grupo tanto en la parte seria como en lo jocoso, quien no recuerda eso de: “El que mucho Abarca, poco Benjamín”, todavía me viene a la memoria la escena del “Sopes” cargándole el café al “América”…¡ Ay si…se cae-e-e-e-e!

En lo personal, a casi 45 años de distancia no tengo idea de cuantas veces me he recriminado: idea, pum o me he tenido que decir: piensa, Noé, piensa, o ahorca…ahorca, tienes que ahorcar.

Esta anécdota no tiene más objeto que agradecer al P. Peña sus enseñanzas y compartir con todos Uds. Un recuerdo.

Noé Mora Escobedo


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