¡EL BUEN FIN! o ¿EL MAL INICIO? Autor: El Adobero

El Buen Fin

¿Una buena oportunidad o el inicio de nuestra quiebra familiar?


Este es el primer día de la explosión comercial de EL BUEN FIN, cuyo objetivo principal es alentar el consumo interno con una gran campaña comercial.

¿Estamos frente a una gran oportunidad de adquirir artículos a buen precio? O ¿nos veremos inmersos dentro de un remolino social y económico que nos llevara a la quiebra personal y social?


  EL BUEN FIN

Interiormente nos vemos motivados y excitados por la gran oportunidad que la vorágine comercial que nos invade, nos presentan como que éste es el mejor momento para adquirir bienes y artículos de consumo a los “mejores precios” del año.

Desde nuestro interior, como parte de la terapia mental que estos tiempos de estrés constante y permanente creemos necesaria, el poder de compra de artículos nos hace sentir, hasta felices.

El grado de excitación y las endorfinas en su máxima expresión, nos hacen sentir eufóricos y motivados a comprar.

¿Qué compramos?

Euforia del Buen Fin
Euforia del Buen Fin

En una visita a los centros comerciales, mayormente de empresas extranjeras, nos invitan a comprar:

Electrónica.- Pantallas de TV, computadoras, tabletas.
Electrodomésticos.- Refrigeradores, estufas, lavavajillas.
Teléfonos
Ropa, zapatos, ropa deportiva
Autos
Música
Accesorios personales

Y muchas cosas mas…

¿Cómo lo pagamos?

En general, no tenemos los recursos suficientes para adquirir esos artículos en forma inmediata, por lo que recurrimos a la solución más fácil, pago con la tarjeta de crédito.

Meses sin Intereses
Meses sin Intereses

¡Pague a meses sin intereses!

El más peligroso engaño en el que podemos caer.

La tarjeta de crédito representa dinero que no tenemos, que no hemos ganado. Un dinero que nos prestan fácilmente porque lo pagaremos a intereses realmente agiotistas. Actualmente la mayoría de las tarjetas de crédito, independientemente de que los bancos pertenecen a empresas extrajeras, cobran intereses superiores al 60% anual más un universo inagotable de comisiones. Los bancos te pagan cuando mucho el 1.5% anual real de tu capital si lo tienes depositado con ellos en diferentes opciones de inversión.

El peligro está en sobrepasar nuestro poder de pago y adquirir más bienes de los que podemos pagar. Esto nos asegurará que los meses sin intereses se convertirán en meses de insomnio y estrés cuando no podamos pagar puntualmente. Más el acoso y agresión de los bancos para exigir el pago de lo que irresponsablemente nos prestaron.

¿UN MAL INICIO?

¿Y Ahora?
¿Y Ahora?

No pretendo ser pesimista o ave de mal agüero. Solamente los invito a reflexionar en una realidad inminente.

Lo que adquiramos en este “buen fin” lo tendremos que pagar en el próximo 2018, si somos puntuales, o durante los próximos años si actuamos con irresponsabilidad.

El año 2018 nos presentará dificultades por las que ya México ha pasado en años anteriores: La crisis de López Portillo, con inflación de casi el 200% anual es uno de los mejores ejemplos y de la cual aún no nos hemos recuperado.

Nos veremos inmersos en una situación económica de franca recesión, no tanto por el cambio de gobierno de México, sino por la irresponsabilidad en la que hemos caído, por un lado la sociedad en general y sobre todo por la pésima capacidad y honorabilidad del aparato político del país.

Los recursos económicos del gobierno son el combustible más importante que mueve la maquinaria del país. Históricamente, los finales de los sexenios representan una situación caótica para la economía de México. Escasean los recursos, se incrementan los intereses, crece la inflación y se tienen devaluaciones muy importantes de nuestra moneda. Esto desde hace muchos años y se vuelve a repetir cíclicamente cada seis años.

Estos fenómenos afectan en mayor grado a las familias de clase media, a los que tenemos tarjeta de crédito. Tenemos riesgo de una gran pérdida de empleos, el crecimiento no natural de la demanda en las fuentes de empleo, por el reingreso de los trabajadores mexicanos del norte, el cierre de empresas que se agotarán en la inflación, las deudas en moneda extranjera y la falta de recursos en el mercado.

CONCLUSIÓN

Tenemos que actuar con prudencia en este “Buen Fin”. No nos dejemos llevar por la euforia y las falsas ofertas de los pulpos transnacionales.

No arriesguemos el futuro de nuestras familias. Compremos solo bienes necesarios y de preferencia de origen nacional.

Cuidemos los pocos o muchos recursos con los que contamos actualmente.

Pesadilla
Pesadilla

No dejemos que este “buen fin” se convierta en el “mal inicio” de una pesadilla.


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¡Hasta el próximo adobe!

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