TU CIUDAD; ¿La Sufres o la Vives?. Autora: Ana Karina Gómez Andrade

Panorámica ciudad de Querétaro

Ana Karina es una arquitecta, maestra en Nuevo Urbanismo, mujer moderna, madre de familia y profesionista, inquieta, corredora, originaria de la Ciudad de México y arraigada en Querétaro. Enamorada de esta ciudad, por lo que nos quiere compartir en este artículo su sentir de cómo se debe vivir o sufrir nuestra ciudad.


Como buena “Querelanga”, (gentilicio auto adoptado para aquellos que venimos de la Ciudad de México y ahora habitamos en esta maravillosa ciudad), hui del tráfico y de las largas horas que se pueden pasar detrás del volante al trasladarse del trabajo a la casa y viceversa en la Ciudad de México. Y en Querétaro, toda dimensión guardada (ya que ni de broma podemos hablar de la misma problemática con una décima parte de la población de la Ciudad de México) comenzamos a experimentar problemas de tráfico y a sentir los estragos de un modelo de ciudad que va derecho a repetir aquello de lo que venimos huyendo…

La ciudad desconectada, poco democrática y con problemas viales. Y esto no es, en un afán criticón y latoso, sino buscando aplicar el antiguo proverbio, si ves las barbas de tu vecino cortar… echa las tuyas a remojar.

La ciudad es un reflejo de su sociedad y de su cultura, y viceversa. Querétaro es una ciudad que, en su centro histórico, y digamos hasta el primer anillo (formado por Bernardo Quintana, la carretera 57 y 5 de febrero) es una ciudad bastante democrática.

Entendiendo democrática como aquella “Forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individuales, con independencia de etnias, sexos, credos religiosos, etc”, donde a partir del centro histórico y sus espacios públicos, prácticamente cualquier ciudadano tiene acceso a vivienda, servicios, empleo, transporte, esparcimiento y prácticamente todas las ventajas de esta ciudad.

Conforme la distancia del centro se va haciendo mayor, vamos notando una ciudad más “fragmentada”, más segmentada y más caótica.

Aquellos que llegamos de la ciudad de México hemos comenzado a “abusar” de las mieles de tener una ciudad donde casi todo se encontraba a 15 minutos, propiciando largos recorridos, habitando en lugares muy lejanos a nuestros centros de trabajo, por parecernos espacios más ideales y pensando que de cualquier manera “aquí todo está cerca”. Y de esta manera, estamos replicando un modelo que vemos que tiene estrangulada a la Ciudad de México, teniendo a los hijos en una escuela en una punta de la ciudad, la oficina en otra, y haciendo muchos más movimientos en auto que los que, si planeáramos en avanzada en nuestro día (o si estuviéramos dispuestos a dejar el coche unas cuadritas antes) podríamos realizar.

Central Park Queretaro
Querétaro Moderno.

La ciudad de Querétaro tiene su imagen vanguardista, “apantallante”, que es verdaderamente un deleite, pero que esconde también zonas marginadas, demasiados vacíos urbanos y una problemática de movilidad muy importante. Es por esto que es momento de involucrarse, tanto como sociedad en las áreas que nos toca (aunque sea haciendo el esfuerzo por no sacar el coche si vamos a unas cuantas cuadras), como de exigir a las autoridades a poner cartas en el asunto para revertir esta tendencia… si queremos conservar esta calidad de vida que tanto valoramos.

Ensanchamiento de Barcelona
Ensanchamiento de Barcelona

Sin dejar de reconocer que la ciudad es también el resultado de las decisiones no oficiales o aquellas que se toman fuera de lo legal o lo establecido, la historia ha demostrado como muchas de las políticas públicas, aprovechadas por teóricos y planificadores influyentes en su momento, han sido decisivos en las formas que han adoptado las ciudades. Decisiones muy tajantes en su momento, como la de Haussman para abrir los grandes ejes que hicieron de Paris la ciudad que es ahora, o como el Ensanche de Barcelona, realizado por Idelfonso Cerdá, altamente controversiales, pero de las que rápidamente se apropiaron los pobladores de las mismas, son ejemplo de la enorme huella que las decisiones oficiales dejan en las ciudades por muchas décadas. Y así pudieran mencionarse ejemplos de proyectos grandes y pequeños, complejos y sencillos, en todas partes del mundo, que han hecho diferencia en las ciudades.

 

 

Apertura de los ejes en París. Haussman
Apertura de los ejes en París. Haussman

El modelo de ciudad que estamos viviendo parte de separar completamente todas las actividades que realizamos, y a las personas que las hacemos, en diferentes áreas de la ciudad, creando así un montón de áreas necesarias para trasladarse entre las actividades que cada miembro de la familia realiza en el día, sin considerar la convivencia entre ellas, que es siempre necesaria.

