MARATÓN DE LA CD DE MÉXICO 2016. Mi experiencia. Autora: Uli Alapai

Maratón Ciudad de México

Uli Alapai (Patricia González) es un mujer moderna, madre de familia, trabajadora, y ahora, como a todos los contagiados de ese virus: Corredora Adicta… En esta publicación nos comparte la emoción, el dolor y la gran alegría de correr un maratón y ¡qué maratón!


Meses atrás…

Meses atrás
Meses atrás

Entrenamiento intenso, subidas, bajadas, viajar, levantarte temprano, muy temprano…, no beber, no desvelarte, no ir con los amigos, dejar reuniones familiares… pero contar con la comprensión de ellos no tiene…

Un día antes del maratón…

El día anterior
El día anterior

Me dije: Levántate a las 4:00 tienes que irte arreglando para tomar el transporte a lo que será otra aventura más y de donde espero mejorar mi tiempo, ¿o no?.

Realmente no me importa que pueda pasar, me preparé para mejorar, mmm pero me dicen que está difícil, no tengo miedo, pero si respeto, es mi primer maratón en esa ciudad y el número 5 de mis maratones, así que no me echó para atrás.

Dos días antes ya tenía casi todo lo que me llevaría. El clima aquí no ha tenido tregua, llueve mucho en la tarde, y por precaución cargo otro par de tenis. La mochila pesa, pero no importa no la cargaré yo por mucho tiempo, es lo bueno.

Llego al camión a las 5:00 ya está la mayoría. Llegamos a la Ciudad de México, nos dirigimos al lugar; llegamos a recoger los paquetes; ¡wow! es inmenso, hay de todo un grupo de yoga está practicando justo atrás de las letras que indican que estamos en el lugar adecuado: CDMX:

Mis compañeros
Mis compañeros

Me voy con el grupo. Conocería a una persona muy importante para mí, con quien he estado en contacto por el “face”, un chico, corredor y motivador, ambos estamos esperando saber cómo somos, platicar y permitir que esta amistad crezca, juntos hemos planeado ir a otro reto más ambicioso “Guachochi” por 100 kilómetros. Él ya vivió la experiencia y yo seré novata, pero sé que lo lograre; lo conozco físicamente y simplemente me inspira: fuerza, determinación y confianza.

En el camino en la expo me encuentro a otros amigos de mi Ciudad de Querétaro, porque aunque yo nací en el antes D.F., llevo 20 años aquí en Querétaro y ahora este es mi lugar. Los saludo, me tomo fotos y luego parto al hotel.

Aquí lo nervios empiezan hacerme presa de sus tentáculos, tocando cada parte de mis emociones y haciéndome dudar de ser capaz de repetir la hazaña de terminar el maratón. Mi estómago sufre, se sienten las maripositas cada vez que me imagino corriendo por Reforma, he pasado al baño más de 4 veces nunca hago eso, posiblemente sea el miedo, se la ruta pero no toda. Veo mi ropa para tan magno evento y un nudo en mi garganta me saca unas lágrimas, ¿por qué lloro?, que me pasa no es el primero que corro, ¿que tengo?, pero simplemente permito que salgan y que caigan sobre mi cara…

Trato de conciliar el sueño pero se me dificulta no puedo, no puedo… y entra un mensaje de mi hijo a mi celular: “Mamá, buenas noches, espero que el día de mañana te vaya muy bien en el maratón, échale muchas ganas, te admiro y te quiero mucho”, aún al pasar el texto salen mis lágrimas esto es compromiso conmigo, mis hijos, mi familia y mis amigos…no se piensa más, duerme y triunfa sobre ti…

Día del maratón:

Por arrancar
Por arrancar

Me levanté las 4:00. Quede de verme con mis amigos de esa Querétaro para correr juntos lo que se pueda, ya adelante cada quien agarrar su ritmo, así que salí a la calle con toda la actitud, llegamos al punto de reunión y nadie, soy la primera, 5 minutos después van llegando de uno por uno, entramos a la sección que nos correspondía, platicamos, reímos, dos de las chicas correrán su primer maratón y están nerviosas, creo que no tanto como yo, pero también eso fue lo que me ayudo a no sentirme ya con tanto miedo, esperamos y esperamos….

El “Himno Nacional”, me quito la cachucha que traía (veo que muy pocos lo hacen) por respeto al Himno, a mi Patria y lo que siempre me ha sucedido, la piel se me enchina, mis ojos sienten las ganas de dejar caer gotitas de sal, pero las logro controlar.

Se escucha el toque de salida, sale el primer bloque, sillas de ruedas y débiles visuales acompañados de sus héroes anónimos quienes los guiaran por la ruta, siguen los elites y después los mortales, je je …

Salgo… después de recorrer 1 km mis compañeras se quedaron atrás, y yo seguí, mi ritmo bien, respiración bien, hidratarme, no desperdicio ni un módulo de hidratación, tragos pequeños buches y sigo…

5 kilómetros en 30:00, todo iba bien, observando las porras y participando con ellas, 10 kilómetros 59:37 veo el reloj y me siento orgullosa de mantener mi ritmo, (anteriormente no había podido dominar eso), 15 kilómetros 1:29 excelente disfruta, 20 kilómetros 02:06´. Mi pensamiento en este momento se concentra en la necesidad de pasar al baño, no me pasa regularmente, pero este maratón ha sido diferente desde un día antes y espero lo inesperado. Paso a mi compañera quien en la ruta me extiende su mano para tocar la mía, 25 Km, 02:32, 30Km 03:04, 35K 03:38…..40K 04:21.

Haré una pequeña pausa para poder comentar el cambio de ritmo, todo iba muy bien hasta el kilómetro 35… aquí justo aquí paso lo que no tenía contemplado que pasara, justo aquí mi orgullo empezó a ser de sufrimiento e intranquilidad, aquí fue cuando recordé el entrenamiento, el esfuerzo y todo lo que había invertido en este maratón, se estaban esfumando, adiós tiempo perfecto para mí, según la tabla con esos parciales podría llegar en 4:10 aproximadamente, pero lo imperfecto es lo perfecto, el dolor que me dio en una vieja lesión la banda ilotibial, brotó, esfuerzo, exceso de confianza o miedo….

Ya falta menos
Ya falta menos

Pase el kilómetro 38, literalmente paré en seco, dar otro paso parecía imposible, no podía doblar la rodilla, me ardía, me dolía mucho, me puse gel para bajar el dolor que traía y me moje la pierna, puede seguir otro kilómetro. No pararé, estaba llegando a la pared a la mía… y de muchos ya que estaban en mi rededor. Los corredores como soldados después de una batalla, cansados por la extenuante lucha llegarán a casa para solo ser recibidos, no se les veía fuerza miraban al suelo en silencio y caminando. Ni los gritos de ánimo de nuestras porras anónimas lograron volverlos a la realidad, simplemente como zombis, ahí fue donde me dije, no quiero, no puedo y no pasará, con dolor y mucho coraje volví a retomar el paso, dolía sí, pero no me importó, si es el último que corra será con todo, con todo mi corazón.

La Meta…

Kilómetro 39, me acerque a dos chicos que vi les estaban dando masaje a los corredores y me di cuenta que ellos eran independientes a los organizadores, eran ciudadanos que simplemente se pararon y esperaron a ver quién les pedía ayuda. Mis ángeles en ese momento.

Éste es mi maratón y mis sentidos se agudizaron vi, olí, escuche y sentí y comí; vi los carteles de ánimo, la gente con su cara de alegría al trotar (el otro polo opuesto al que había percibido antes), cómo avanzábamos otro kilometro más , olí el sudor de los corredores que pasaban a mi lado, el olor a tierra mojada por el agua que caía al mojarnos el cuerpo para obtener frescura, el calor ya empezaba hacer de las suyas, comí todo lo que me ofrecieron, naranjas, dulce, cerveza, coca y chocolate. Las gracias infinitas, pues todo sale del corazón.

Escuché, con mucho ánimo, cómo gritaban mi nombre: “vamos Uli vamos tu puedes solo te faltan unos cuantos kilómetros”.

Al parar a ponerme hielo y evitar un poco el dolor, la gente me seguía gritando: “¡no te detengas tú puedes!”. Los golpeteos de las pisadas con un ritmo cansado, conjuntamente con la respiración de los que llegaban por atrás de mí. Sentí como mi cuerpo entre que se detenía y agarraba más fuerza para entrar a ese túnel que me llevaría a la meta y que jamás me imagine que sería tan maravilloso.

Cara de dolor sí, cojeando sí, llorando al salir del túnel, ¡sí!

Y lo que me paso cuando cruce la meta, me desvanecí no podía más di el 105% de lo que yo pensaba que daría el 100%. Una silla de ruedas me esperaba para que dos chicas frotaran ambas piernas con hielo y me brindaran esa sonrisa de ánimo, “ya llegaste” (o fue lo que quise oír).

Lo Más Hermoso
Lo Más Hermoso

Crucé la meta y aún adolorida me encontré con Lau mi amiga y después llego Erandi con quien lloramos y nos juntamos las tres en esa escena, que está en mi mente…la mejor que tengo con mis amigas… sentimiento nítido

“Sé que cada maratón tiene su propio ADN, su propia esencia para cada uno de los corredores, un maratón no se corre, se vive… y solo se puede hacer si se cree en uno mismo”.

“Por último quiero agregar que el miedo no es tu mejor aliado, nunca volveré a correr con miedo…”


Date la oportunidad de enviar lo que produce tu pensamiento a:

adobero21@gmail.com

¡Hasta el próximo adobe!

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3 Thoughts to “MARATÓN DE LA CD DE MÉXICO 2016. Mi experiencia. Autora: Uli Alapai”

  1. Daniel Bustos Martínez

    Gracias por compartir algo tan emotivo y privado.
    Orgullosamente viví y lloré igual que muchos.
    Fue mi primer maratón. A mucha honra 5 horas.
    Y claro que lo volveré a hacer.
    Recuerdo mucho un póster que decía así.
    Los primeros 30 km los corriste con las piernas, los próximos los correrás con el corazón. Triste emocion y realidad, yo entrené con las piernas y al corazón no lo preparé para éstas emociones.
    Aun lloro al recordar mi primer maratón.
    SALUDOS.
    ÁNIMO Y ÉXITO.

  2. Anónimo

    Lloré… Y más por ser parte de esta historia!!!!

  3. Miguel Ángel Gamboa

    Gracias Paty por devolverme a esos momentos, tu relato maravilloso y emotivo me revivió los propios andares en este MCDMX, los pasos, los dolores, los sufrimientos pueden ser diferentes,pero los sentimientos, alegrías y triunfos por llegar a nuestra META son idénticos, somos HERMANOS CORREDORES, Te felicito y te agradezco, tu amigo Miguel Ángel

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