¿Porque el centro histórico es tan atractivo?, ¿Por qué nos invita a quedarnos largo rato?, pues precisamente porque permite una gran diversidad de actividades, recreativas, de trabajo, de servicio, etc. en él, donde toda persona, sin importar su condición, es bienvenida. Pero esta sensación no se repite en muchos espacios en la periferia, donde, o vamos a “pasear” a un centro comercial, donde los espacios públicos son cada vez más necesarios y escasos, donde para poder tener actividades recreativas hay que pagar, donde cada vez hay más espacios privados, vacíos, sin convivencia, lejos de lo democrático del centro histórico.

Y es aquí en donde se requiere la participación de todos, y no solamente dejarle el trabajo a la autoridad. ¿A qué me refiero?, quisiera mencionar algunos puntos, o recomendaciones que me permito, como amante de los temas de la ciudad, emitir desde mi muy humilde y personal opinión:

A las autoridades:

1. En primer lugar, habría que replantear la manera en que se proponen los proyectos urbanos. En la mayoría de las intervenciones urbanas se diseña a gran escala, se proyectan acciones masivas de modificación urbana, que requieren gran cantidad de recursos y tiempo y que en muchas ocasiones no pueden ser realizados si no son relacionados con acciones a menor escala aplicables en periodos más cortos. A este respecto, la distribución inversa de escalas, principio presente en la naturaleza, determinaría que por cada gran proyecto debe haber elementos urbanos más pequeños, en números incrementales, hasta llegar a la escala peatonal. (Salingaros, 2005). Esto incluye al transporte público, a la movilidad en su conjunto, que debe revisarse en todas sus escalas integrando y considerando la intermodalidad.

2. Otro principio que habría que identificar como esencial para lograr proyectos urbanos que reconectan la ciudad, sería la capacidad adaptativa que tenga el mismo, un proyecto adaptable será modificable debido a la retroalimentación (Salingaros, 2005) que sus usuarios puedan darle. Por este motivo, es esencial incorporar la participación de la sociedad involucrada en el proceso, para que así se adueñen del mismo y se pueda conservar y enriquecer con el tiempo.

3. Permitir la diversidad: los centros de actividad necesitan ser diferentes para poder acoplarse, por lo tanto, los proyectos urbanos deben incluir modificaciones a los códigos urbanos que permitan una variedad de usos diferentes y complementarios para promover que sean catalizadores en sí mismos.

4. Involucrar a los dueños de la tierra: en cualquier proyecto urbano existen ganancias, las cuáles se verán reflejadas en los usos de suelo, de una u otra manera. Aquellos beneficiados por el proyecto deben aportar su parte, equitativamente, en un esquema ganar-ganar.

El papel de las autoridades en la implementación de nuevas políticas y proyectos urbanos novedosos requiere no solamente la capacidad para primero, entender la necesidad de cambiar de paradigmas, sino para comprender la complejidad del problema. Adicionalmente, precisa de una gran voluntad para combatir la inercia y los intereses por que se mantengan las condiciones actuales, las cuáles benefician a ciertos sectores. Diría Janette Sadik-Khan, comisionada de transporte de Nueva York, “La ciudad que es buena para los niños y los adultos mayores, será buena para todos”.

Ciudadanos
Los ciudadanos hacemos nuestra ciudad

A los ciudadanos:

1. Busquemos, en la medida de lo posible, vivir y trabajar más cerca. No tiene mucho sentido comprar la casa de tus sueños, si tarde o temprano no puedes estar en ella debido a que vives en el coche trasladándote hacia ella.

2. Reduzcamos nuestros traslados: busquemos el súper cercano, tratemos de hacer un solo viaje para hacer varias cosas, planeemos con antelación nuestros recorridos, compartamos coche. Visitemos las tiendas locales, caminemos algunas cuadras, que buena falta nos hace. No necesitamos llegar hasta el mostrador en el coche. El tráfico, tu tiempo, tu salud mental y tu economía lo agradecerán. (Esto desde la visión de una recién estrenada mamá que se estresa un poco cuando su bebé llora porque no quiere ir en el auto asiento)

3. Saludemos a nuestros vecinos, conozcámoslos, involucrémonos con la colonia. En palabras de Jane Jacobs, “Siempre ha de haber ojos que miren a la calle”. Si conocemos a los que nos rodean, la seguridad se da casi intrínsecamente, o ¿de qué otra manera podríamos saber si el vecino se está mudando o si le están vaciando la casa unos rufianes?

4. Exijamos, hagamos frente común, utilicemos nuestra voz, propongamos. No sirven de nada (más que por un poder catártico) quejarse en el café si no somos capaces de acercarnos con las autoridades para externar nuestras preocupaciones, eso sí, siempre acompañadas con una propuesta.
Las ciudades son entidades complejas, con vida y personalidad propias. En ellas somos, habitamos, vivimos, convivimos y morimos. Son reflejo de nuestra sociedad, de nuestra ciudadanía.

Seamos partícipes, cómplices, artífices de la ciudad que queremos, para que, ésta, nuestra amada ciudad de Querétaro, o cualquier otra, donde la vida pudiera llevarnos, la vivamos y no la suframos.

 

“Las ciudades tienen la capacidad de proporcionar algo para todo el mundo, sólo porque, y sólo cuando, se crean para todo el mundo”. Jane Jacobs

 


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¡Hasta el próximo adobe!

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